El tercer sector debe avanzar en buen gobierno y transparencia

También hay unanimidad en que es necesario incrementar la colaboración entre las entidades del propio sector, así como con otras entidades públicas y privadas. Y debe abandonar la comunicación reactiva y apalancarse en su buena reputación para comunicar a la sociedad mensajes acerca de su labor, para lo cual es clave impulsar acciones conjuntas encaminadas a potenciar su reputación.

Estos son algunos de los retos identificados en el informe Radiografía del Tercer Sector Social en España: retos y oportunidades en un entorno cambiante, elaborado por la Fundación PwC. El documento analiza la evolución de la financiación del sector en los últimos años, y formula los retos y perspectivas que se avistan de cara al futuro.

La sostenibilidad y estabilidad económica de las entidades del TS Social es una de las preocupaciones más relevantes. Su alta dependencia de la financiación pública genera incertidumbre presupuestaria y por tanto limita la capacidad de planificación y ejecución. El informe avisa de que resulta fundamental para solventar este reto la diversificación de las fuentes de financiación, así como la puesta en marcha de nuevos esquemas de financiación en los que los compromisos con los proyectos sean de medio o largo y plazo.

En cuanto al buen gobierno y la transparencia, el documento sugiere adoptar formas de gobierno eficientes similares a las del ámbito empresarial, algo necesario para mejorar en el buen gobierno de las organizaciones. En el caso de la yransparencia, se debe aumentar la información que se proporciona a los diferentes grupos de interés, así como comunicar los resultados de las evaluaciones de impacto. Y debe abandonar la comunicación reactiva y apalancarse en su buena reputación para comunicar a la sociedad mensajes acerca de su labor.

En la actualidad, el TS Social cuenta con aproximadamente 30.000 entidades, más de 2 millones de personas y una financiación de 10.500 millones de euros. La escasez de los recursos económicos para hacer frente a las demandas constituye su principal preocupación, pues la financiación en términos reales continúa siendo menor que antes del estallido de la crisis (año 2010). A partir de ese momento, se produjo un descenso del 15,8% anual de la financiación en términos reales. Según el informe, esta disminución respondió a una reducción de las aportaciones privadas y, especialmente, de las públicas.

También explica que si bien es cierto que entre los años 2013 y 2016 la financiación en términos reales creció a un ritmo del 8,9% anual, la supresión de los recursos para fomentar la empleabilidad, y la prórroga de los presupuestos públicos han cortado la senda de recuperación. Así, en el año 2017 ha descendido en términos reales un 5,1% en relación a 2016, y ahora se encuentra en niveles previos a la crisis. Aunque prevé que su financiación crecerá un 4,7% entre 2018 y 2022 hasta alcanzar los 12.872 millones de euros y superar, en términos reales, los niveles de inversión previos a la crisis.

INF Tercer Sector Social 2018 9

 

El informe afirma que, en términos reales, hasta el año 2020 no se alcanzarán los niveles de financiación anteriores a la crisis. Y, de cara al periodo 2018-2022, se espera un crecimiento de la financiación en términos reales del 2,9% anual, que principalmente vendrá impulsado por el aumento de la financiación pública (autonómica y local), y de la financiación propia y de los socios. Aunque avisa que las previsiones están supeditadas al compromiso de las Administraciones con el TS Social, y para ello no pueden volver a repetirse situaciones como el descenso de las aportaciones estatales de 2017.

A este respecto, el presidente de la Plataforma del Tercer Sector (PTS), Luciano Poyato, destacó la necesidad de que “exista un modelo estable y sostenible de financiación para el Tercer Sector, en el que además de garantizar el mantenimiento de las organizaciones, se impulse decididamente la financiación hacia las políticas públicas que equilibren la situación de desigualdad y exclusión que vive una parte muy relevante de la población de este país”.

Finalmente, para que el sector siga siendo relevante en la sociedad y pueda continuar su desarrollo será fundamental que se adapte a los cambios disruptivos que se están produciendo en el mundo. Estos cambios vendrán motivados por cinco tendencias globales que PwC ha denominado megatrends: cambio demográfico; proceso acelerado de urbanización; cambio climático y la escasez de recursos; grandes avances tecnológicos y cambios en los poderes económicos mundiales.

Estas megatrends van a tener un impacto relevante en el medio y largo plazo para el TS Social, y tiene que estar preparado, anticiparse y abordarlas con éxito con el propósito de aprovechar las oportunidades de crecimiento y desarrollo y superar los retos y amenazas. Para ello será necesario, según recomienda PwC, llevar a cabo un profundo ejercicio de reflexión estratégica sobre cómo afectarán estos cambios globales desde dos perspectivas, la de los financiadores y las de los beneficiarios.

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