Tras un primer estudio en el año 2011 para conocer el perfil del consumidor español de alimentos ecológicos, el Ministerio de Agricultura acaba de realizar una segunda oleada del estudio para conocer la evolución de dicho perfil de consumidor. Las conclusiones indican una evolución muy positiva.
Ha aumentado ligeramente el porcentaje de consumidores que consume alimentos ecológicos con su etiqueta identificativa, representando ya casi 1/3 de la población española.
Los consumidores de hoy frente a los del 2011 son un poco más mayores, con 44 años de media y ya no hay tanto predominancia de mujeres como ocurría en el estudio anterior. Se reparten por todo el territorio español según la propia distribución de la población española. En el año 2011 este consumidor era más frecuente encontrarlo en la zona noreste del país
Suelen tener un nivel social más alto que la media de la población, están bien formados con niveles de estudios altos y llevan a cabo una actividad laboral. Predominan los hogares con hijos.
Estos consumidores han aumentado su frecuencia de consumo. El 25% los toma a diario. Ha aumentado ligeramente el número de productos ecológicos que se pueden encontrar en sus hogares. El consumo de vegetales y fruta ecológicos es el que más han aumentado en la cesta de la compra de alimentos ecológicos.
El hipermercado sigue siendo el principal lugar de compra. La compra directa al agricultor ha aumentado muy claramente, dando pie a un circuito corto de distribución directo entre el consumidor y el proveedor. La tienda especializada en alimentación ecológica ha atraído de forma creciente el interés del consumidor para realizar sus compras.
La salud sigue siendo la razón fundamental para consumir estos productos. Su precio es el principal freno. Ha aumentado de forma significativa la sensibilidad del consumidor al precio. Esta es la barrera principal a un mayor consumo de productos ecológicos
Como podemos observar, el precio alto y el contexto de crisis económica no han impedido que este consumidor sea cada vez más numeroso y consuma cada vez más productos ecológicos. Esto demuestra la fuerza de consumo de este consumidor.
Se confirman y consolidan los cuatro diferentes estilos de vida que habíamos identificado en el primer estudio: los desimplicados, los ecologistas, los convencidos y los preocupados por la salud.
Este nuevo estudio del 2014 también nos señala que las etiquetas identificativas de un producto de alimentación ecológica apenas han visto una mejora en su conocimiento e identificación, más allá del consumidor ecológico que obviamente si las conoce. Es en este tema donde habría que incidir en estrategias y acciones que ayuden a identificar y reconocer el producto ecológico
El estudio ha sido realizado por la empresa de investigación GFK y dirigido y supervisado por Tomás Camarero Arribas, experto en el mercado de la alimentación ecológica.