Bajo el liderazgo del presidente francés Emmanuel Macron, la Cumbre del G7 de este año que se celebrará en Biarritz del 24 al 26 de agosto, se presenta, según la organización Oxfam Intermón, llena de hipocresía al ser un grupo de países que fomenta activamente la desigualdad en sus estados miembros y en el mundo. La ONG también echa en falta la participación de la sociedad civil en este encuentro. 
Oxfam Intermón califica a la Cumbre del G7 de hipócrita y vacía de contenido

Este jueves, Oxfam Intermón ha publicado "Los pecados capitales del G7" en el que expone siete temas clave sobre los que discutir y pasar a la acción durante la cumbre del G7, que se celebrará en Biarritz (Francia) del 24 de agosto al 26 de agosto, si realmente se pretende ofrecer medidas concretas que aborden la desigualdad, que es lo que impide a millones de personas salir de la pobreza.

Estamos ante una crisis de la desigualdad, que va en aumento. Según la organización, surge un nuevo multimillonario cada dos días y esta  gran división entre los que más tienen y los que no tienen resulta en un populismo cada vez más intenso y una ruptura más pronunciada y generalizada a nivel mundial de la confianza en la política. 

En el reciente informe publicado por Oxfam se describe cómo los gobiernos del G7 alimentan la desigualdad en sus países y en todo el mundo al no implementar sistemas fiscales progresivos. En su lugar, plantean prácticas fiscales perjudiciales que favorecen a las personas y empresas más ricas y al mismo tiempo debilitan la capacidad de los países en desarrollo de aumentar los ingresos fiscales para luchar contra la pobreza y la desigualdad. Además de esta situación fiscal, se están recortando fondos para servicios públicos como educación, atención médica y protección social, así como para ayuda internacional, generándose una economía desigual que principalmente recae en las personas pobres, en las mujeres y en las niñas. 

Cécile Duflot, la directora de Oxfam en Francia, asegura que: "El G7, cuyos países poseen la mitad de la riqueza mundial, habla de los peligros de la desigualdad, pero alienta ese sistema desigual al permitir que los súper ricos controlen la política, al infra financiar los servicios públicos y la ayuda internacional, al rebajar impuestos a la riqueza y a las empresas, y al alimentar el cambio climático y el sexismo”. También añade que los gobiernos del G7 tienen la responsabilidad de compensar sus actos y ser parte de las soluciones, "como líderes de un mundo en crisis, deben adoptar políticas y prácticas urgentes para hacer una economía más humana y defender reformas similares en todo el mundo”. 

La conclusión que se extrae del informe es que el grupo G7 no está haciendo lo suficiente para reducir las emisiones o ayudar a los países pobres a adaptarse para soportar la carga y el coste de la emergencia climática. Por ello, este grupo exclusivo compuesto por Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón, Canadá y Estados Unidos, debe reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero para llegar a cero antes de mediados de siglo, y movilizar los 100 mil millones de dólares anuales prometidos para 2020 con el fin de apoyar la acción climática en los países en desarrollo.

Uno de los imperativos de este informe es instar a los líderes del G7 para que exijan el pago de una cuota justa de impuestos de las personas y empresas más ricas y con lo recaudado de impuestos que se inviertan en servicios sociales públicos como sanidad y educación, y en más y mejor ayuda a los países en desarrollo. En definitiva, lo que la organización demanda es que estos gobiernos promuevan modelos de negocio más justos donde las ganancias y el poder se distribuyan mejor entre accionistas y trabajadores, mediante medidas como exigir a las empresas que publiquen información sobre las desigualdades salariales, sobre la brecha salarial de género o sobre la relación entre el salario de los directivos y el de los trabajadores. 

Duflot concluye que “los líderes del G7 tienen que elegir entre un futuro y una dignidad más brillantes y sostenibles para todos nosotros o una riqueza extrema para unos pocos. Entre salud para todos o más riqueza para los ya inmensamente ricos. Queda por ver si los líderes mundiales tienen lo que se necesita para hacer lo correcto para todas las personas, no sólo para las más ricas”. 

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