La campaña mundial “Race to Zero” que forma parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático busca movilizar a regiones, ciudades, empresas, inversores e instituciones educativas para lograr cero emisiones netas de carbono para 2050, como fecha tope.
Carrera contrarreloj hacia la descarbonización

La campaña mundial “Race to Zero” forma parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC). Esta iniciativa pretende movilizar y generar el cambio hacia una economía descarbonizada como antesala de la COP26, organizada por el Reino Unido en colaboración con Italia que se celebra en Glasgow (Escocia) del 31 de octubre al 12 de noviembre de 2021.

Detener la emergencia climática requiere de los esfuerzos mancomunados de diversos sectores y, sin dudas, lograr la reducción de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera es una de las principales metas a alcanzar. Es por esto, que, en primer lugar, la campaña plantea una carrera hacia las cero emisiones netas. Lo cual resulta especialmente difícil de alcanzar guiándose por el preocupante informe sobre el clima del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático): el cambio climático es generalizado, rápido y se está intensificando.

Esta importante campaña ha dado un nuevo impulso a la Climate Ambition Alliance, Alianza de Ambición Climática anunciada en 2019 por Chile en el contexto de la COP25. Esta Compromete a los países a ser más ambiciosos, pero también promueve una participación activa del sector privado para acelerar la transformación necesaria para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y estabilizar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados.

Apartir de esta se ha creado una coalición de iniciativas “cero emisiones”, de la cual forman parte 733 ciudades, 31 regiones, 3.067 empresas, 173 de los mayores inversores del planeta y 624 instituciones de educación superior implicadas. Actualmente estas entidades cubren, en conjunto, casi el 25% de las emisiones globales de CO2 y más del 50% del PIB mundial. En abril de este año BBVA anunció su incorporación, como uno de los 43 miembros fundadores, a la alianza internacional bancaria de cero emisiones netas (Net-Zero Banking Alliance: NZBA, por sus siglas en inglés), promovida por Naciones Unidas. Los bancos adheridos se comprometen a que todas sus carteras de crédito y de inversión sean neutras en emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050 como fecha límite, en línea con la ciencia y los objetivos más ambiciosos del Acuerdo de París.

Por otra parte, el impacto directo de su actividad también tendrá que ser neutro, algo que la entidad española alcanzó en 2020. “El sector financiero ha de alinearse con la ambición climática”, defendió Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable de BBVA, durante el ‘webinar’ ‘El sector privado ante la COP26: el camino de la descarbonización’, organizado por ECODES (Fundación Ecología y Desarrollo) en mayo de 2021.

“Hace tres años nos comprometimos a alinear progresivamente nuestra actividad crediticia al Acuerdo de París”, recordó Ballabriga. Consecuentemente, “hemos anunciado que dejaremos de financiar a empresas del carbón en 2030 en los países desarrollados, y en 2040 en el resto del mundo, y que publicaremos nuestros objetivos de descarbonización para otros sectores a finales de año”, concluyó el referente de la banca.

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