Esa es la opinión de Cristina Monge, directora de Conversaciones de Ecodes. Esto implica un desafío en el que hay que trabajar en dos líneas: la adaptación y la mitigación para que ese cambio no sea tan virulento como lo está siendo. Por ejemplo, para los millones de personas que se están viendo obligadas a desplazarse, los llamados refugiados climáticos que, según cifras de Naciones Unidas, pueden ser más de 200 millones de personas en 2050.
El cambio climático no es un problema de futuro, sino de presente

Monge, que intervino en la mesa de debate “Migraciones climáticas” dentro del V encuentro Planeta Responsable, afirmó que “tenemos que comprometernos de forma clara y rotunda para que la ambición de la lucha contra el cambio climático permita plantear objetivos que nos permitan seguir viviendo en este planeta”. Al referirse a los migrantes climáticos, recordó que no se trata solo de los que abandonan un país y que son las “imágenes llamativas con las que nos quedamos, sino que hay realidades espantosas, como los desplazados dentro de los propios estados, o los que tienen la obligación de cambiar de actividad porque la que tenían ya no les permite seguir viviendo de ella”. Añadió que trabajar por el clima requiere de una opinión pública activa, “para lo que los medios de comunicación son imprescindibles.” Y se quejó de que "Tenemos un déficit de innovación política que es imprescindible para abordar el cambio climático".

Su compañero de mesa, Gonzalo Fanjul, investigador, director del área de análisis de políticas de ISGlobal e impulsor de la Fundación porCausa, coincidió en que “las estrategias legales son demasiado lentas” y sugirió tres pautas de conducta. La primera, no hacer daño, prevenir e intervenir. La segunda, establecer un mecanismo de compensación “ya que hablamos de un claro ejemplo de inequidad y los países más contaminantes deberían compensar a los que más la sufren”. Y, por último, gobernar, porque “todo lo que tiene que ver con la gestión de la movilidad humana está basado en normas decimonónicas”.

Completó esta mesa Mar Asunción, responsable del programa contra el Cambio Climático y energía de WWF quien también estuvo de acuerdo en que”vamos demasiado lentos”. Para mejorar, pidió “el respaldo del mundo económico, que tienen que apoyar un nuevo modelo productivo y de desarrollo”. En este sentido, señaló que “es imposible afrontar el cambio climático sin cambiar el modelo energético”.

Entre los ejemplos prácticos de iniciativas que algunas empresas están llevando a cabo, uno de los más llamativos por sus protagonistas es el programa “Hazlo Verde” de Leroy Merlin que, según dijo su director de comunicación corporativa y responsabilidad social, Rodrigo de salas, “es el mejor valorado por todos nuestros empleados”. Desde el primer momento, los protagonistas del mismo han sido los niños, “a los que hemos pedido propuestas para que nos digan qué tenemos que hacer los mayores para conservar el planeta”. Bajo la premisa “demos vida a un hábitat mejor”, han movilizado a unos 200.000 niños de toda España, que se han convertido en el Movimiento “Somos la Raíz” y cuyo siguiente paso es llevar sus ideas al Ministerio de Medio Ambiente.

El encuentro contó también con la participación de Valvanera Ulargui, directora de la Oficina Española de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, quien dijo que “la descarbonización no tiene marcha atrás y más de 170 países estamos trabajando en ello” y habló de la importancia que tiene “integrar políticas ambientales en las políticas de crecimiento”.

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