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Hoy 5 de diciembre se celebra el día internacional del voluntariado corporativo; una fórmula que se consolida para acercar la empresa a las personas en riesgo de excusión y que a pesar de ser altruista y desinteresada todos ganan: trabajadores, asociaciones y personas vulnerables. Surgió en los 90, en un contexto marcado por las demandas crecientes de responsabilidad a las empresas y por la irrupción del concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), ha sobrevivido crisis económicas e incluso se ha visto reforzado. El voluntariado profesional, con un 39% de acciones del total, es el que cada vez está adquiriendo más importancia.

Esta práctica ha adquirido grandes dimensiones en el seno de las compañías, ya que muchas de ellas han integrado esta iniciativa como parte de su estrategia empresarial y no como un hecho aislado o extraordinario. Según la Fundación Adecco, el voluntariado corporativo se ha convertido en la herramienta estrella para potenciar la diversidad, y en este caso concreto, la integración de personas con discapacidad. De dos maneras se consigue la inclusión. Por un lado, los participantes con discapacidad salen de su rutina diaria y fomentan sus habilidades comunicativas y sociales, desarrollando destrezas y capacidades. Y por otro, los empleados voluntarios pueden conocer de cerca la discapacidad, empatizar y derribar falsos estereotipos.

"Es una actividad en la que todos ganan, no solo los beneficiarios, sino las personas que, actuando como voluntarios, descubren una faceta desconocida hasta el momento para ellos: el potencial y el afán de superación de las personas con discapacidad”, comenta Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco. Las empresas perciben importantes beneficios, potenciando la gestión de la diversidad: crean nuevas relaciones entre empleados de diferentes departamentos, desarrollo de habilidades de trabajo en equipo, fomento del orgullo de pertenencia y mejora del clima laboral. Los trabajadores adquieren cultura en el ámbito de la discapacidad, a la vez que elevan su autoestima y su sentimiento de realización personal. Y para las asociaciones supone una buena oportunidad de ofrecer a sus beneficiarios actividades diferentes que les preparen para el entorno laboral. En cuanto a las personas con discapacidad, el voluntariado supone un vehículo para estar más cerca del empleo, pues trabajan en equipo con empleados de diferentes empresas por una meta común. De este modo, pueden mejorar sus habilidades sociales, de comunicación y de orientación a resultados, aumentando  sus posibilidades de encontrar trabajo.

Según explican desde la Fundación Adecco, el voluntariado profesional es el que cada vez está adquiriendo más relevancia. Es aquella modalidad en la que los empleados transfieren lo que mejor saben hacer a las personas con discapacidad, potenciando su integración y formándoles en aspectos concretos que incrementen sus posibilidades de incorporación en un determinado sector. En 2014, la mayor parte de las acciones (39%) han sido de carácter profesional, seguidas de un 25% que han sido lúdicas; un 17% deportivas; un 13% medioambientales y un 6% terapéuticas.

“El voluntariado profesional constituye una de las mejores alternativas de preparación para el empleo, pues las personas con discapacidad pueden conocer de primera mano un trabajo concreto, interiorizarlo e incrementar sus oportunidades de empleo en ese sector”, detalla Francisco Mesonero. Entre enero y octubre de 2014, la Fundación Adecco ha desarrollado 130 actividades de voluntariado con 26 empresas colaboradoras, involucrando a 5.529 personas con discapacidad y a 2.745 empleados voluntariados. 


 

 

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