El Parlamento noruego vota por unanimidad que las energías fósiles representan un riesgo para su economía por el continuo descenso de los precios del crudo. El fondo soberano noruego, el mayor del mundo, va a desinvertir 11.000 millones de euros en empresas de petróleo y gas para apostar por los parques eólicos y solares.
El mayor movimiento mundial de desinversión en energías fósiles tiene lugar en Noruega, el Fondo del Petróleo opta por las renovables

Gracias a los ingresos del petróleo, los noruegos crearon en 1990 el mayor fondo soberano del mundo, el Fondo Soberano de Riqueza de Noruega, conocido como el Fondo del Petróleo para protegerse de las variaciones del crudo, su capital actual se valora en un billón de dólares. 

Noruega es el mayor productor de hidrocarburos de Europa occidental y se encuentra en una etapa en la que busca frenar la exposición de sus finanzas públicas en un sector cada vez más incierto. La bajada de precios del petróleo es una realidad, ante esta situación, por ser la principal fuente de ingresos del país nórdico se ha querido tomar medidas de precaución para "reducir la vulnerabilidad de la riqueza y diversificar", según el Ministerio de Finanzas noruego.

Con esta premisa, el comercio internacional de los combustibles fósiles va a sufrir un cambio importante tras la aprobación del Parlamento noruego para que el Fondo del Petróleo desinvierta en las empresas de petróleo y gas, por valor de 11.000 millones de euros para apostar por las renovables.  

Este fondo soberano noruego está presente en más de 9.000 empresas y posee de media el 1,3% de todas las compañías que cotizan en bolsa del mundo, por lo tanto es indudable que la decisión tomada por el Parlamento noruego va a influir en todos los mercados internacionales. Se trata de la mayor desinversión en energías fósiles hasta la fecha y se explica por el riesgo que representa la crisis climática para la economía noruega.

Bill Mackibben, fundador de 350.org, el mayor movimiento mundial de desinversión en energías fósiles, asegura que el paso no es solo financiero, también es ético. La elección de las energías renovables es una estrategia de inversión, pero la decisión sobre el carbón es un fortalecimiento de una política en vigor desde mayo de 2015 enfocada en motivos éticos. Las propuestas energéticas han contado con el respaldo de todos los partidos políticos que coinciden en la voluntad de querer reducir el riesgo ante la incertidumbre del futuro del petróleo.

El país nórdico ha seguido la recomendación de Norges Bank, la entidad gestora de esta cartera de inversiones que depende del Ministerio de Finanzas. Desde finales de 2017, esta gestora avisó de que la riqueza noruega estaba muy expuesta por el riesgo del precio del petróleo y propuso aligerar el peso de inversiones en crudo, carbón y gas de esta cartera.

Según el análisis del Ministerio de Hacienda, por primera vez, el fondo podrá invertir 20.000 millones de dólares en renovables. Además se estima que el mercado mundial de infraestructuras de energía renovable crecerá casi un 50%, de 2,9 billones de dólares en 2017 a 4,2 billones de dólares en 2030, promovido principalmente por los nuevos avances en la energía solar y eólica.

El resultado es que el fondo soberano noruego va a despedirse de gigantes mineros como el suizo Glencore, el australiano BHP Billiton, el estadounidense Anglo American y las empresas de energía que utilizan el carbón como el alemán RWE y Italiano Enel, informa France Press.

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