El pasado viernes el consejo de ministros aprobó el proyecto de ley de la reforma fiscal y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aseguró que esta reforma aliviará la carga fiscal de 20 millones de contribuyentes, especialmente los de rentas más bajas. Sin embargo, Susana Ruiz, responsable de Fiscalidad en Oxfam Intermón, señala que esta reforma "es una bajada de tipos que beneficiará a los que más tienen y ensanchará aún más la brecha social entre los más ricos y los que menos tienen”. Esta organización expone tres objetivos clave para una reforma justa.
Para Oxfam Intermón, las grandes líneas de la reforma suponen una pérdida de ingresos del Estado (unos 9.000 millones en dos años) que puede tener repercusiones importantes en la financiación de políticas sociales, como sanidad o educación universal de calidad, que benefician al grueso de los ciudadanos, sobre todo a las rentas más bajas.
Según los cálculos de esta organización, el ahorro que supondrá para el bolsillo de los ciudadanos, no compensa el incremento de gasto que los ciudadanos han tenido que hacer debido a los recortes en políticas sociales.
“El ahorro que esta reforma supondrá para el bolsillo de los ciudadanos significa pan para hoy y hambre para mañana. Para casi el 70% de los contribuyentes el ahorro con la reforma fiscal será de apenas unos 35 euros al mes, lo que no compensa en absoluto el incremento de gasto que los ciudadanos han tenido que hacer ya como consecuencia del recorte en políticas sociales como educación (un 22% según datos del INE) y sanidad (un 9%)”, comenta Susana Ruiz.
“España es uno de los países de la UE con un mayor índice de fraude fiscal, que detrae de las arcas públicas unos 59.500 millones de euros cada año, el 80% de los cuales corresponde a grandes fortunas y grandes empresas. Sin embargo, la reforma apenas contiene medidas para frenar esta lacra”, explica Ruiz.
Oxfam Intermón hacen un llamamiento al Gobierno y a los partidos políticos con representación parlamentaria para que modifiquen el texto de la reforma durante el trámite parlamentario, para conseguir que esta reforma sea más justa, equitativa y progresiva y cohesionada. También hace un llamamiento a la ciudadanía para que se movilice y exija una reforma fiscal justa mediante la firma de un decálogo de principios que debe contener la nueva ley de fiscalidad.
Esta organización no gubernamental de cooperación para el desarrollo propone una batería de medidas que tienen como finalidad tres objetivos clave:
1. Recaudar más y redistribuir mejor: hay que recuperar capacidad recaudatoria, logrando que los que más tienen aporten más. Esto supone modificar las reducciones planteadas en los tramos de renta más altas, suprimir figuras como las SICAV y recuperar impuestos sobre la riqueza y el patrimonio y grandes fortunas.
2. El tipo efectivo de las grandes empresas en el impuesto de sociedades debe acercarse al tipo nominal, revertiendo incentivos fiscales que no aportan valor efectivo y la bajada en el tipo nominal. Hoy las grandes empresas apenas aportan el 2% del total recaudado frente al 90% por parte de las familias.
3. “Tolerancia cero” al fraude fiscal: junto con una adecuada dotación de recursos y esfuerzos en la agenciatributaria, mayor transparencia en la gestión de paraísos fiscales y en los acuerdos internacionales que frenen la planificación fiscal agresiva de las grandes empresas, tanto en España como a nivel global, que hoy en día supone billones de recursos fiscales perdidos.