Más de 3.000 millones de personas carecen de una vivienda adecuada y más de 1.000 millones viven en asentamientos informales y barrios marginales. Ante una emergencia habitacional que afecta a cerca de 3.400 millones de personas, Naciones Unidas reclama tratar la vivienda como un derecho y un bien público, al tiempo que pide reformar la arquitectura financiera internacional para facilitar inversiones a gran escala en los países en desarrollo.