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La próxima Cumbre del Clima de Naciones Unidas, que se celebrará del 9 al 20 de noviembre en Antalya (Turquía), llega en un contexto de creciente incertidumbre internacional y con los objetivos del Acuerdo de París todavía lejos de cumplirse. La fundación ECODES reclama mayor ambición política, un calendario concreto para abandonar los combustibles fósiles y mecanismos que garanticen una reducción efectiva de las emisiones. También pide a España y a la Unión Europea que asuman un papel protagonista en las negociaciones.
La COP31 ante el desafío de convertir las promesas climáticas en compromisos reales

La comunidad internacional se prepara para una nueva cita decisiva en la lucha contra el cambio climático. A pocos días del inicio de la COP31, la distancia entre los compromisos asumidos por los gobiernos y las reducciones de emisiones necesarias para frenar el calentamiento global continúa siendo uno de los principales obstáculos para avanzar hacia una economía descarbonizada.

Según el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), incluso si los países cumplieran íntegramente sus compromisos climáticos actuales, la temperatura media del planeta aumentaría entre 2,3 y 2,5 °C. Una trayectoria que supera ampliamente el límite de 1,5 °C establecido como referencia en el Acuerdo de París.

Ante esta situación, la fundación ECODES ha pedido que la COP31 marque un punto de inflexión en la gobernanza climática internacional, priorizando las decisiones políticas capaces de acelerar la reducción de emisiones frente a la adopción de nuevas declaraciones de intenciones.

“Para mantener abierta la posibilidad de regresar al objetivo del 1,5 °C, las emisiones mundiales deberían reducirse alrededor de un 55 % en 2035 respecto a 2019”, advierte Pablo Barrenechea, director de Desarrollo e Innovación de ECODES.

La organización, que participa como observadora en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, enviará este viernes una delegación especializada a Antalya para seguir directamente la evolución de las negociaciones.

Abandonar los combustibles fósiles, una prioridad que no admite más demoras

Uno de los principales desafíos de la cumbre será avanzar desde los compromisos generales hacia una planificación internacional que permita reducir progresivamente la dependencia del carbón, el petróleo y el gas.

Según explica ECODES en su comunicado, la comunidad internacional ya ha establecido la dirección que debe seguir la transición energética. Sin embargo, todavía falta concretar los instrumentos, los plazos y las responsabilidades que permitirán materializarla.

Por ello, la fundación reclama la puesta en marcha de un proceso organizado y vinculante que desemboque en una hoja de ruta mundial para abandonar los combustibles fósiles. Esta planificación debería incorporar objetivos intermedios, sistemas de seguimiento y mecanismos de cooperación entre países, además de orientar las estrategias nacionales relacionadas tanto con la producción como con el consumo de estas fuentes energéticas.

La organización considera imprescindible recuperar el impulso de los acuerdos alcanzados en la COP28 de Dubái, donde los países asumieron el compromiso de triplicar la capacidad mundial de generación renovable, duplicar el ritmo de mejora de la eficiencia energética antes de 2030 y avanzar hacia una transición que deje atrás los combustibles fósiles en los sistemas energéticos.

No obstante, aumentar la potencia renovable instalada no garantiza, por sí solo, una disminución del consumo de combustibles fósiles. Para que la transformación energética produzca resultados climáticos tangibles, ECODES considera necesario combinar las energías limpias con una mayor eficiencia, medidas de suficiencia energética y electrificación directa de los usos finales.

El objetivo es evitar que la expansión renovable conviva con nuevas inversiones en infraestructuras fósiles que prolonguen la dependencia del petróleo, el carbón y el gas y dificulten el cumplimiento del límite de 1,5 °C.

La cooperación internacional, a prueba en un escenario de tensiones geopolíticas

La COP31 tendrá lugar en un momento especialmente complejo para el multilateralismo climático. Las tensiones entre países, la pérdida de impulso de determinados compromisos ambientales y la fragmentación de la cooperación internacional amenazan con dificultar la adopción de decisiones ambiciosas.

En este contexto, ECODES considera fundamental que la presidencia turca de la conferencia y el liderazgo australiano en las negociaciones contribuyan a acercar posiciones y construir acuerdos capaces de responder a la magnitud de la emergencia climática.

La fundación insiste en que las diferencias geopolíticas no deberían traducirse en una rebaja de las aspiraciones colectivas. Por el contrario, la cumbre representa una oportunidad para demostrar que la cooperación internacional sigue siendo una herramienta eficaz para afrontar desafíos globales.

Más seguimiento, transparencia y respaldo científico para los compromisos climáticos

Además de acelerar la transición energética, la reunión de Antalya deberá abordar el futuro de varios instrumentos internacionales que permiten evaluar y orientar las políticas de mitigación, es decir, aquellas destinadas a reducir las emisiones responsables del calentamiento global.

