Hablar con Juanjo es saber que se puede. Que la fuerza, la verdad, la motivación, depende de uno mismo.  Desde un pequeño pueblo de Huelva, ha llevado su mensaje a toda España, además de ser la primera empresa del país en certificarse B Corp cuando todavía se pagaba en dólares. 
Juanjo Manzano: "La falta de reflexión lleva a modelos de emprendimiento muy superficiales"

Sabe moverse entre dos mundos: el rural y el urbano, el social con el empresarial, el reflexivo o el activo, cogiendo lo mejor de cada uno, pero sin renunciar nunca a su propósito, hacer que la gente de las zonas rurales no tenga que irse a la ciudad. Si alguien tenía que hacerlo, sin duda era él: por su capacidad extrema de motivación, por su honestidad en todo lo que dice, su capacidad de crear equipos, emocionar y emocionarse y creer, de verdad, que lo importante no es el tamaño de tu empresa ni de tu idea, sino de su efecto.

AlmaNatura fue la primera empresa española en certificarse B Corp y a Juanjo se le ve en todos los encuentros vinculados a emprendimiento social y RSC, aunque todos saben que él, en realidad, es de un pueblito de Huelva, Arroyomolinos de León. Un pueblo del que habla con humildad y orgullo y donde se encuentra la sede y el equipo de su empresa, desde la que trabajan para conseguir que la gente de los pueblos no tenga que irse por falta de recursos en las zonas rurales.

Neus Portas.- Cuéntame qué es AlmaNatura. Qué aporta, sus áreas de actuación, su propósito.

Juanjo Manzano.- AlmaNatura es un movimiento, una forma de entender que existe otro paradigma en el mundo, que es vivir en un pueblo, pudiendo tener éxito. Entendiendo por éxito lo mismo que se puede entender en una ciudad. Por tanto, AlmaNatura es una empresa social cuyo objetivo es ayudar a fijar la población en zonas rurales. Para que las personas que viven en un pueblo tengan la oportunidad de quedarse a vivir ahí. Es decir, trabajamos más en la fijación de población que en la repoblación (aunque ahora lo estamos trabajando también).

Lo hacemos a través de 4 líneas que son las que están establecidas como básicas para la fijación en el entorno rural: una de ellas es el empleo. Fundamental: autoempleo o búsqueda activa de empleo.

Segundo, salud, lo que implica trabajar desde los centros de atención primaria para asegurar que están las necesidades básicas resueltas. Pero también terapias como la psicológica, por ejemplo: desarrollamos proyectos que apoyan los tratamientos psiquiátricos. En este sentido, el programa Tomates Felices, de huertos para gente con enfermedad mental, está funcionando muy bien.

La tercera pata, la educación: si un cole desaparece, significa que la población se tendrá que ir.

Y cuarta pata, el uso de la tecnología, sobretodo para gente mayor: cuando una persona es capaz de manejar la tecnología, es libre. En el rural, saber usar un ordenador o iPad implica poder manejar los ahorros sin tener que ir al banco, que a menudo está a kilómetros de distancia.

NP.- ¿Y esto cómo se financia?

JM.- Bueno, para entenderlo hay que ir al inicio. AlmaNatura nació como ONG para dar respuesta a un problema que veíamos en nuestro entorno, porque nosotros vivíamos en el pueblo. Desde la ONG, trabajábamos para la gente del pueblo, para la administración…. Pero vimos que no era sostenible, que no podíamos depender de las subvenciones. Así que decidimos constituirnos como empresa, con la idea clarísima de mezclar lo mejor de ambos mundos: un propósito social, con una sostenibilidad económica de empresa.  Pero poco a poco entramos en la vorágine, todo empezaban a ser prisas, el gestor nos presionaba un poco y a raíz de eso, empezamos a buscar la manera de compaginar propósito con rentabilidad. Nos preguntábamos ¿habrá alguien que piense como nosotros? Y así fue como descubrimos el movimiento B Corp.

Así que en respuesta a tu pregunta, nuestro modelo es híbrido, con financiación público-privado. Ahora la administración aporta financiación por el pago de los servicios (no recibimos ninguna subvención) o, con la crisis de los últimos años, aporta personal y espacios. E implicamos a marcas que participan en los proyectos también económicamente.

NP.- Cuando hablamos de emprendimiento, a veces nos olvidamos de que España existe también más allá de Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao. ¿Se puede impulsar esa actitud emprendedora tal y como lo entendemos desde la ciudad?

