El cambio climático es un problema global para el que solo sirven soluciones globales que cuenten con todos los actores implicados. Luchar contra el cambio climático es trabajo de todos: gobiernos, empresas y ciudadanía
Josep Santacreu: los que más sufren los efectos del cambio climático son aquellos que menos han contribuido al problema

Se acaba de presentar el informe “Cambio Climático y Salud” con el objetivo de demostrar el papel fundamental que el medio ambiente juega en la salud y en la calidad de vida de las personas. Un documento realizado por el Observatorio de Salud y Medioambiente del Instituto DKV de la Vida Saludable, en colaboración con ECODES.

El estudio “Cambio Climático y Salud" explica el impacto del cambio climático en la salud y su relación con la pobreza, la equidad de género y la infancia, abordando sus consecuencias sociales negativas y revisando qué medidas son necesarias para hacer frente a estos impactos, así como qué puede hacer la ciudadanía para formar parte de la solución. La presentación ha contado con Ana Belén Sánchez, autora del Observatorio Salud y Medio Ambiente, Victor Viñuales de ECODES y el consejero delegado de DKV Seguros, Josep Santacreu. Éste último ha subrayado que el cambio climático tiene más efectos sobre la salud de las personas en situación de pobreza, las mujeres y los niños. "Los que más sufren los efectos del cambio climático son aquellos que menos han contribuido al problema", indicó el CEO de DKV.

La relación entre el cambio climático y la salud es clara. Las enfermedades que causan mayor número de muertes en el mundo, la neumonía, el infarto cerebral y los problemas cardiovasculares, están directamente relacionadas con efectos ambientales resultantes del cambio climático como son: el aumento de temperaturas agravadas por la alta contaminación y la mala calidad del aire, las olas de calor, la falta de acceso a agua o los eventos climáticos extremos como inundaciones o sequías.

Pobreza y efectos del cambio climático

Hoy en día, más de 700 millones de personas viven en pobreza extrema –con menos de 1,90 dólares al día– y no pueden cubrir sus necesidades básicas relacionadas con la salud, la educación, la alimentación, el acceso al agua, la vivienda y el suministro de energía. Entre ellos, el 75% depende de la agricultura y de la economía rural para sobrevivir, sectores altamente sensibles a los impactos del cambio climático.

Cada año 100 millones de personas son empujadas a una situación de carestía debido al dinero que necesitaron dedicar al cuidado de su salud como consecuencia de los efectos del cambio climático y, según el Banco Mundial, de no tomarse medidas ambiciosas para reducir el cambio climático, 1.025 milones de personas vivirán por debajo del umbral de pobreza en 2030.

Las mujeres, más vulnerables que los hombres

En muchas regiones las mujeres y los hombres no parten de una situación de igualdad y son ellas las que más sufren la marginación económica, social y política: el hecho de que queden excluidas de la toma de decisiones, su limitado acceso a recursos financieros y materiales son dos de las razones que explican están mayor , vulnerabilidad de las mujeres al impacto del cambio climático.

En esta línea, se estima que alrededor del 60% de la población con desnutrición y hambruna crónica en el mundo son mujeres y niñas. Si las mujeres que se dedican a la agricultura tuvieran el mismo acceso que los hombres a recursos productivos, el número de personas con hambre podría reducirse entre 100 y 150 millones. Así, de existir equidad de género en el desarrollo, sería más factible combatir el problema de la desnutrición y los daños en la salud que conlleva.

Los menores frente al cambio climático

El cambio climático afecta especialmente a la infancia. Amenaza la supervivencia, el desarrollo, el acceso a la alimentación, a la educación y a la sanidad de niños y niñas a nivel global. Los impactos en su salud son significativos: enfermedades por deshidratación e infección, muerte, hambruna y otros efectos sociales colaterales como el trabajo infantil, la separación familiar, las víctimas de conflictos y del tráfico y la trata de personas, o la reducción de las horas de escolarización.

En el mundo hay 150 millones de menores que viven en condiciones de sequía extrema y 500 millones en zonas de riesgo de inundaciones extremas. Por otra parte, 4 de cada 5 enfermedades, lesiones y muertes atribuibles al cambio climático son sufridas por menores. Las razones detrás de esta vulnerabilidad tienen que ver con su menor desarrollo biológico, mayor consumo energético y metabólico, y su ausencia en la toma de decisiones.

La contaminación del aire, tanto en el interior de las viviendas como en el exterior, empeora todos estos efectos. El impacto comienza en el vientre materno y está asociado con los partos prematuros, el bajo peso al nacer y mayores estancias hospitalarias después del nacimiento. Produce retrasos cognitivos, aumento de riesgo de contraer neumonía, problemas respiratorios y asma. Cabe recordar que el 92% de la población mundial respira aire contaminado cada día, por encima de los niveles recomendados por la OMS.

 

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