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La 81ª Asamblea General de Naciones Unidas ha situado la transición energética, la financiación sostenible y la cooperación empresarial entre las prioridades internacionales. Según informa el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, los encuentros celebrados en Nueva York han dejado un mensaje claro: acelerar la aplicación de los compromisos ambientales y sociales es imprescindible para avanzar hacia la Agenda 2030.
La ONU pide a las empresas pasar de las promesas a la acción sostenible

La sostenibilidad empresarial atraviesa un momento decisivo. Con menos de cuatro años por delante para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), las grandes compañías, los gobiernos y los organismos internacionales se enfrentan al desafío de transformar sus compromisos en resultados concretos. Esta ha sido una de las principales conclusiones de los encuentros empresariales organizados durante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, según recoge el Pacto Mundial de la ONU España en su balance de las reuniones celebradas en Nueva York.

La Asamblea, inaugurada el pasado 8 de septiembre bajo el lema «Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos», elegido por Khalilur Rahman, presidente del 81º periodo de sesiones, se ha desarrollado en un escenario internacional marcado por la incertidumbre. El cambio climático continúa encabezando las amenazas percibidas a escala mundial, mientras aumentan las preocupaciones relacionadas con los conflictos geopolíticos, la posibilidad de una guerra de grandes dimensiones y los riesgos asociados a la inteligencia artificial.

A estas tensiones se suma el lento cumplimiento de la Agenda 2030: únicamente el 36% de sus metas avanza a un ritmo adecuado, una situación que obliga a intensificar los esfuerzos de gobiernos, empresas y sociedad civil.

En este contexto, la Semana de Alto Nivel, celebrada entre el 21 y el 25 de septiembre, y la UN Global Compact Week han servido para reforzar una idea compartida: la sostenibilidad debe dejar de medirse exclusivamente por las declaraciones de intenciones y comenzar a evaluarse por su capacidad para generar transformaciones reales.

La transición energética necesita más inversión y mejores infraestructuras

Uno de los debates centrales tuvo lugar el 20 de septiembre durante el Private Sector Forum, organizado por UN Global Compact en nombre del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. El encuentro reunió a más de un centenar de directivos empresariales, responsables gubernamentales y representantes internacionales para analizar cómo acelerar una transición energética limpia, justa y segura.

Durante la reunión, Sanda Ojiambo, directora ejecutiva de UN Global Compact, destacó que la inversión mundial en energías limpias prácticamente duplica ya los recursos destinados a los combustibles fósiles. Sin embargo, advirtió de que disponer de capital no garantiza por sí solo el desarrollo de nuevos proyectos.

Entre las principales dificultades identificadas figuran la insuficiencia de las redes eléctricas, la incertidumbre regulatoria, las limitaciones de acceso a financiación y las desigualdades energéticas que persisten en los mercados emergentes.

Por su parte, António Guterres instó al sector privado a aprovechar sus recursos financieros, capacidades tecnológicas, cadenas de suministro y decisiones de compra para acelerar la expansión de las energías renovables.

Los participantes coincidieron en que resulta imprescindible fortalecer la colaboración público-privada, modernizar las infraestructuras y facilitar los procedimientos administrativos. También señalaron la importancia de ampliar los mecanismos de financiación combinada, que permiten reunir recursos públicos y privados y distribuir los riesgos de inversión.

Desde esta perspectiva, la transición energética representa tanto una respuesta a la emergencia climática como una oportunidad para mejorar la competitividad, fortalecer la seguridad energética y promover una prosperidad más equitativa.

Más de 750 líderes reclaman una sostenibilidad con resultados medibles

La necesidad de acelerar las transformaciones también protagonizó el Leaders Summit 2026, celebrado los días 22 y 23 de septiembre bajo el lema «Impulsar el crecimiento sostenible y la resiliencia».

La cita reunió a más de 750 representantes del mundo empresarial, las finanzas, las administraciones públicas y Naciones Unidas. A lo largo de más de 20 sesiones, con 175 ponentes, se abordaron seis grandes ámbitos: liderazgo e integridad, clima y naturaleza, derechos humanos y trabajo decente, finanzas sostenibles, acción colectiva y transformación de los sistemas productivos, y políticas de compras y cadenas de suministro.

