Gran parte de la producción económica mundial se organiza en torno a un complejo sistema de cadenas de suministro interdependientes. Las cadenas de suministro facilitan la producción de todo, desde computadoras y automóviles hasta medicinas y alimentos que salvan vidas. Con el tiempo, estas cadenas de suministro se han perfeccionado para ofrecer la máxima eficiencia y velocidad. Sin embargo, una reciente investigación de la consultora MGI, publicado por la agencia Mc Kinsey, examina cómo las cadenas de valor de la industria están expuestas a un conjunto más amplio de riesgos que antes, incluyendo el cambio climático.
¿Puede el cambio climático afectar a la cadena de suministro?

Si bien en los últimos años muchas empresas han prestado especial atención a sus cadenas de suministro y a poder optimizarlas, ahora se están planteando preguntas sobre los riesgos y la resistencia de la cadena de suministro en el contexto de la pandemia mundial COVID-19, así como de los fenómenos meteorológicos agudos. A medida que el cambio climático hace que el clima extremo sea más frecuente y/o severo, aumenta la probabilidad anual de que ocurran eventos más intensos de lo que los bienes manufactureros están construidos para soportar, aumentando la probabilidad de que se produzcan interrupciones en la cadena de suministro.

Una reciente investigación realizada por la consultora MGI, publicado por la agencia Mc Kinesey, examina cómo actualmente las cadenas de valor de la industria están expuestas a un conjunto más amplio de riesgos, incluyendo los eventos climáticos. Este trabajo también examina las vulnerabilidades dentro de empresas específicas y cadenas de valor más amplias, las pérdidas financieras y las formas de reforzar la resistencia.

El estudio monográfico examina la forma en que probablemente evolucionarán en los próximos decenios los riesgos derivados de los peligros climáticos, que ya están presentes en las cadenas de suministro mundiales. El mismo identifica tres amplios tipos de cadenas de suministro: especializadas, intermedias y de productos básicos. Por lo general, cuanto más especializada sea la cadena de suministro, más grave será el impacto para un agente posterior, ya que es posible que el suministro de un insumo crítico sólo esté disponible en la fuente que se ha interrumpido. Sin embargo, cuanto más especializada sea la cadena de suministro, mayor será el número de agentes posteriores que puedan verse afectados por el aumento de los precios debido a una reducción repentina de la oferta.

El informe revela que para 2040, una empresa que utilice chips de vanguardia (por ejemplo, con aplicaciones en memoria, lógica, comunicación u optoelectrónica) como un fabricante de automóviles, que se abastezca de geografías de Corea, Japón, Taiwán u otros centros del Pacífico occidental, puede esperar que la posibilidad de que los huracanes perturben a sus proveedores sean de dos a cuatro veces más probables. Algunas de estas perturbaciones pueden durar varios meses. Esto tiene consecuencias para muchas industrias, ya que los chips son cada vez más utilizados en la economía moderna. Por ejemplo, el contenido eléctrico de los automóviles aumentó del 2 por ciento en 1960 al 35 por ciento en 2010.

Existen tres factores que provocan pérdidas a corto plazo para los proveedores que se ven afectados por estos acontecimientos, que pueden llegar a suponer pérdidas de hasta el 200 por ciento de las ganancias anuales y el 35 por ciento de los ingresos: los daños físicos a los activos, incluidas las instalaciones, el equipo de producción y los inventarios; la reducción de las ventas, ya sea porque se interrumpe la producción o porque los bienes no pueden enviarse al mercado; y los costos más elevados en la fase de reconstrucción y después de que la planta vuelva a estar en producción, ya que los precios de mercado de la mano de obra, la energía y la logística pueden aumentar drásticamente después de un desastre. La combinación de estos impactos también puede limitar la capacidad de los proveedores para restablecer la producción de forma rápida y eficiente, reduciendo su capacidad de reunir capital para las reparaciones o asfixiando el flujo de caja a corto plazo y presentando obstáculos operativos inusuales.

El suministro de semiconductores podría verse reducido por un huracán extremo de varias maneras: pérdida de servicios de infraestructura como carreteras o electricidad, daños directos a los activos de fabricación y daños a sistemas internos críticos como el equipo especializado. Hay dos esferas clave de adaptación para las cadenas de suministro de semiconductores: la construcción de plantas a prueba de desastres (para los productores) y el aumento de los niveles de inventario para continuar la producción incluso si se interrumpe una cadena de suministro (para los agentes posteriores). El informe explica que la construcción de plantas a prueba de desastres significa costos adicionales de aproximadamente el 2 por ciento de los costos de construcción.

Asimismo, la investigación resalta el hecho de que un déficit de suministro limitado podría hacer que los precios aumenten sustancialmente. Durante la crisis de suministro en 2010-11, los precios de varias tierras raras aumentaron más de diez veces. Desde la escasez de suministro en 2010-11, se han realizado importantes esfuerzos para investigar alternativas a las tierras raras, pero con un éxito limitado en las principales áreas de aplicación. En el futuro, existe la preocupación de si el suministro de algunos de estos elementos de tierras raras puede mantener el ritmo de la demanda de los materiales que se utilizan en los segmentos de alto crecimiento como la tecnología limpia y la electrónica de consumo, así como en los segmentos de alta gama como la industria aeroespacial y de defensa y los aparatos médicos. Las interrupciones por las alteraciones climáticas añadirán una presión extra a una cadena de suministro que tiene poca o ninguna holgura.

Las cadenas de suministro y la infraestructura que las sustenta están diseñadas para un clima estable, realidad que está cambiando y si no se toman medidas urgentes continuará en ese camino profundizando la emergencia climática. A medida que los riesgos evolucionen, será necesario aumentar la inversión en adaptación, posiblemente a expensas de la eficiencia.

El informe concluye que existe un potencial significativo para que muchas industrias se adapten en la próxima década, incluyendo la realización de diagnósticos de riesgo, la protección de los activos de fabricación, el rediseño de las operaciones (por ejemplo, aumentando las existencias de seguridad de los insumos clave), la ampliación de la base de proveedores, el apuntalamiento de la infraestructura, etc. Sin embargo, sin dudas, la mejor solución sería esforzarse por detener el cambio climático y todos los efectos negativos que este conlleva.

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