Nace la Alianza Global Green Bond

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) estima que se deben movilizar 1,5 billones de dólares de financiación cada año hasta 2030 para implementar completamente el Acuerdo de París.

Esta nueva alianza, la Global Green Bond Partnership (GGBP), ha sido fundada por Banco Mundial, Corporación Financiera Internacional (IFC), Amundi, Banco Europeo de Inversiones (BEI), Climate Bonds Initiative, Ceres, Gobiernos Locales por la Sustentabilidad (ICLEI), Pacto Global de Alcaldes por el Clima & Energía (GCoM), y la Alianza Global de Estrategias de Desarrollo de Baja Emisión (LEDS GP). 

Todos ellos cooperarán en el desarrollo de un Kit de Herramientas de Verificación de Bonos Verdes para emisores potenciales, diseñado principalmente para entidades y corporaciones subnacionales. Esta medida les permitirá evaluar rápidamente la viabilidad de cada propuesta de emisión de bonos verdes, haciendo posible la identificación de posibles obstáculos o barreras clave para la emisión de los mismos. Además, los miembros de la GGBP tratarán de involucrarse y proporcionar asistencia técnica a los signatarios del Green Bond Pledge, con el objetivo de colaborar con el proceso de desarrollo del mismo desde la emisión de los primeros bonos.

Según los últimos de Initiative Climate Bonds, en 2017 el volumen de estas emisiones alcanzó la cifra record de 160.800 millones de dólares y en el primer trimestre de este año ya se han emitido 25.800 millones. Y según una nota publicada tras la Cumbre Global de Acción Climática (Global Climate Action Summit - GCAS), que tuvo lugar el pasado 13 de septiembre en San Francisco (EEUU), "como los gobiernos y las empresas reconocen, el mercado de bonos verdes ofrece oportunidades globales significativas para movilizar capital a gran escala para la infraestructura de baja emisión de carbono, resiliente al clima y los esfuerzos de desarrollo".

Los miembros de la GGBP trabajarán juntos para escalar la emisión de bonos verdes principalmente por entidades y corporaciones subnacionales a través de asistencia técnica focalizada, desarrollo de capacidades, deducción de riesgos, inversión y respaldo, así como apoyo al desarrollo de fondos innovadores y otros vehículos financieros para movilizar el capital de los inversores. 

En palabras de Sean Kidney, CEO de Climate Bonds Initiative, "el cambio de marrón a verde en los balances corporativos y las direcciones de gasto de capital requiere una acción acelerada de los bancos más grandes del mundo, los mayores emisores e inversores institucionales. El mercado internacional de bonos verdes es ahora la plataforma para este cambio a gran escala, con el objetivo de billones de nuevos capitales movilizados hacia la adaptación al cambio climático y la resiliencia, energía limpia e infraestructura verde".

Para Jonathan Taylor, vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones responsable de la acción climática, "ampliar las finanzas verdes es crucial para enfrentar el cambio climático y poner en práctica el acuerdo de París. Como primer y mayor emisor hasta la fecha, el BEI reconoce el potencial clave de los bonos verdes para acelerar la inversión baja en carbono y mejorar el respaldo de los inversores. Como Banco de la UE, acogemos con beneplácito la nueva Alianza Global Green Bond que abordará las barreras a la emisión de bonos verdes. Al permitir que los bonos verdes sean emitidos por primera vez por nuevos socios públicos y privados, incluso en economías emergentes y en desarrollo, permitirá que se beneficien incluso más proyectos elegibles".

La Alianza coordinará esfuerzos tales como el Programa de Apoyo del Fondo de Bonos Green Cornerstone de IFC para complementar el Fondo Amundi Planet Emerging Green One y otros esfuerzos dirigidos a respaldar el crecimiento general del mercado de bonos verdes. A medida que los impactos climáticos crecen, la financiación climática inevitablemente se centra más en cerrar la brecha entre la ambición de París y las emisiones de carbono. La formación de la GGBP es un reflejo de este cambio y del creciente énfasis en la acción climática a nivel subnacional, urbano y corporativo.

En un documento publicado tras la Cumbre Global de Acción Climática, se afirma que una transición acelerada hacia una economía baja en carbono puede:

-Proporcionar 26 billones de dólares en beneficios económicos en todo el mundo a través de los compromisos 2030.
-Generar más de 65 millones de nuevos empleos con bajas emisiones de carbono en 2030, equivalentes a las fuerzas de trabajo de hoy en día de todo el Reino Unido y Egipto combinados.
-Evitar las muertes prematuras de 700.000 por contaminación del aire en 2030.
-Generar, a través de la reforma de subsidios y la fijación de precios del carbono, de un billón de dólares en ingresos públicos por año en 2030, equivalente al PIB total de la India en la actualidad, fondos que pueden utilizarse para invertir en otras prioridades públicas o reducir impuestos distorsionantes.
-Mediante un cambio hacia formas de agricultura más sostenibles combinadas con una fuerte protección forestal, entregar potencialmente más de 2 billones de dóalres por año de beneficios económicos, generando millones de puestos de trabajo, mejorando la seguridad alimentaria -incluyendo la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos- y consiguiendo más de un tercio de la solución de cambio climático.
-Al restaurar el capital natural, especialmente nuestros bosques, las tierras degradadas y las zonas costeras, se fortalecen las  defensas y se impulsa la adaptación al impacto climático, desde patrones climáticos más extremos hasta el aumento del nivel del mar.

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