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Un guión de ficción

Cuando pienso en justicia social, lo primero que me viene a mi mente de cineasta es que es algo que habría que inventar, que podríamos escribir en un guión de ficción para que pudiese existir en este mundo
de injusticias. Luego miro por la ventana y me doy cuenta de que no es posible imaginar que no seamos capaces de crear un mundo más equilibrado en esta vida real. No tiene sentido vivir en un mundo
globalizado como el de ahora, en el que un virus puede viajar atravesando fronteras, paralizándonos a todos y no entender que si todas las personas viviésemos de forma más igual, más justa, seríamos más
felices.

Pero para caminar hacia una justicia social, debemos aplicar leyes de discriminación positiva, pues la distribución de todo: riqueza, paz, bienestar, educación... están poco equilibradas y para conseguir ese
equilibrio hay que quitar de un lado para poner en otro. Esto no tiene muy buena acogida entre el "primer mundo" que preserva sus intereses hasta el punto de exprimir al máximo a los "otros mundos" ¿Pero no
vivimos en un mundo globalizado?

Por esto es por lo que no puedo evitar hablar de migración, pues es el motor de mi trabajo. Europa no quiere que vengan personas migrantes, pero tampoco quiere dejar de vender armas a los países que provocan las guerras que provocan que esas personas se conviertan en personas migrantes y quieran llegar a Europa. Parece lógico que la justicia social camine hacia hacer que Europa deje de vender armas o que si esto no lo hace, al menos asuma las consecuencias de seguir vendiéndolas.

Pero lo queremos todo, todo, todo como el Tío Gilito.

Estos días en los que dos personas que aprecio mucho y que he conocido en mis diversos rodajes por el mundo, me están escribiendo desde Europa con unas necesidades que no deseo a nadie, un chico joven, que vive en Alemania desde hace ocho años, sin derechos y que acaba de ver como la mafia desde aquí (sí, también hay mafias en Europa) mata a su hermano pequeño, y otra mujer recién llegada en patera, con un bebé de 2 años y cicatrices de los maltratos sufridos durante el viaje, no puedo dejar de escribir estas líneas sin decir que si no invertimos AHORA en justicia social, llegará el día en el que todo explotará hasta tal punto que la justicia social haga que en Europa necesitemos huir hacia los países de donde vienen las personas migrantes a las que maltratamos. Pero entonces, el equilibrio del mundo hará que no seamos bienvenidos. ¿Esto sería justo o injusto? Pues eso, invirtamos más en justicia social y hagámoslo YA.

En este artículo se habla de:
Opinióndia justicia social

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