La respuesta es sí. No es imposible, pero nadie dijo que fuera fácil. Si bien es un gran desafío para los Estados alcanzar las ambiciosas metas que son necesarias para detener la emergencia climática en los próximos años, es posible hacerlo con costos razonables. La consultora McKinsey ha publicado un informe en el cual propone una vía óptima desde el punto de vista de los costos sociales para alcanzar los objetivos vinculados a la reducción de emisiones.
¿Es posible que los estados logren emisiones netas cero sin un costo excesivo?

En diciembre de 2019, la Comisión Europea introdujo una ambiciosa propuesta para que los países de la unión efectivamente fueran climáticamente neutrales para 2050. Para ayudar a informar los esfuerzos de planificación de los encargados de la formulación de políticas y los líderes empresariales, la consultora McKinsey ha tratado de encontrar una vía óptima desde el punto de vista de los costos sociales para alcanzar los objetivos de emisiones. Existen innumerables vías posibles, que cubren una amplia gama de costos e impactos económicos, el informe publicado por la entidad internacional describe el camino menos costoso. Esta vía óptima en cuanto a costos ilustra la viabilidad técnica de reducir las emisiones de la Unión Europea en un 55% para 2030 en comparación con los niveles de 1990 y de alcanzar un nivel neto cero para 2050. También muestra que la des carbonización de Europa puede tener amplios beneficios económicos, como el crecimiento del PIB, la reducción del costo de la vida y la creación de empleo.

Para lograr estos beneficios, la Unión Europea tiene un largo camino por delante. El informe explica que cinco sectores emiten la mayor parte de los gases de efecto invernadero de la UE: el 28 por ciento proviene del transporte, el 26 por ciento de la industria, el 23 por ciento de la energía, el 13 por ciento de los edificios y el 13 por ciento de la agricultura. En todos los sectores, la combustión de combustibles fósiles es la mayor fuente de gases de efecto invernadero, y representa el 80 por ciento de las emisiones.

La investigación realizada por McKinsey muestra que, para llegar a cero las inversiones y el ahorro de costos serían mayores en algunos de estos sectores que en otros. Sin embargo, si los costos y ahorros de la des carbonización se trasladaran a los hogares, el costo de vida agregado de un hogar medio en una Unión Europea climáticamente neutra sería el mismo que el actual y los hogares de menores ingresos verían reducidos sus costos de vida. En otras palabras, el informe devela que la Unión Europea podría lograr emisiones netas nulas para 2050 a un costo neto nulo.

El informe afirma que la velocidad de des carbonización depende de la disponibilidad de tecnología y de la capacidad de los estados de avanzar hacia las cadenas de suministro. Si bien el logro de las emisiones netas cero requerirá un esfuerzo sostenido en todos los sectores, algunos podrían alcanzar el objetivo más rápidamente que otros. Según el informe los sectores alcanzarían sus objetivos de reducción de emisiones en el siguiente orden:

  1. Energía: Dado que las tecnologías de generación de energía eólica y solar ya están disponibles a escala, la energía sería el sector más rápido en descarbonizarse, alcanzando las emisiones netas cero a mediados de la década de 2040. La demanda de energía eléctrica se duplicaría a medida que otros sectores pasaran a la electricidad y al hidrógeno verde, lo que exigiría una rápida ampliación de la producción de energías renovables y de la capacidad de almacenamiento.
  2. El transporte: Este sector se acercaría a la neutralidad climática para 2045. Los vehículos eléctricos ya están en una fase temprana de adopción, pero se necesitarán unos diez años para establecer cadenas de suministro que apoyen el cambio a la venta de vehículos eléctricos al 100%, desde la extracción de las materias primas para las baterías hasta el montaje de los vehículos eléctricos. Una vez que esto ocurra, las emisiones podrán reducirse rápidamente, excepto las de los aviones y barcos que son demasiado grandes y viajan demasiado lejos para depender de la energía de las baterías. Según el informe estos últimos deben optar por la solución más costosa de cambiar a biocombustibles, amoníaco o combustibles sintéticos.
  3. Edificios: La mayor parte de la tecnología necesaria para descarbonizar el sector de los edificios ya está disponible según el reporte. Sin embargo, la renovación de grandes porciones del parque de edificios de la Unión Europea es un gran desafío. La proporción de viviendas que utilizan fuentes de calefacción renovables tendría que aumentar al 100 por ciento desde el 35 por ciento actual. El uso de gas en los edificios también tendría que disminuir a más de la mitad. Según la investigación el sector de la construcción llegaría a cero a finales de la década de 2040.
  4. La industria: Este es el sector más caro de descarbonizar. Los expertos afirman que la industria necesitaría alguna tecnología que aún está en desarrollo. Como resultado, si esto se logra, llegaría a cero neto en 2050. Incluso entonces, el sector seguiría generando algunas emisiones residuales de actividades como la gestión de desechos y la fabricación pesada, que tendrían que ser compensadas.
  5. La agricultura: El uso de prácticas agrícolas más eficientes podría reducir las emisiones agrícolas. Pero es, según este informe, el sector más difícil de reducir porque más de la mitad de las emisiones de la agricultura proceden de la cría de animales para la alimentación y no pueden reducirse sin cambios significativos en el consumo de carne o avances tecnológicos. Al igual que la industria, esta vía de optimización de costos requiere compensar las emisiones de la agricultura con emisiones negativas en otros sectores y aumentar los sumideros naturales de carbono.

El informe concluye que, si se logra esta optimización de los costos de manera colectiva, los Estados miembros de la Unión Europea alcanzarían de manera conjunta los objetivos climáticos para poder aunar sus ventajas y reducir los costos de transición. Por ejemplo, los países con recursos solares o sumideros de carbono naturales más abundantes podrían ayudar a otros países a compensar sus emisiones a un costo menor que si tuvieran que reducir las emisiones a nivel local. Si los Estados miembros persiguieran los objetivos de reducción de forma individual en lugar de hacerlo de forma conjunta, el costo de transición aumentaría notablemente. Aunque los argumentos a favor de la descarbonización y el camino a seguir son claros, se necesitarán medidas decisivas para alcanzar los objetivos climáticos de la Unión Europea. El camino será largo y nada fácil pero definitivamente es posible y urgente. El planeta tierra lo necesita.

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