JM.- Creo que no sólo se puede, sino que es un buen entorno para hacerlo. No tanto por las oportunidades locales, sino porque hay más tiempo para la reflexión, para entender por dónde moverse. Nosotros llegamos a B Corp después de mucha reflexión, de entender lo que queríamos. De pararnos a pensar. Y esto es algo que necesita cualquier empresa, también -o sobretodo-de la ciudad. Hacen falta espacios de “mute”, de concentración, con la suficiente calidad como para que tu emprendimiento esté enfocado en lo importante. Y, por tanto, no me estoy refiriendo necesariamente al dinero, sino a buscar que tu empresa tenga el impacto que quieres provocar.

Así que, definitivamente, lo rural no es sólo una oportunidad, sino que da calidad al tiempo. Lo importante es, en realidad,  lo que muchas empresas de la ciudad han perdido: la cordura de lo importante.

Y no lo digo para vender nada, sino porque nosotros somos un ejemplo de ello, de empresa rural que ha crecido sin moverse de su origen. Nos hemos concentrado, obsesionado con nuestro propósito, en la cordura del trabajo bien hecho, que al final es lo que da recorrido sostenible económicamente hablando.

NP.- Aunque esa conciencia de lo que te da lo rural, me da la sensación de que es un poco excepcional en tu caso.Tu reflexión parece más bien de alguien de ciudad que va al pueblo y se da cuenta del silencio. ¿Crees que la gente de la zona rural es consciente de esto, de lo que aporta ese espacio de tranquilidad?

JM.- Bueno, es verdad que es un poco excepcional. Un amigo, Juan Parodi, después de oírnos hablar tanto de lo rural, se vino unos días al pueblo. Y haciendo senderismo, me dijo que le sorprendía la capacidad de tener la cabeza puesta en los sitios donde también pasan cosas, teniendo en cuenta la desconexión que permite o implica lo rural. Y eso tiene cierta bipolaridad, entender esa capacidad de estar en los dos sitios. Es algo en lo que no había reflexionado nunca y sí, es cierto, creo que en AlmaNatura somos gente motivada.

Pero en cualquier caso, sí se están abriendo espacios en lo rural para hablar del común, hacer networking, moverse, juntarse, motivarse para emprender...

NP.- ¿Cuáles dirías que son las 3 características necesarias para emprender?

JM.- Por supuesto, creer en ti, porque hay muchos momentos  de soledad, donde nadie te va a dar una palmadita en la espalda, así que necesitas un poco de ego.

La capacidad de hibridación, de mezcla. El gran fracaso en el mundo es el exceso de guetos de especialistas. Creo que es mucho más enriquecdor hibridar, con gente dispar que piensa diferente.

Y el tercero, el equipo, es fundamental. Saber delegar y poder confiar. Un equipo que se sienta libre para tomar decisiones y equivocarse. Que no es fácil, pero hay que aprenderlo. Rodearte de gente que cree en el propósito de verdad. Eso que todo el mundo dice pero que creo que en una empresa social, es más cierto.

NP.- ¿Y en cuanto a conocimientos? Porque sobretodo en el ámbito social, a menudo se emprende por enamoramiento del propósito, pero tal vez sin conocimientos para emprender.

Yo creo que es básico meter mucho, mucho la pata y aprender de los errores. También hace falta paciencia, mucha paciencia. Y tener muy claro qué te mueve como ser humano, tener muy claro qué es lo que hace que te levantes cada mañana con ganas de seguir intentándolo.

NP.- Tú que estás en B Corp,  ¿crees que hace falta tanta certificación? ¿Dónde pones el punto de lo que es social y lo que no?

JM.- Yo creo que la clave está en el cómo, más que en qué. Cómo realizas las alianzas, qué te exigen tus colaboradores, dónde está el listón y cuánto estás dispuesto a ceder. Creo que el cómo es lo que legitima tu propósito social.

En cuanto a certificación, no está mal que alguien legitime que es verdad lo que dices. El problema es si pasamos a la burocratización para hacer que algo sea real. Esto tiene que salir de las tripas, se tienen que hacer por convicción total, por creer de verdad en tu voluntad de hacer las cosas bien, tiene que basarse en la confianza, no porque el certificado lo exija. La pregunta es ¿cómo hacemos que a alguien le salga de las tripas, que entienda que hacerlo bien es bueno para el negocio, que quiera actuar desde ahí? Esto es lo realmente complicado….

NP.- ¿Y cuál es tu manera de aprender?

JM.- Desde hace un tiempo, he dejado de asistir a eventos y cursos y, en cambio, me centro más en internet, en las charlas TED (¡lo que se puede aprender viendo TEDs!). Y, sobretodo, en observar mi entorno, a la gente. Desaprendería lo establecido y cada vez más, me planteo permitirme crear mis propias teorías.

NP.- Si alguien te dijera que quiere emprender, ¿qué consejo le darías?

