“¡Una para todos, todo para mí!”, “Más verde que verde” y “Manos sucias, bolsillos llenos” son las categorías en las que Shell, GDF Suez y Samsung han sido ganadores en los Premios Pinocho que anualmente organiza Amigos de la Tierra Francia, en colaboración con Peuples Solidaires-ActionAid y Research and Information Centre for Development, con los que se distingue a aquellas empresas que no tienen un comportamiento responsable.
En concreto Shell consigue alzarse con el Premio Pinocho en la categoría “¡Una para todos, todo para mí!” (2) con el 43% de los votos, por la multiplicación de sus proyectos de gas de esquisto en el mundo entero, salvo en Países Bajos, su país de origen, en donde está sometido a moratoria.
Segun amigos de la Tierra Francia, mientras que esta multinacional, como otras grandes compañías petroleras, se enorgullece de llevar a cabo sus operaciones respetando “principios ambiciosos”, la realidad constatada en el terreno, principalmente en Argentina y en Ucrania, es muy diferente: ausencia de consulta a las poblaciones, pozos en un área natural protegida y sobre tierras agrícolas, reservorios de aguas tóxicas de perforación al aire libre, opacidad financiera, etc.
En la categoría “Más verde que verde” (3), GDF Suez recibe el Premio Pinocho con el 42% de los votos, por sus “obligaciones verdes”. La ONG informa que en mayo 2014, este gigante energético francés anunció orgullosamente haber emitido la más importante “obligación verde” nunca antes vista por una empresa privada, recolectando 2.5 mil millones de euros de inversores privados para financiar proyectos energéticos supuestamente limpios. Pero cuando miramos un poco más cerca, ningún criterio social y ambiental claro es asociado a estas obligaciones “verdes”, y la empresa tampoco ha publicado la lista de proyectos financiados. Podría incluso utilizar este dinero para proyectos destructores como grandes represas tales como la de Jirau (Brasil) que GDF Suez ha citado como ejemplo, y por otro lado, esta empresa continúa invirtiendo fuertemente en energías fósiles.
Finalmente, con el 40% de los votos, el premio de la categoría “Manos sucias, bolsillos llenos” (4) fue concedido a Samsung, por las condiciones indignas de trabajo en las fábricas que confeccionan sus productos en China: horas de trabajo excesivas, salarios de miseria, trabajo infantil, etc. A pesar de las repetidas investigaciones e interpelaciones de la sociedad civil, y el levantamiento de una queja en Francia, este líder de la industria de alta tecnología insiste en negar las acusaciones. La empresa debería enfrentar la realidad y poner en marcha medidas concretas para mejorar las condiciones de trabajo de sus obreras y obreros chinos, y así poner fin a la violación de sus derechos.
Este año se registra un nuevo récord de participación: más de 61 000 votos en total, demostrando la creciente indignación de los ciudadanos frente a los enormes impactos sociales y ambientales que causan las actividades de empresas multinacionales