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Según la última Encuesta sobre Fraude elaborada por EY la concienciación de los máximos dirigentes de empresas españoles por asuntos de corrupción se ha debilitado. Este documento refleja cómo casi el 40% de los directivos aprobaría la práctica de comportamientos poco éticos con el fin de proteger su negocio. Además, se señala que sólo la mitad de los empresarios tiene en cuenta las políticas antifraude y los códigos de conducta.

En concreto, en la encuesta realizada por EY se desprende que un 36% de los directivos españoles aceptaría alguna propuesta indecente para ganar o salvaguardar su negocio. Sin embargo, es un dato inferior a la media de los países que han analizado, pues esta cifra ascendería al 42% como una media extraída de 59 países de todo el mundo.

En 2014, un 28% de los directivos piensa que el fraude está generalizado, una cifra menor que la de dos años atrás(34%). Aunque, los resultados de esta encuesta llamada "Overcoming compliance fatigue: reinforcing the commitment to ethical growth" deja aún algunos otros datos preocupantes.

Por un lado, la buena aceptación de ciertas prebendas y comportamientos comprometedores para conseguir un negocio. Hasta un 18% aceptaría un obsequio relacionado con el ocio y el entretenimiento (el 26% en 2012), un 12 % diría que sí a un regalo (el mismo porcentaje que hace dos años), un 10% aceptaría un pago en metálico (un 12% en el sondeo de 2012) y un 8% estaría de acuerdo en hacer “la vista gorda” a los datos de sus estados financieros (frente al 2% de hace dos años).

Por otro lado, en esta encuesta se destaca cómo la tensión por las barreras anticorrupción ha decaído entre los máximos representantes de las empresas. Puesto que la instauración de procedimientos y políticas antifraude y corrupción y de cumplimiento, incluyendo los códigos de conducta, sólo son tenidas en cuenta por un 54% de los consultados frente al 74% de los sondeados hace dos años. Además, son más débiles las políticas de penalización de no cumplimiento de las barreras anticorrupción en España respecto a los dos años anteriores; un 56% frente al 68% de los directivos así lo reconoce.

Ricardo Noreña, Socio Responsable de Forensic de EY, explica que quizás por las consecuencias de crisis económica o por "una progresiva instauración de una cierta ética en los negocios" se puede decir que "la preocupación de los ejecutivos españoles ante la generalización de las prácticas corruptas se ha relajado en los dos últimos años". Noreña comenta también que las empresas deben estar en alerta para que cuando la "economía y los capitales vuelvan a coger velocidad de crucero" éstas estén preparadas para atajar comportamientos pocos éticos que infuyen en la reputación de las compañías.

Un tema que poco a poco va preocupando cada vez más entre los CEO son los asuntos relacionados con el ciberdelito y los cibercriminales. En España, un 58% de los preguntados considera esta cuestión como un riesgo considerable o muy elevado, y se ocupa la decimoquinta posición entre los más preocupados por este asunto, de los 59 países analizados. 

Puede accer al informe completo aquí.

EY realiza servicios de auditoría, fiscalidad, asesoramiento en transacciones y consultoría. 

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