Entre las personalidades participantes estuvieron la climatóloga Katharine Hayhoe, la activista Erin Brockovich, David Kennedy, de Science Based Targets initiative, y Mark Zandi, economista jefe de Moody's, junto a representantes de empresas como Nokia y Naspers.

Una de las principales conclusiones fue que los desafíos ambientales y sociales actuales superan la capacidad de actuación individual de cualquier organización. La descarbonización de las cadenas de valor, la protección de los derechos laborales o la transformación del sistema energético requieren acuerdos entre empresas, gobiernos y organismos reguladores.

Cristina Sánchez, directora ejecutiva del Pacto Mundial de la ONU España, sintetizó los aprendizajes del encuentro en tres prioridades: fortalecer la acción colectiva, demostrar mediante datos el valor económico de la sostenibilidad y acelerar la ejecución de los compromisos adquiridos.

Este planteamiento está alineado con la Estrategia de UN Global Compact 2026-2030, que busca ampliar el impacto de las iniciativas empresariales y favorecer cambios que alcancen al conjunto de los sectores económicos.

La financiación sostenible, una pieza imprescindible para cumplir la Agenda 2030

La movilización de recursos económicos ocupó otro lugar destacado durante la Asamblea. El SDG Investment Forum, celebrado paralelamente al Leaders Summit, reunió a inversores institucionales, responsables financieros y representantes políticos para analizar nuevas fórmulas de inversión sostenible.

La magnitud del desafío resulta especialmente preocupante: la brecha de financiación necesaria para cumplir los ODS supera los cuatro billones de dólares anuales. Esta insuficiencia de recursos amenaza con retrasar aún más los objetivos internacionales de desarrollo sostenible.

Para contribuir a reducirla, la CFO Coalition for the SDGs de UN Global Compact presentó este año la guía Business-Led Blended Finance: A Practical Playbook, orientada a facilitar una mayor implicación de las compañías en el diseño de operaciones financieras que combinen capital público y privado.

La propuesta busca que las empresas no se limiten a recibir financiación, sino que participen activamente en la creación de instrumentos capaces de atraer inversiones hacia proyectos con impacto social y ambiental.

Los datos reflejan el amplio margen de crecimiento de este mercado. En 2024, la financiación combinada movilizó 24.000 millones de dólares, una cantidad todavía muy inferior a los recursos que exige el cumplimiento de la Agenda 2030.

Por ello, los debates pusieron de relieve la necesidad de desarrollar mecanismos financieros que permitan canalizar inversiones hacia iniciativas sostenibles, especialmente en aquellos territorios donde las dificultades económicas y los riesgos percibidos limitan el acceso al capital.

Las compras empresariales pueden acelerar la descarbonización

La transformación de las cadenas de suministro fue otro de los asuntos prioritarios. El 21 de septiembre, durante el Foro de Alto Nivel sobre Compras Sostenibles, UN Global Compact presentó el Sustainable Procurement Implementation Framework, un instrumento desarrollado por la Coalición para las Compras Sostenibles junto a empresas y organizaciones especializadas.

Su objetivo es facilitar que los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno formen parte de las decisiones cotidianas de los departamentos de compras.

A diferencia de otras iniciativas, este marco no pretende reemplazar las regulaciones o estándares existentes, sino proporcionar orientaciones prácticas para aplicarlos. Incluye cuestiones relacionadas con la evaluación de proveedores, la identificación de riesgos y la gestión responsable de las cadenas de valor.

De esta manera, las políticas de adquisición de bienes y servicios pueden convertirse en herramientas para reducir emisiones, mejorar la transparencia, fortalecer la resiliencia empresarial y promover prácticas productivas responsables.

El planteamiento supone reconocer que la sostenibilidad de una compañía no depende únicamente de sus operaciones directas, sino también de las condiciones ambientales y sociales presentes en sus relaciones comerciales.

Nueve empresas españolas muestran cómo integrar sostenibilidad y competitividad

La participación española también tuvo protagonismo en Nueva York. El Pacto Mundial de la ONU España impulsó diferentes encuentros para presentar experiencias empresariales y visibilizar la contribución de las compañías nacionales a los objetivos internacionales.

