La economista Minouche Shafik asegura que los sistemas educativos siguen siendo desiguales, no se hace lo suficiente por compensar las desventajas existentes desde el principio. Invertir en los primeros años de educación y en la nutrición a una edad muy temprana, puede tener enormes beneficios en términos de salud, educación y perspectivas profesionales.
Garantizar una economía más justa pasa por los primeros años de educación

Según el Foro Económico Mundial, la desigualdad avanza en la agenda global desde la crisis financiera de 2008 y el populismo también. Además, muestran como el crecimiento económico no se traduce necesariamente en un progreso en la lucha contra la desigualdad. En la reunión anual del Foro de este año, entrevistaron a la economista Minouche Shafik, directora de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres (LSE) y ex vicegobernadora del Banco de Inglaterra para abordar la injusticia existente en el sistema económico actual.

Minouche Shafik explica que en la economía actual, tu futuro depende en su mayoría de la familia en la que naces y de las oportunidades que eso te brinda. Lo que la gente demanda es una sociedad y una economía en la que a todas las personas se les garantice un mínimo, para que nadie esté totalmente desposeído. Pero también una economía en la que si uno trabaja duro y se esfuerza pueda avanzar sin importar en qué familia nació.

Según la economista existen dos mecanismos para conseguir una economía más justa y que las personas tengan las mismas oportunidades: por un lado, tenemos lo que los economistas llaman políticas de predistribución que se centran en la educación, el desarrollo de habilidades, y maneras de ayudar a las personas a mejorar, antes de que el gobierno se involucre en términos de gasto.

Por otro lado, existen políticas de distribución posterior, es decir que una vez que las personas trabajan, el gobierno puede imponer impuestos o puede otorgar beneficios sociales para tratar de compensar las injusticias del sistema económico. Shafik afirma que estos son los mecanismos que se tienen en la actualidad pero que ninguno de ellos está funcionando demasiado bien.

Estas políticas presentan debilidades, por ejemplo las políticas de predistribución, es decir los sistemas educativos que según Shafik no hacen lo suficiente para compensar las desventajas desde el principio. Los sistemas educativos siguen siendo muy desiguales, las personas que tienen mejores condiciones pueden acumular esas oportunidades y mantenerlas para sus propios hijos, a través de la educación e instrucción privadas. Además añade que tras muchas investigaciones se ha llegado a la conclusión de que los primeros mil días de vida son los verdaderamente importantes para los resultados posteriores. Eso se traduce en que los primeros años de educación, la nutrición a una edad muy temprana, las intervenciones en ese momento pueden tener enormes beneficios en términos de los principales resultados en salud y educación de las personas, y en sus perspectivas profesionales. Pero Shafik asegura que no se está haciendo lo suficiente durante los primeros años. 

Según Shafik, para lograr una sociedad más justa, se tendría que invertir mucho más en la educación de los primeros años, especialmente de los niños provenientes de entornos vulnerables, compensando la falta de oportunidades que podrían tener debido al lugar donde nacieron. Dando un paso más, se debería ayudar a este colectivo a ingresar en la educación superior, si ese es el camino correcto para ellos, a través de becas y una vez que terminasen la universidad, asegurarse de que a medida que cambia el mercado laboral, dispongan de oportunidades para volver a capacitarse y mejorar las cualificaciones profesionales. Shafik afirma que eso significa una inversión mucho mayor que la que hacemos actualmente en la capacitación permanente.

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