Hablamos de medir impactos con Bernardo García, vicepresidente de la recién creada Asociación Española de Medición del Impacto Social- ESIMPACT- , un asociación que surge de la conjunción de iniciativas tanto personales como de entidades que llevan ya tiempo trabajando precisamente en eso, en la medición del impacto social.
Lo que no se mide, no existe

La semilla fue un pequeño foro de discusión hasta que se dieron cuenta de que había muchos temas importantes que tratar y mucho por hacer. De modo que para poder llevar a cabo sus proyectos y darles mas visibilidad, dieron el paso. La primera actividad de la asociación es elaborar un libro blanco de medición y gestión del impacto social en España, “donde trataremos de ver quienes son los actores que están haciendo cosas en esta dirección”.

Bernardo García explica que tienen dos objetivos importantes: extender el conocimiento de manera colaborativa “porque la medición del impacto social es algo de lo que se habla mucho y, sin embargo, las prácticas que existen no se conocen bien, no hay espacios de intercambio y nosotros pensamos que ahí hay una oportunidad para ayudar que las entidades, sean sociales o no, y tanto públicas como privadas, puedan ir incorporando este enfoque y estas herramientas en sus modos habituales de gestión”.  El otro, concienciar sobre lo que implica medir el impacto: “pasar de medir la actividad y los resultados a ver a qué contribuyen a nivel social”.

Para ello, hay muchas posibles metodologías, y que ponen énfasis tanto en la parte cuantitativa como en la cualitativa. A veces se monetiza el impacto, otras no. “En la Unión Europea existe ya un procedimiento estandarizado desde 2014 que dice los pasos básicos a seguir”, cuenta Bernardo García. Y plantea una cuestión previa fundamental y es “saber a qué quieres contribuir y cómo”. Afirma que el diálogo permanente con los grupos de interés es fundamental, conocer sus valoraciones.

Otro aspecto a destacar es el papel del inversor social, que, a parte de una rentabilidad financiera,  “lo que realmente le distingue es que con esa inversión lo que quiere es conseguir una mejora, ya sea medioambiental o social”,  dice Bernardo García., “y para eso quiere tener métricas”.

En resumen, ¿qué se busca al medir el impacto? “Mejorar su gestión”, contesta sin duda., “y ver cómo en base a los resultados se toman decisiones más acertadas”.

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