El informe “Diversidad de género y formación” realizado por BBVA Research y presentado en el marco de unas jornadas sobre diversidad, advierte que el impacto de la pandemia de coronavirus en el mercado laboral ha ampliado la brecha de género en nuestro país. La investigación señala que, si bien las graves consecuencias que atraviesa el mundo del trabajo tras la llegada de la COVID-19 afectan a toda la población, el número de mujeres ocupadas en España ha retrocedido algo más que el de sus pares varones entre octubre de 2019 y junio de 2020. Asimismo, la investigación afirma que la recuperación del empleo en el tercer trimestre de 2020 ha sido ligeramente mayor entre la población masculina, ampliando también la diferencia de género.
La brecha de género se amplía en España tras la pandemia

Desde mediados de marzo de este año todo ha cambiado en nuestras vidas. La pandemia ha afecta cada plano de nuestra vida cotidiana a nivel mundial. En nuestro país las consecuencias económicas en términos de producción y empleo están siendo devastadoras.  Según datos del INE, esta difícil situación económica ha supuesto en comparación con el 2019, una pérdida de empleo del 18,5% en el segundo trimestre y del 5,7% en el tercer trimestre de este año.

Un informe realizado por BBVA Research y presentado en el marco de unas jornadas sobre diversidad titulado “Diversidad de género y formación” advierte que la caída en el empleo de este año no se ha comportado de igual forma entre hombres y mujeres. La investigación afirma que la anterior crisis económica vivida en España redujo las diferencias de género en la tasa de paro (hasta alcanzar cerca del 27% al inicio de 2013). Sin embargo, la recuperación que siguió a esa crisis disminuyó la tasa de paro, pero no de igual forma separando por sexos. Los datos muestran que la tasa de paro de las mujeres se encontraba muy por encima de la tasa de los hombres, lo que se manifiesta como un aumento en las diferencias por género. 

Hoy, ya es posible comenzar a vislumbrar efectos del primer impacto de la COVID-19 y los datos muestran una ligera tendencia creciente en la diferencia de género de la tasa de paro. Alfonso Arellano, autor del estudio publicado por BBVA, ha explicado que la COVID-19 ha generado un descenso muy brusco del número de ocupados durante el primer semestre de 2020 y este ha sido más fuerte en las mujeres que en los hombres.

Luego de afirmar que las mujeres se han visto más afectadas que sus pares varones en el plano laboral, el estudio analiza cómo es la distribución del empleo femenino por sectores económicos. En este sentido, muestra que el impacto de la pandemia en el empleo ha sido muy diferente por sectores. Una de las conclusiones que se desprenden de la investigación es que sectores como las actividades financieras y seguros o las Administraciones Públicas aguantan mejor el impacto en el empleo frente a actividades artísticas y otros servicios, el comercio, el transporte y la hostelería. Alfonso Arellano afirma que “Más del 50% del empleo de las mujeres se concentra en cuatro sectores: comercio, hostelería, educación y servicios sanitarios y sociales, sectores directamente implicados en el impacto de la pandemia”.

La investigación muestra también que por el momento a pesar de los efectos de la pandemia, se mantiene la representatividad de hombres y mujeres en los sectores en su conjunto, sin embargo, sí se observan diferencias en la composición en las mujeres ocupadas, que reducen su peso en la hostelería frente a una subida en las actividades sanitarias y de servicios sociales.  En este sentido, la educación tiene un gran impacto sobre las oportunidades de encontrar y mantener el empleo, y las diferencias de representatividad entre población y ocupación se reducen con la educación. La educación tiene mayor importancia en las mujeres, pues comparando las diferencias de género en la tasa de paro, estas se reducen con el nivel de educación.

Por otro lado,el estudio se enfoca en analizar el impacto que ha tenido la pandemia en el ámbito de la economía digital, vinculado a la diversidad de género. Poniendo el foco en el conjunto de sectores intensivamente digitales, la investigación muestra que la mujer se encuentra menos representada en media en la economía digital que en el total de España (42,7% frente a 46,3%), con un elevado nivel de heterogeneidad entre actividades. Asimismo, el informe afirma que el comportamiento de la economía digital durante la COVID-19 es ligeramente mejor que la media de España, sobre todo en las actividades vinculadas a los servicios y con datos previos a la pandemia (INE, 2019), estos sectores representaban más de un 17% del valor añadido bruto de España, y cerca del 17% del empleo total.

La investiación sostiene que generalmente este tipo de sectores tiene además mayor peso de contratos indefinidos y las trabajadoras asalariadas con educación superior también tienen mayor probabilidad de tener un contrato indefinido en estos sectores. Finalmente, el informe explica que la educación se convierte en un elemento muy importante para la empleabilidad de las mujeres. Así, la educación iguala el papel de la mujer en la sociedad y en el mercado de trabajo. La investigación sostiene que la educación tiene mayor importancia en las mujeres: las diferencias de género en la tasa de paro se reducen con el nivel de educación.

Además de la formación, el estudio destaca la posibilidad de mejorar la diversidad de género en el mercado laboral más allá del conocimiento. Estas necesidades formativas constituyen un elemento más dentro de los requerimientos de las empresas en la oferta de trabajo, pero no las únicas. Otras necesidades que el informe afirma que cada vez cobran más peso incluyen factores como el desarrollo de las capacidades, las habilidades o las formas de trabajo, las denominadas ‘soft skills’.

Según los datos de la OCDE, mientras en el conjunto de España las empresas demandan por intensidad una gama mixta de factores entre estas cuatro áreas (formación, habilidades, capacidades y formas de trabajar), en el caso de las empresas de la economía digital, se produce un claro predominio de las formas de trabajar, a excepción de las actividades administrativas y de servicios de apoyo, donde predomina más la necesidad de factores relacionados con el conocimiento. Dentro de las características más demandadas dentro de las formas de trabajar aparecen la concienciación, la orientación al logro, la adaptabilidad y la independencia.

Una de las principales conclusiones a las que arriba el informe es que un mayor nivel de formación permite generar resiliencia y mejorar la situación laboral de la persona, incluso durante la pandemia. Lo cual se vuelve especialmente relevante para las mujeres. La mejora de otros factores relacionados con la educación, como las habilidades, capacidades y formas de trabajar puede constituir una herramienta potente ante el impacto laboral de la pandemia.

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