
La sostenibilidad empresarial avanza hacia una nueva etapa en la que ya no basta con formular compromisos ambientales o sociales: medir sus resultados y demostrar su relación con la competitividad se ha convertido en una cuestión cada vez más relevante para las compañías.
Esta es una de las ideas que atraviesa Business Cases en sostenibilidad: ejemplos y casos de éxito de empresas españolas, la nueva publicación presentada por el Pacto Mundial de la ONU España en Nueva York. El documento analiza nueve experiencias de grandes compañías y recoge resultados concretos sobre la integración de la sostenibilidad en sus estrategias corporativas.
La presentación tuvo lugar el 22 de septiembre en el Chrysler Building, coincidiendo con la UN Global Compact Week y la semana de alto nivel de Naciones Unidas. El encuentro fue organizado en colaboración con la Oficina Económica y Comercial y la Embajada de España en Nueva York y contó, entre otras personas, con Sanda Ojiambo, secretaria general adjunta de Naciones Unidas y CEO de UN Global Compact, y Clara Arpa, presidenta del Pacto Mundial de la ONU España.
El informe reúne los casos de Iberdrola, Iberostar, Roca Group, Sacyr, Telefónica, CaixaBank, FCC, ACCIONA y BBVA. La diversidad de sectores representados permite observar cómo los criterios de sostenibilidad se están incorporando a ámbitos muy distintos de la economía española.
Las actuaciones analizadas abarcan desde la transición energética y la descarbonización de los procesos industriales hasta la conservación de la naturaleza, la acción climática, la igualdad de género, la integridad corporativa, la utilización de datos ESG —ambientales, sociales y de gobernanza— y la incorporación de criterios responsables en las cadenas de suministro.
La publicación estructura cada experiencia a partir del reto afrontado por la empresa, las medidas adoptadas y los resultados conseguidos. Según explica el Pacto Mundial de la ONU España, los casos reflejan beneficios empresariales vinculados al ahorro de costes, la gestión de riesgos, la captación de talento e inversión y el acceso a nuevos mercados.
Algunos de los datos recogidos permiten dimensionar esta relación. Telefónica, por ejemplo, ha incrementado un 90% su eficiencia energética por unidad de tráfico desde 2015, a pesar de que el tráfico de su red se multiplicó por 9,3 durante ese periodo. De acuerdo con el informe, esa evolución se ha traducido en un ahorro superior a 540 millones de euros.
Otro de los casos es el de Sacyr, que ha dado respuesta a más de 125 requisitos ambientales europeos. Este trabajo ha reforzado sus capacidades para evaluar cuestiones ambientales y ha aumentado su elegibilidad en licitaciones públicas que demandan información detallada sobre los impactos y dependencias empresariales relacionados con la naturaleza.
La publicación recoge también otros avances ambientales. Iberdrola, por ejemplo, redujo un 29% sus emisiones de alcance 1, 2 y 3 respecto a 2020, mientras que Roca Group alcanzó una disminución del 58% de sus emisiones de alcance 1 y 2 mediante la electrificación de procesos industriales.
Durante el encuentro celebrado en Nueva York, ACCIONA e Iberostar expusieron directamente sus experiencias en una conversación moderada por Cristina Sánchez, directora ejecutiva del Pacto Mundial de la ONU España.
El lanzamiento se produce además en un contexto en el que Naciones Unidas busca reforzar los argumentos empresariales que sustentan la transición hacia modelos más responsables. La nueva Estrategia de UN Global Compact 2026-2030 incluye entre sus tres áreas prioritarias promover el business case de la sostenibilidad y mostrar que las prácticas empresariales responsables, alineadas con los Diez Principios del Pacto Mundial y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), pueden actuar como motores de innovación, resiliencia y ventaja competitiva.
Esta perspectiva desplaza el debate desde la sostenibilidad entendida únicamente como compromiso corporativo hacia su integración en las decisiones económicas y de gestión. La cuestión pasa a ser no solo qué objetivos ambientales y sociales asume una compañía, sino también qué resultados obtiene, cómo los mide y de qué manera los incorpora a su estrategia.
En este sentido, Clara Arpa sintetizó durante la presentación el cambio de enfoque al señalar que “los mercados ya no premian la retórica, sino la evidencia”, vinculando la capacidad de demostrar resultados en sostenibilidad con la preparación de las empresas ante las nuevas exigencias regulatorias y de mercado.
Los nueve casos recopilados apuntan así hacia un mismo desafío: convertir los compromisos ambientales, sociales y de buen gobierno en actuaciones medibles e integradas en el funcionamiento de las organizaciones. En un escenario marcado por la transición ecológica, las nuevas exigencias regulatorias y la necesidad de gestionar riesgos ambientales y sociales, la sostenibilidad busca consolidarse como una dimensión estructural de la estrategia empresarial y no como un ámbito separado del negocio.