Con la ilusión de poder respirar un aire más puro, miles de activistas y ONG lucharon durante años por el fin de la era de carbón. Finalmente, el pasado mes de julio de este año, la última compañía eléctrica que no lo había hecho, anunció el abandono del carbón en sus últimas centrales térmicas.Tras este anuncio, todas las centrales térmicas de carbón podrían estar cerradas antes de 2025.
La era del carbón ha llegado a su fin

El fin del carbón en nuestro país supone un enorme respiro para el clima, aunque aún sea necesario lograr un sistema energético 100% renovable.Luego de 30 años de activismo y denuncia contra la contaminación que produce el carbón y sus efectos sobre la salud de las personas, finalmente estamos más cerca de lograr que todas las centrales térmicas de España estén cerradas dentro de cinco años. Los últimos cinco años han sido clave en la lucha de diversas organizaciones como Greenpeace, junto a la coalición Un Futuro Sin Carbón, para garantizar un cierre justo y ordenado de las minas y las térmicas de carbón en nuestro país.

Una gran noticia llega en medio de un contexto adverso marcado por la pandemia de coronavirus que nos obliga a repensar nuestro vínculo con el medioambiente. El anuncio de cierre de las centrales térmicas de Aboño y Soto de Ribera (Asturias) supone el final del carbón en España. La portuguesa EDP, que no había hecho públicos sus planes todavía, informó hace algunas semanas de que iniciará la solicitud de cierre de estas dos plantas, las últimas centrales térmicas operativas en España.

En el caso de Aboño, una parte será transformada para la quema de gases siderúrgicos y otra se mantendría solo como apoyo en caso de que hubiera un problema de suministro. La planta que queda en Soto de Ribera solicitará el cierre próximamente. Si bien aún falta lograr muchos otros avances, es un pequeño gran paso hacia la protección medioambiental el hecho de que todas las térmicas de carbón estén ya en proceso de cierre. Hasta hace apenas tres años, el mayor responsable de las emisiones de CO2 en el país era la quema de carbón, desde entonces su consumo ha ido descendiendo y se espera que en pocos años no haya emisiones procedentes de este combustible fósil.

El importante pedido de lograr des carbonizar la energía en el país, entre otros estudios, se sustenta con el ‘Estudio técnico de viabilidad de escenarios de generación eléctrica en el medio plazo en España’ que el Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Comillas realizó para Greenpeace.

Los resultados más de dicho informe relevantes son:

  • Es viable técnicamente sustituir la potencia nuclear y de carbón en los horizontes estudiados, tanto desde el punto de vista de cobertura de demanda, como de la estabilidad de frecuencia.  Existen varias opciones sin grandes diferencias económicas y de emisiones.
  • La seguridad de suministro está totalmente garantizada, porque el análisis se ha realizado con todos los parámetros de seguridad y en base a la peor de la serie histórica de producción hidráulica y eólica.
  • La demanda de electricidad es, junto con las renovables, la clave fundamental que permitiría un sistema factible, tanto para favorecer su ahorro y aumentar la eficiencia como para incorporar la gestión de esta demanda.
  • La retirada del carbón supone un ahorro de emisiones de CO2 para el sistema y su coste disminuye en los escenarios de baja demanda y alta penetración de renovables, con precios de 40€ tCO2 saldría del sistema.
  • La diferencia del coste total de un escenario con la misma demanda energética y misma potencia renovable, con o sin carbón ni nuclear es de apenas 1000 M€, un 10% del coste total, en condiciones extremas (año hidráulico seco, baja eólica). La opción sin carbón ni nuclear logra integrar 9 puntos más (62% frente a 53%) de renovables.
  • En condiciones de año normal (valores promedios de eólica e hidráulica), comparando un escenario SIN y CON carbón y nuclear, con un crecimiento de la demanda eléctrica contenido y alto porcentaje de renovables, la opción SIN:

– Integra 12 puntos más de renovables (73% vs 61%)
– Reduce los vertidos de renovables a menos de la tercera parte
– Resulta en un menor coste total anualizado (7632 M€ vs 8157 M€)
– Ambas opciones permiten reducir al mínimo las emisiones de CO2 (12 Mt vs 10 Mt)

Un pequeño gran paso hacia poder respirar un aire más puro y cuidar nuestro planeta al mediano y largo plazo.

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