La presidenta de Universia y de Banco Santander afirma que "la educación es clave para poder construir sociedades más inclusivas, prósperas y resilientes" y que “una de las funciones de la educación universitaria debe ser enseñar a aprender, es decir, ofrecer las herramientas que permitan al estudiante de hoy desarrollar nuevas habilidades y competencias que necesite en el futuro.”
Ana Botín: "la excelencia debe ser inclusiva y contribuir al interés general y a la equidad"

Ana Botín pronunció estas palabras durante la inauguración del IV Encuentro Internacional de Rectores Universia, que se celebra en Salamanca, un acto presidido por Su Majestad el Rey de España y el presidente de la República de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa. 

En su intervención, recordó que cada generación “reescribe el contrato social que regula las relaciones entre la universidad y la sociedad a la que sirve”, un contrato que “incluye las contribuciones a la docencia, a la investigación y – cada vez más – a la innovación y el emprendimiento”. Y declaró que “una de las funciones de la educación universitaria debe ser enseñar a aprender, es decir, ofrecer las herramientas que permitan al estudiante de hoy desarrollar nuevas habilidades y competencias que necesite en el futuro.” Convencida de que “la educación no es todo, pero es casi todo. La educación nos transforma: personalmente, emocionalmente, culturalmente y, por supuesto, económicamente”, Ana Botín planteó tres reflexiones. La primera, que “La educación es clave para poder construir sociedades más inclusivas, prósperas y resilientes". La segunda, que la relación entre profesor y estudiante está cada vez más intermediada por la tecnología, situando al estudiante en el centro de nuestra actividad. La revolución digital “es un poderoso motor de cambio económico, social, político y cultural”. Y en la tercera, destacó la importancia de la universidad para promover el crecimiento personal y la movilidad social. “Nuestras universidades nos enseñan que el conocimiento, la ciencia y la experiencia humana no tienen fronteras. Debemos ver la universidad como parte de la respuesta para formar ciudadanos globales, evitando las visiones localistas y endogámicas, que nos alejan de la cooperación internacional.

Ana Botín señaló que “todo esto no puede ser a costa de descuidar los sectores menos favorecidos de nuestras sociedades. Debemos fomentar una educación superior abierta, que promueva valores universales, la tolerancia y la inclusión social”, con “una formación humanista, trasversal y multidisciplinar”, y una “Universidad que sea una fuente de innovación, de pensamiento crítico y de conciencia social”. Botín recordó que la ‘Carta de Río’, con las conclusiones del III Encuentro Internacional de Rectores Universia”, sentaba algunas bases para hacer realidad la Universidad del futuro: la importancia de la autonomía universitaria, de un marco normativo que permita opciones alternativas de gobernanza, y de tener universidades con diferentes vocaciones. A estas tres líneas de acción, la presidenta de Universia añadió que “el sistema universitario aspire a generar excelencia”, que “debe ser inclusiva y contribuir al interés general y a la equidad.”

En el acto también estuvieron presentes la Secretaria General Iberoamericana, Rebeca Grynspan, el Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría; el ministro de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de España, Íñigo Méndez de Vigo, el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera. El IV Encuentro Internacional de Rectores Universia, en el que participan 600 rectores de 26 países que representan a 10 millones de estudiantes de universidades de todo el mundo, ofrece un espacio de debate bajo el lema “Universidad, Sociedad y Futuro”.

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