Un pequeño grupo de apenas el 0,5% de la población acumula el 35 % de la riqueza mundial y el 20 % posee más del 70 % de los ingresos mundiales, mientras que el 20% más pobre solo tiene acceso al 2%.
Nunca en la historia de la humanidad la riqueza había estado tan desigualmente distribuida. Aunque en las últimas décadas la situación de cientos de millones de personas ha mejorado y se han producido avances muy importantes del desarrollo para los más pobres, el ritmo de cambio es demasiado lento y las desigualdades se agudizan.
El colapso financiero de 2008 ha abierto una crisis global sin precedentes que pone en riesgo avances conseguidos en los últimos años y está erosionando conquistas sociales que se daban por consolidadas en los países industrializados. La crisis se ha convertido una crisis de empleo con 202 millones de personas desempleadas, cinco millones más que en 2012 y 13 millones menos que en 2018, según la tendencia actual.
74 millones jóvenes buscan trabajo y no lo encuentran, mientras que 168 millones de niñas y niños se encuentran atrapados en el trabajo infantil, 85 millones de ellos en trabajos peligrosos perdiendo su salud y su vida en las minas, campos y talleres.
Casi 21 millones de personas son víctimas del trabajo forzoso y sólo el 20 por ciento de la población mundial tiene una protección social adecuada -más del 50 por ciento no tiene asegurada ningún tipo de cobertura.
La desigualdad no es inevitable, pero es uno de los retos más acuciantes a los que se enfrenta las sociedades. Dar centralidad a la agenda del trabajo decente resulta clave para atajar la desigualdad y generar un cambio hacia un modelo incluyente y sostenible.
Desde la Oficina de la OIT para España se han seleccionado seis ejes críticos sobre los que
viene actuando en el mundo del trabajo para reducir las desigualdades, porque:
• Sin erradicar el trabajo infantil, hay desigualdad
• Sin empleo juvenil, hay desigualdad
• Sin derechos de los pueblos indígenas, hay desigualdad
• Sin protección social, hay desigualdad
• Sin administración laboral, hay desigualdad
• Sin diálogo social, hay desigualdad
A través de seis vídeos Sin Desigualdad (#SinDesigualdad en redes sociales) se explica cómo la OIT ha venido trabajando estos temas en la cooperación internacional, cuáles han sido los avances que se han producido y cuáles son los desafíos pendientes.