Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable de BBVA, cree que el primer gran mito es el que considera que nos encontramos en una transformación importante “pero abordable, como siempre”. Y, en su opinión, estamos frente “a un cambio nunca antes vivido y que requerirá de una nueva mentalidad y nuevos modelos”.
Los falsos mitos de la sostenibilidad

El segundo mito es que estos temas solo afectan a determinados sectores. “No sólo es el sector energético, sino que va a afectar a todos, en ese sentido debemos hacer esa transición en cada sector de forma ordenada”. Prueba de ello es que, de forma agregada, “los ODS van a crear mercados por valor de 12 billones de dólares en 2030 en todos los sectores”.

“También hay una creencia que se refiere a que la agenda global implica a los estados, eminentemente”, algo que, a su juicio, es igualmente falso. “La realidad es que, no solo implica a los estados, sino que implica a las empresas, al sector financiero y a las sociedades. Lo que dice el Acuerdo de París en su artículo 2 es que el sector financiero, en concreto, debería regular los flujos de una manera conducente a un mundo más sostenible”.

Estos flujos financieros supondrán, según Ballabriga, una inversión anual de 6 billones de dólares en infraestructuras, un 70% en mercados emergentes, hasta 2030. A pesar de eso, ha reconocido que “los recursos se están movilizando cada vez más, pero de forma insuficiente”.

Ballabriga ha hecho estas afirmaciones durante su intervención en el seminario ‘Las finanzas sostenibles y su importancia en el futuro de la economía’, organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), que se está celebrando en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde además se ha referido al interés creciente por parte de los inversores que están integrando cada vez más los criterios de sostenibilidad en sus estrategias de inversión. “En ese sentido, ”, ha explicado. “Hay muchos estudios realizados, entre ellos, de la propia  (con más de 200 investigaciones) que concluye que las compañías con mejor desempeño en materia de sostenibilidad están teniendo un mejor desempeño también en rentabilidad y en precio de la acción”.

Respecto a la labor de la Comisión Europea, ha recordado que ya se fijó unos objetivos muy claros con una serie de medidas que van a tener un impacto importante, “y eso incluye también a la banca. Esta semana se ha anunciado un paquete de lo que será la taxonomía de las finanzas sostenibles”.

Otro de los mitos tiene que ver con que “los riesgos son fundamentalmente reputacionales”. Algo que, a su juicio es falso, “según la Network for Greening the Financial System (NFGS) -una red que engloba a bancos centrales y supervisores-, el cambio climático es una fuente de riesgo financiero”, por lo que “los reguladores lo están incorporando dentro de sus mandatos”. En ese sentido, la Comisión Europea ya ha emitido un mandato a la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) para que evalúe cómo los bancos van a abordar este reto”. “Previsiblemente a medio plazo, habrá un test de estrés vinculado al cambio climático. Nos han pedido información sobre estos temas, queda mucho por desarrollar, pero, en definitiva, es destacable el grado de aceleración que están teniendo estas cuestiones”, ha explicado.

El último mito que ha querido desmontar es que el cliente no está reclamando a día de hoy estos cambios y que, por tanto, no es una prioridad. Así, ha afirmado que “el cambio mayúsculo no vendrá porque estemos financiando grandes compañías o facilitando emisiones de bonos verdes o sociales. El gran cambio vendrá cuando se incorpore la sostenibilidad en soluciones para los clientes, para los particulares y para las pymes. Ahí es donde está la gran oportunidad y las nuevas generaciones lo están exigiendo ya”.

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