La evolución de la pobreza y del desempleo van de la mano: si el desempleo mejora entonces la pobreza disminuirá. Según el tercer informe "un empleo contra la exclusión" de la Fundación Adecco, 8.608.663 personas en edad laboral se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión social.
El empleo, el activo por excelencia para combatir la pobreza y la exclusión

Del tecer informe de la Fundación Adecco "un empleo contra la exclusión" tan completo, se destaca la siguiente idea: trabajar reduce a un tercio las dificultades para llegar a fin de mes. Siguiendo esta premisa, Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, cuenta cómo: “encontrar un trabajo, aunque sea a jornada parcial y con bajos ingresos es, para una persona en riesgo de exclusión, el primer paso para salir de una situación de bloqueo que le impide avanzar y tomar decisiones". En definitiva, defiende que es el punto de partida para recuperar la ilusión, la motivación, empoderarse, continuar formándose y adquirir nuevas habilidades necesarias para buscar otras oportunidades en el medio plazo, mejorando las condiciones actuales. 

Por lo tanto, no se puede hablar de un impacto sólo monetario, abarca otras esferas vitales. Según una encuesta realizada por la fundación a 120 personas en situación de desempleo que recientemente han encontrado una ocupación: un 50% destaca cómo éste ha mejorado sus relaciones familiares y un 75% declara haber incrementado sus relaciones sociales. Asimismo, un 91% asegura que el empleo le hace sentirse más libre y completo y un 83% lo asocia con la mejora de su autoestima y salud emocional.

Ante los resultados de la encuesta, Mesonero pone de manifiesto la importancia del empleo como indicador para medir el bienestar social y la madurez de una sociedad, siendo el activo por excelencia para combatir las situaciones de pobreza y exclusión. 

¿Pero cúal es la otra cara de la moneda de este tercer informe que nos llama  tanto la atención?: Las personas en edad laboral, más pobres que la media.

El desempleo, la precariedad y la inactividad, se convierten en factores que subyacen detrás de las situaciones de pobreza y exclusión. Hay que tener en cuenta que el segmento de la población que ha experimentado un mayor aumento de su pobreza es, precisamente, el de los desempleados: el 59,1% vive en riesgo de pobreza, porcentaje que se ha incrementado en 17 puntos desde 2007 (42,1%).

En este sentido, el informe pone el acento en el aumento del paro de larga duración y la reducción de la cobertura de protección para desempleados, a raíz de la crisis económica, que ha disparado el porcentaje de parados que viven en riesgo de pobreza: un 59,1% frente al 42,1% de 2007, según AROPE (at risk of poverty and/or exclusión, de EAPN).

Al analizar los datos proporcionados por AROPE con los de población proporcionados por el INE se llega a la conclusión de que un 28,4% de las personas entre 16 y 64 años, es decir, 8.608.663, se encontraría en una situación en riesgo de pobreza y exclusión social. Este porcentaje es superior a la media de todas las edades (26,6%) y, aunque decrece con respecto al pasado año (30,1%), es casi 7 puntos porcentuales superior al alcanzado en 2008 (21,8%).

Las cifras hablan por sí solas, el director añade que: “el desempleo es el desencadenante de todas las situaciones de pobreza y exclusión social.  Así, el hecho de que las familias tengan que subsistir con ingresos inferiores a 684 euros mensuales (umbral pobreza) o que no puedan afrontar gastos básicos como la vivienda o la calefacción (privación material severa), tiene tras de sí el factor desempleo u otros estrechamente relacionados: paro de larga duración, agotamiento de prestaciones, precariedad, economía sumergida, etc”.

La evolución de la pobreza está íntimamente ligada al desempleo: cuando el segundo mejora, la primera tiende a disminuir. Así, ambos indicadores se han reducido en los años recientes, coincidiendo con la recuperación económica, pero el índice de pobreza era inferior en tiempos precrisis, cuando las cifras de desempleo también eran más favorables. En efecto, si en 2008 se contabilizaban 3.206.800 desempleados, la cifra registrada hoy es un 3% superior, alcanzando los 3.304.300 parados. Asimismo, el porcentaje de desempleados de larga duración se ha incrementado en más del doble: hace una década representaban el 21,3% y hoy son el 47%.

Aún queda un largo recorrido para conseguir una mayor justicia social a través de un crecimiento económico sostenible pero desde la Fundación Adecco, su mayor representante Mesonero nos da unas pautas : “la solución pasa, necesariamente por la articulación de efectivas políticas activas de empleo que, frente a los subsidios no sostenibles en el tiempo, garanticen que los desempleados con más dificultades puedan desempeñar una ocupación, de forma continuada, que dignifique su vida”.

La Fundación Adecco va por la buena senda con su larga experiencia desde su constitución en 1999, fruto de la Responsabilidad Social Corporativa que asume el Grupo Adecco como líder mundial en la gestión de los Recursos humanos, con un principal objetivo, el de la inserción en el mercado laboral de aquellas personas que encuentran, por sus características personales, más dificultades a la hora de encontrar un puesto de trabajo.

 

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