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¿Qué sabe tu padre sobre los ODS? Pues no mucho por ahora, pero tras la inyección de motivación y optimismo ante el reto de esta agenda que me trasladó el economista Jeffrey Sachs, voy a ponerme a la tarea de que al menos algo de esta Agenda le empiece a sonar
Lo que aprendí de la conferencia de Jeffrey Sachs en la Complutense

Salí de esta conferencia con la sensación de que realmente tenemos algo grande y factible entre manos, nada soñador o utópico como puede parecer cuando lees cada uno de los diecisiete Objetivos. “Si en los 60 el Hombre asumió el reto de llegar a la Luna, ¿qué no seremos capaces de conseguir hoy?” Con un aforo completo, me sentí acompañada y reconfortada y eso no suele ser habitual cuando hablo de estos temas o intento buscar novedades al respecto en el timeline de mis redes sociales. Somos muchos y muchas los que nos sentimos parte de esta tarea: identifiqué entre el público sobre todo a estudiantes pero también a representantes de organizaciones del tercer sector y personal diplomático. Me fui cargada de orgullo al saber que eso tenemos en común Jeffrey Sachs, esas casi 500 personas y yo.

Este economista estadounidense, doctor por la Universidad de Harvard y referente mundial en desarrollo internacional, a quien el ex Ministro de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos presentaba como un “multilateralista”, protagonizó el pasado martes 14 de marzo una conferencia sobre la relevancia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la Universidad Complutense.

Su diagnóstico es claro: “vivimos una crisis de liderazgo a nivel mundial y los gobiernos y líderes políticos no van a tomar las riendas para alcanzar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2030. Ellos están instalados en el cortoplacismo. No van a ser ellos quienes resuelvan nuestros problemas. Y no podemos esperar a que lo hagan. No tenemos tiempo.”

Vivimos un momento en el que más que nunca necesitamos que la economía sirva desde lo local a lo global para abordar las necesidades humanas; y podemos hacerlo: somos lo suficientemente ricos para enfrentarnos a retos como el de la energía o el clima.

El desarrollo sostenible es la respuesta ante la urgente necesidad de la realidad económica que fomenta la desigualdad, la erosión del planeta y la sobreexplotación de sus recursos que actualmente vivimos y nos tiene que servir como oportunidad.  La primera vez que se utilizó el término “desarrollo sostenible” fue hace ya 25 años, cuando Gro Harlem Brundtland, Primera Ministra Noruega acuñó el concepto que luego dio origen al Informe Brundtland, el primer documento que enfrenta y contrasta la postura de desarrollo económico actual junto con el de sostenibilidad ambiental con el propósito de analizar, criticar y replantear las políticas de desarrollo económico globalizador, reconociendo que el actual avance social se está llevando a cabo a un costo medioambiental alto.

El resultado tras estos años fueron tres tratados que han intentado abordar, a su juicio sin resultados, el cambio climático, la diversidad biológica y la creciente desertificación.

Hoy, los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible son la “mejor esperanza” que tenemos. El economista aseveró “O hacemos que los ODS sean una realidad, o habremos fracasado como generación.” Así, nos trasladó a la parte más inspiradora de su intervención, cuando comparó este reto con el del Presidente de los Estados Unidos en los años 60 J.F. Kennedy al afrontar con éxito el primer viaje de la humanidada la Luna.

“Él era consciente de los grandes problemas que el país debía afrontar como sociedad e hizo un llamado a hacerlo unida. Conocía la importancia de implicarse con el objetivo de llevar al primer hombre a la Luna de manera exitosa y era algo que no debía intentarse, sino hacerse. También era sabedor de que no iba a ser ni fácil, ni barato, ni rápido, pero la sociedad en su conjunto debía comprometerse con este reto.” Ocho años después de ese discurso, Neil Armstrong aterrizó en la Luna haciendo historia.

Los ODS tienen las mismas características retadoras y requieren, por un lado, soluciones complejas basadas en la utilización de la tecnología y olvidando el denominado “business as usual”: “No veo los límites contando con los increíbles avances tecnológicos que vivimos cada día. Los smartphones pueden abordar el Objetivo de salud y la tecnología de la información vemos cada día cómo está revolucionando la educación.” Debemos usar todos nuestros recursos tecnológicos disponibles y ponerlos al servicio del bienestar de las personas.

“Tenemos que trabajar juntos para demostrar que el cumplimiento de los ODS es factible, realista, impulsará la economía, promoverá la equidad y la justicia y protegerá el ecosistema.” Él por su parte, compartió que actualmente se encuentra inmerso en la formación de un partido político en Estados Unidos cuya agenda electoral está absoluta y únicamente ligada al cumplimiento de los ODS. Eso sí que sería Making America Great Again.

Yo por mi parte, como no puedo votarle en las próximas elecciones, voy a hablar con mi padre sobre esa Agenda, que a todos como consumidores y ciudadanos nos interpela y nos hace responsables.

Imagen de Jesús de Miguel

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