El 23 de septiembre, en el Chrysler Building, la organización presentó la publicación Business Cases en sostenibilidad: ejemplos y casos de éxito de empresas españolas, que reúne nueve experiencias de Iberdrola, Iberostar, Roca Group, Sacyr, Telefónica, CaixaBank, FCC, ACCIONA y BBVA.

El documento recoge resultados concretos que muestran cómo la incorporación de criterios de sostenibilidad puede contribuir a fortalecer la innovación, la competitividad, la resiliencia y la gestión de riesgos.

La presentación se organizó junto a la Oficina Económica y Comercial de España en Nueva York y contó con la participación de Aitor Mate y Carlos Jiménez Aguirre, de ICEX, además de Sanda Ojiambo y Clara Arpa, presidenta del Pacto Mundial de la ONU España.

Durante el encuentro, Arpa subrayó la creciente importancia de aportar evidencias verificables sobre los avances empresariales, frente a los discursos que no se acompañan de resultados.

José Luis Blasco, de ACCIONA, y Erika Harms, de Iberostar, fueron los encargados de presentar los casos ante los representantes del tejido empresarial español.

La presencia española se extendió también al debate sobre los efectos internacionales de la regulación europea en sostenibilidad.

En colaboración con el Hub de Latinoamérica de UN Global Compact, el Pacto Mundial de la ONU España coorganizó la sesión The Ripple Effect: How EU Sustainability Regulations Are Transforming Supply Chains in Latin America, dedicada a analizar cómo las exigencias normativas de la Unión Europea están modificando las relaciones comerciales con América Latina.

Bárbara Urdillo, de Roca Group, participó en este diálogo para compartir la experiencia empresarial española y abordar las oportunidades y dificultades que plantea la adaptación de las cadenas de suministro a nuevas exigencias de transparencia, trazabilidad y responsabilidad.

La COP31 y los combustibles verdes, en el horizonte de las empresas

La agenda internacional también permitió avanzar en las conversaciones preparatorias de la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP31, prevista para noviembre en Turquía.

El 21 de septiembre, Clara Arpa participó en el COP31 Business Roundtable, una reunión a puerta cerrada celebrada en la sede de UN Global Compact en Nueva York.

El encuentro reunió a representantes empresariales y de Naciones Unidas para debatir las prioridades climáticas del sector privado, identificar vías para acelerar la aplicación de los compromisos y preparar los mensajes que las compañías trasladarán a la próxima cumbre climática.

Arpa también intervino en Fueling The Green Transition, otra mesa redonda de carácter restringido organizada en el marco del Leaders Summit. En ella se analizaron las posibilidades de impulsar los combustibles verdes, prestando especial atención al transporte, los proveedores energéticos y los instrumentos de financiación necesarios para favorecer su desarrollo.

Ambas reuniones reforzaron la importancia de conectar las decisiones empresariales con los grandes acuerdos internacionales sobre acción climática.

De los compromisos individuales a una transformación colectiva

El balance de la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas evidencia que la sostenibilidad empresarial está entrando en una etapa en la que los resultados adquieren tanta importancia como los objetivos anunciados.

Según el análisis del Pacto Mundial de la ONU España, la principal tarea consiste ahora en ampliar las soluciones que ya están en marcha, movilizar financiación suficiente y consolidar alianzas capaces de transformar sectores económicos completos.

La protección de los derechos humanos, la promoción del trabajo decente, la integridad corporativa y la gestión responsable de las cadenas de suministro deberán avanzar junto con la descarbonización, la transición energética y el aprovechamiento responsable de tecnologías como la inteligencia artificial.

A menos de cuatro años de la fecha límite de la Agenda 2030, el mensaje que deja Nueva York es especialmente relevante: la sostenibilidad ya no puede depender únicamente de compromisos voluntarios o iniciativas aisladas. Su contribución al desarrollo sostenible exige cooperación, inversiones, políticas públicas adecuadas y mecanismos que permitan comprobar los resultados.

El desafío para las empresas será demostrar que su capacidad de innovación y sus recursos pueden traducirse en mejoras ambientales, económicas y sociales tangibles, contribuyendo a una transición ecológica que combine competitividad con justicia social y responsabilidad climática.

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