La emisión de este tipo de bonos permite al banco canalizar fondos para financiar proyectos en sectores alineados con este compromiso, como las energías renovables, la eficiencia energética, la gestión de residuos, el tratamiento del agua o el acceso a necesidades esenciales y servicios como vivienda o finanzas inclusivas
El primer bono verde de BBVA reducirá 380.000 toneladas de emisiones de CO2

Según el primer informe de seguimiento de este bono que acaba de publicar, ha contribuido a reducir la huella de carbono en 274.609 toneladas de CO2 en 2018 desde la fecha de emisión en mayo de 2018 y en otras 106.529 toneladas estimadas en 2019, y ha generado 558 gigavatios/hora de energía eléctrica renovable.

Con el importe, de 1.000 millones de euros, se han destinado 775 millones a financiar proyectos de energía renovable (611,3 millones de euros a energía eólica; 154,9 millones a proyectos de energía solar, y 8,8 millones a proyectos de energía solar y biomasa) y 225 millones a proyectos de transporte.

Esta cifra total de toneladas de CO2 evitadas equivaldría por ejemplo al consumo de energía de más de 41.000 hogares o a sacar de la carretera a más de 73.000 vehículos en un año o el consumo de 125 millones de litros de diesel, según la metodología de la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos.  Asimismo, el bono ha contribuido a generar 558 gigavatios/hora de energía eléctrica renovable.

La metodología utilizada por BBVA para cálculo de las emisiones evitadas en los proyectos de inversión que han sido objeto de este informe está basada en estándares y normas internacionalmente reconocidos, que permitan homologar los resultados y dotarlos de entidad y solvencia suficiente. En concreto, esta metodología se basa en la generación de escenarios equivalentes y comparables siguiendo las bases propuestas en la norma ISO 14.062 y en concreto en su parte 2: “Gases de efecto Invernadero. Especificaciones y orientaciones, a nivel de proyecto, para la cuantificación, la monitorización y la declaración de las reducciones y de las mejoras en la eliminación de gases de efecto invernadero”. En el caso de los proyectos de energía renovable, las emisiones de CO2 evitadas han sido calculadas multiplicando la electricidad renovable inyectada a las redes locales por el factor de emisión de CO2 del mix energético nacional.

Entre los proyectos financiados, se encuentra, por ejemplo, la construcción de la central termosolar Borges, la primera central híbrida en el mundo que combina energía solar termoeléctrica y de biomasa. Ubicada en Lleida, España, la central funciona 24 horas al día, utilizando energía solar durante el día y biomasa de noche. La central se localiza en un sitio privilegiado para una planta de biomasa, en una extensa región de explotación de olivareras, lo cual facilita el uso de residuos agrícolas como combustible. Sin embargo, las condiciones del emplazamiento no hubieran garantizado la rentabilidad operativa de una central de energía termosolar tradicional. Al optar por un diseño híbrido, el proyecto se ha convertido en un referente para otras regiones en las que no es viable la construcción de centrales puramente eólicas o solares. La capacidad de generación de la central al año se estima en un 22,5MW, lo suficiente para abastecer a aproximadamente 27.000 hogares.

también ha refinanciado la construcción de Valle 1 y Valle 2, dos centrales solares colindantes en San José del Valle, ubicadas en Cádiz, España. Cada central tiene una capacidad de 50 MW y juntas ofrecerán un suministro eléctrico limpio y estable a más de 80.000 hogares españoles. Cada central cuenta con un sistema de almacenamiento térmico de 7 horas de capacidad, con lo que sostendrán la estabilidad de la red eléctrica durante 2.900 horas anuales a pleno rendimiento. Ambos proyectos han sido promovidos por Torresol Energy, una empresa española que lleva 10 años trabajando en el desarrollo de energía solar.

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