El pasado martes tuvo lugar el evento 'Catalizadores en formación' organizado por Open Value Foundation. Fue un debate muy interesante que arrancó con la presentación del estudio que ha hecho The ESADE Entrepreneurship Institute sobre desafíos sociales clave de España: pobreza y exclusión social, desigualdad, desempleo e inmigración. Ante un contexto social frágil en España, durante el encuentro se habló de la variedad de opciones en formación sobre liderazgo social para dar respuestas a estos retos.
¿Por qué necesitamos un cambio de mentalidad para solventar los retos sociales de España?

Durante la presentación del estudio de ESADE para la implantación del programa de liderazgo social Acumen en España, Leonora Buckland, senior researcher de esta escuela comentó cifras relevantes acerca de los retos sociales en España. Tras retener los datos de la ponencia y teniendo en mente la situación actual en España, la mesa de diálogo centró la conversación en las opciones de formación que tienen las personas que ofrecen soluciones a estos retos, respaldada por Kenny Clewett, representante de Ashoka, Vicente J. Montes de la Fundación Rafael del Pino y finalmente Manuel Torres de Aspen Institute. Este estudio resalta varios desafíos sociales clave de España: pobreza y exclusión social, desigualdad, desempleo e inmigración.

El estudio repasa, a grandes rasgos, la desigualdad en nuestro país: en lo que se refiere a la desigualdad de ingresos, el ingreso del 20% superior de los que ganan es 6.6 veces el del 20% inferior de los que ganan. En lo que afecta a la desigualdad en salud, las personas con menos ingresos acuden cuatro veces más al médico de familia, tienen más riesgo de ciertas enfermedades desde las mentales hasta las cardiovasculares, tienen una tasa más alta de suicidio y tienen una esperanza de vida más corta. Por último, en cuanto a la desigualdad educativa, a los 15 años, el 53% de los estudiantes del segmento más desfavorecido en comparación con el 8% de los niños de familias de mayores ingresos han repetido un curso. 

Siguiendo con la presentación del estudio, nos adentramos en la cuestión del desempleo, donde lamentablemente, España es el segundo país de la Unión Europea, después de Grecia, con la tasa de desempleo juvenil más alta alcanzando el 36,3% en 2018 para menores de 25 años, además de tener las peores condiciones de trabajo con contratos temporales, trabajos a tiempo parcial y salarios bajos. Además, presenta un alto nivel de desempleo de larga duración. 

En el desafío social de la inmigración en España, el estudio apunta que 400.000 personas y sus familias se encuentran en centros de recepción esperando decisiones sobre la aprobación de su nacionalidad en función de su residencia. Otro dato interesante es que actualmente, España es el tercer país de la Unión Europea que recibe más inmigrantes por mar. Casi la mitad de los migrantes que llegaron a nuestro país en la segunda mitad del año 2017 y 2018 informaron al menos uno de los siguientes aspectos: violencia física, secuestro, trabajo forzado, ofertas de matrimonio arregladas y trabajos en los que no se les pagó lo que se les debía. 

Ante este contexto tan desolador, una de las conclusiones del estudio es que más de dos tercios de los españoles creen que el sistema está fallando y la percepción de corrupción ha empeorado significativamente en los últimos años. 

Por lo tanto, ¿Cúal es el papel del tercer sector, del sector público y del sector corporativo ante esta situación?

En lo que respecta el tercer sector en España, 30.000 entidades lo conforman y dependen en gran medida (62%) del financiamiento público. Según datos del estudio, sólo el 33% de los españoles confía en el tercer sector, cuyo desarrollo en el país ha sido relativamente lento. El estudio también añade que el sector público presenta un alto gasto en pensiones, pero el estado de bienestar de España es más pequeño que el promedio europeo sin ser redistributivo, solo el 5,3% del gasto social se dedica a la familia y la infancia. Por último, en el sector privado o corporativo, a nivel macro España se posiciona en el cuartil superior de las acciones de sostenibilidad corporativa pero muestra un alto potencial de mejora. 

En la mesa de diálogo, se habló del concepto de empresa social y de liderazgo social, resaltando que en España todavía la empresa social es bastante nueva y sigue siendo algo desconocida en lugares fuera de las cuatro regiones principales donde este sector se ha desarrollado: Cataluña, Madrid, Andalucía y País Vasco. El liderazgo social comienza a surgir en nuestro país pero los entrevistados consideran que España tiende a centrarse más en la persona actual y en lo que logra en vez del talento y potencial. En el sector social, este liderazgo individual puede crear cierta resistencia, las ONG tienen una mayor conciencia de la importancia de las habilidades blandas y la capacitación en valores. En cambio, en la Administración pública el concepto de liderazgo aún no ha llegado, sigue persistiendo el enfoque en habilidades difíciles y se habla de liderazgo orgánico y excelencia. 

También se debatió sobre la formación en valores, destacando el liderazgo consciente que trabaja el reconocimiento hacia el otro, integrando en la sociedad el "virus del change maker" como puntualiza Kenny Clewett, algo que explica que hace mucha falta en el sistema educativo. Se necesita un emprendimiento social pero que sea sistémico, que resuelva los problemas desde su raíz. Con el panorama descrito previamente, es necesario más que nunca un cambio de mentalidad para solventar los retos sociales de España, por ello están surgiendo interesantes propuestas de programas de formación relacionados con el desarrollo del liderazgo social como por ejemplo el programa Acumen, Vicent Vives, Ashoka, Ship2B, UNLTD, Barcelona Activa, Talento Solidario, Liderazgo e Innovación Social, ORDIT, PLGP, etc. 

 

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