Entre ellos destaca el Segundo Balance Mundial del Acuerdo de París (GST2), un proceso que comenzará durante la COP31 y finalizará en 2028.

Este mecanismo permitirá analizar los avances colectivos en la aplicación del Acuerdo de París. Sin embargo, ECODES defiende que su alcance debe ir más allá de una evaluación de resultados: también debería servir para comprobar el cumplimiento de los acuerdos anteriores, detectar las diferencias entre los objetivos y las políticas aplicadas y fortalecer los futuros compromisos nacionales.

Para garantizar su utilidad, la organización reclama que el proceso se desarrolle con la participación de los gobiernos y la sociedad civil, tomando como referencia la mejor información científica disponible.

En paralelo, ECODES apuesta por mantener el Programa de Trabajo de Mitigación (MWP), aunque considera necesario reforzar su mandato y orientarlo hacia resultados verificables.

Este instrumento debería facilitar la identificación de oportunidades concretas para reducir emisiones, así como de las dificultades tecnológicas, económicas y financieras que frenan su aplicación. También tendría que contribuir a detectar necesidades de cooperación y vincular sus conclusiones con las políticas nacionales y el propio Balance Mundial.

La evidencia científica constituye otro elemento central de estas demandas. ECODES subraya la importancia de preservar el papel del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), encargado de evaluar el conocimiento científico sobre el calentamiento global.

“Para ello, resulta fundamental garantizar que su Séptimo Informe de Evaluación pueda aportar evidencia científica actualizada al Segundo Balance Mundial”, señala Barrenechea.

España y la Unión Europea, llamadas a reforzar su liderazgo climático

Las expectativas de ECODES también se dirigen hacia las instituciones europeas y el Gobierno español, a los que pide una participación activa en las negociaciones y una mayor coherencia entre sus compromisos internacionales y sus políticas internas.

En el caso de la Unión Europea, la fundación sostiene que el liderazgo climático debe reflejarse no solo en las posiciones defendidas durante las cumbres, sino también en las decisiones energéticas, industriales y financieras que determinan el rumbo de la transición ecológica.

Por su parte, España debería aprovechar su capacidad de generación renovable y su experiencia en electrificación para impulsar una hoja de ruta internacional que permita abandonar los combustibles fósiles.

Esta transformación, según plantea la entidad, debe desarrollarse desde una perspectiva de transición justa, reconociendo las distintas capacidades económicas y responsabilidades históricas de los países frente al cambio climático.

La cooperación internacional resulta especialmente importante para evitar que los costes de la descarbonización recaigan de manera desproporcionada sobre los territorios y las poblaciones con menos recursos.

Electrificación y nuevas alianzas para acelerar la descarbonización

Más allá de los acuerdos formales entre gobiernos, ECODES considera que la Agenda Global de Acción Climática puede desempeñar un papel relevante para movilizar inversiones, promover alianzas y poner en marcha iniciativas que aceleren la transformación de los sistemas productivos y energéticos.

Entre las propuestas que la organización seguirá especialmente durante la COP31 figura la iniciativa conocida como «35x35», que plantea alcanzar al menos un 35 % de electrificación del consumo final mundial de energía para 2035.

La fundación considera que esta meta puede contribuir a la descarbonización siempre que la electricidad proceda de fuentes renovables y sustituya efectivamente el consumo de combustibles fósiles.

También insiste en que el proceso debe acompañarse de mejoras en eficiencia energética, infraestructuras adecuadas y políticas que garanticen un acceso equitativo a la energía, evitando que la transición reproduzca o profundice las desigualdades existentes.

De esta manera, la electrificación se plantea no como un objetivo aislado, sino como parte de una transformación más amplia que combine innovación tecnológica, cooperación internacional y justicia social.

De las declaraciones a los resultados: el verdadero examen de Antalya

Con el horizonte de 2030 cada vez más próximo, la COP31 se presenta como una prueba para la credibilidad de la acción climática internacional. Los compromisos anunciados durante los últimos años han permitido establecer objetivos compartidos, pero su aplicación sigue siendo insuficiente para situar al planeta en una trayectoria compatible con el Acuerdo de París.

Para ECODES, el éxito de la conferencia dependerá de la capacidad de los países para acordar medidas concretas, establecer calendarios de aplicación y reforzar los instrumentos que permitan verificar los avances.

“Antalya no puede ser otra cumbre de declaraciones: necesitamos que los países salgan con un calendario claro para dejar atrás los combustibles fósiles y con mecanismos que permitan comprobar que las emisiones bajan de verdad”, concluye Barrenechea.

La cita de Turquía tendrá así el desafío de demostrar que, pese a las tensiones internacionales, el multilateralismo climático todavía puede traducir los compromisos políticos en transformaciones reales, capaces de acelerar la reducción de emisiones y avanzar hacia una transición energética justa.

Consulta aquí el posicionamiento completo de ECODES ante la COP31

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