JM.- Que sea observador, que lea y que tenga mucha paciencia y foco. Le diría que leyera en papel para ganar foco y el “mute” que hemos comentado que hace tanta falta. Lo digital distrae, lees por encima, sólo fragmentos, porque sales de un tema a otro, pierdes profundidad. Y esta falta de reflexión hace que no ahondes suficiente, lo que lleva a modelos de emprendimiento también muy superficiales, que dan modelos de negocio muy residuales, muy de corto plazo. Cuando, en realidad, lo que tienes que hacer es saber mucho de tu modelo de negocio para poder una respuesta realmente eficiente y eficaz.

Así que le diría que, sin perder lo digital, vuelva al libro para profundizar.

  • Test para emprendedores con actitud

NP.- Dime el proyecto con un propósito más honesto.

JM.- Hay muchos, pero aunque puede que no suene bien, tengo que mencionar a AlmaNatura. Estoy orgulloso de lo coherentes y honestos que somos con nuestro propósito. Nos hemos mantenido fieles al modelo de estar en el pueblo, a costa de perder ocio, amigos, parejas y oportunidades de negocio, precisamente para demostrar que aquello que defendemos es posible.

NP.- Un proyecto en el que te gustaría participar.

JM.- Pues La Casa de Carlota es un proyecto que me encantó desde que empezó, porque materializaban algo que se explica en la teoría del emprendimiento social pero que es difícil.

NP.- Lo bueno y lo malo de emprender.

JM.- Lo bueno es que tienes una independencia increíble para disponer de tu tiempo.

Lo malo, evidentemente, la incertidumbre. Aunque te diría que a mi, la incertidumbre me gusta, casi que me motiva. Así que incluso lo malo, para mi no lo es tanto.

NP.- Cuál ha sido el proyecto en el que sientes que más has impactado.

JM.- Pues ha habido muchos, pero uno de hace ya casi 9 años, que se llamaba Acción Quercus, que se desarrollaba en una comarca, en 28 municipios, en zona de dehesa y que perseguía la fijación de los jóvenes al territorio para que, aunque tuvieran que marcharse a estudiar, volvieran a la zona. Era un proyecto de un año, con actividades cada mes de 3-4 días.  Los pueblos nos recibían y había una serie de actividades dentro del programa formativo. El poder estar tan unidos durante tanto tiempo, generaba una transformación real que ahora, después de los años, muchos de esos jóvenes todavía nos llaman para que les ayudemos con modelos de negocio que quieren implantar en la zona. Y darte cuenta de cómo puedes ir generando el cambio con programas educativos con sentido, esto es muy bonito.

NP.- Si pudieras reinventarte, ¿que serías?

JM.- Tengo que decir emprendedor… Ser emprendedor me ha permitido conocer todo lo que tengo en mi mundo.

NP.- ¿Cuál es tu mayor talento?

JM.- Creo que la divergencia, para ser capaz de combinar elementos aparentemente divergentes. Y la creatividad para hacer creíble algo minúsculo.

NP.- ¿Y tu mayor hobby?

JM.- Pues aunque vivo en el rural, soy urban sketcher, que implica viajar y dibujar. Te metes en el momento del dibujo de tal manera, que eres capaz de revivir ese instante en cualquier momento de tu vida.

NP.- ¿Cuál es tu propósito vital, tu aportación al mundo -o a tu mundo-?

JM.- Reactivar las zonas rurales para que deje de ser un propósito vital.

NP.- ¿Tu héroe o heroína en la vida real?

JM.- Principalmente mis padres, porque han luchado por una verdad, y por su resiliencia. Y fuera de ese entorno cercano, la capacidad de Steve Jobs de creer que todo es posible y de tener tan claro lo que quería hacer con su vida (a veces quizá equivocadamente, pero lo tenía clarísimo).

NP.- Algo que no soportes…

JM.- La falta verdad, la gente que no es auténtica.

NP.- Algo que te fascine.

JM.- Las personas capaces de generar entornos empáticos.  Todo sería mejor si tuviéramos entornos de empatía.

NP.- ¿Cómo llevas los lunes?

JM.- Súper bien. El lunes es como volver a vivir.

NP.- El libro con el que más hayas aprendido (de la vida, para tu profesión...)

JM.- “Que mi gente vaya a hacer surf”, de Yvon Chouinard co-fundador de Patagonia. Él no quería ser emprendedor. De la esencia más básica de Patagonia, de cómo la autenticidad hacer que un negocio tenga éxito en el largo plazo.

 

Esta charla de casi dos horas, de risas, reflexión y mucha verdad, ha sido un pequeño “mute” en el frenesí de la ciudad, una pequeña ventana desde donde ver realidades que a menudo desconocemos. Entender que fuera de las grandes ciudades, hay entornos que hay que mantener, espacios de silencio que hay que cuidar y que dependerá de las personas que vivan en ellos que así sea.

Gracias Juanjo por acercarnos un poco de sabiduría rural al caos y la verdad efímera de la ciudad.

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