
Oxfam Intermón alcanza los 70 años en un escenario internacional muy diferente al de 1956, cuando nació en Barcelona. A lo largo de estas siete décadas, la entidad ha ido transformando su manera de abordar la pobreza, incorporando progresivamente una mirada centrada en sus causas estructurales y en las desigualdades que condicionan el acceso a derechos y oportunidades.
Bajo el lema “Imaginar un mundo es crearlo”, la organización aprovecha el aniversario para vincular su trayectoria histórica con algunos de los principales desafíos actuales. Para su director general, Franc Cortada, construir una sociedad más justa exige intervenir sobre las reglas que determinan la distribución de la riqueza y el poder, el acceso a los derechos y la protección de las personas frente a las crisis.
Este planteamiento supone una evolución respecto a las primeras décadas de actividad, cuando buena parte de sus esfuerzos estaban dirigidos a la cooperación internacional y al acompañamiento de comunidades empobrecidas. Con el paso del tiempo, Oxfam Intermón amplió su campo de actuación hacia las dinámicas económicas, fiscales, comerciales, laborales, climáticas y políticas que, según sostiene, están detrás de muchas situaciones de exclusión.
La organización sitúa actualmente la desigualdad como uno de los nexos entre fenómenos que habitualmente se analizan por separado. La pobreza laboral en España, las condiciones de las trabajadoras del hogar y los cuidados, las dificultades de acceso a la vivienda, la emergencia climática, los desplazamientos forzosos y los conflictos prolongados aparecen así como distintas expresiones de estructuras que distribuyen de forma desigual los recursos, los riesgos y las oportunidades.
Dentro de este diagnóstico, Oxfam Intermón presta especial atención a la concentración de la riqueza y a su posible traducción en capacidad de influencia política. A comienzos de 2026, la organización publicó un informe en el que estimaba que los milmillonarios tienen 4.000 veces más probabilidades de ocupar un cargo político que una persona corriente. En ese mismo análisis señalaba que, durante 2025, la riqueza conjunta de los milmillonarios del mundo aumentó más de un 16% y alcanzó los 18,3 billones de dólares.
Para Cortada, esta acumulación tiene consecuencias que van más allá de la brecha económica porque puede afectar a la financiación de servicios y derechos básicos y aumentar la capacidad de determinados grupos para influir sobre las reglas económicas y políticas. Por ello, Oxfam Intermón defiende medidas fiscales, laborales y económicas orientadas a limitar la concentración extrema y aumentar la contribución de quienes poseen mayores recursos.
La acción humanitaria constituye otro de los pilares de la trayectoria de la entidad. Desde sus primeros años, ha intervenido ante conflictos armados, hambrunas, epidemias, desplazamientos forzosos y fenómenos climáticos extremos, con especial experiencia en ámbitos como el acceso al agua, el saneamiento y la higiene.
Entre las emergencias en las que ha participado se encuentran las hambrunas del Sahel, el tsunami de Indonesia, la epidemia de ébola y distintos conflictos en Oriente Medio, desde Irak hasta la actual ofensiva israelí en Gaza. En estos momentos, mantiene actuaciones en crisis como las de Palestina, República Democrática del Congo y Yemen. Según sus propios datos, durante el último año ha apoyado a 14,2 millones de personas en situaciones de emergencia, trabajando junto a cerca de 2.400 organizaciones.
Su modelo combina la asistencia inmediata con la colaboración con entidades locales y la denuncia pública de factores que, según la organización, agravan las crisis humanitarias, entre ellos los ataques contra infraestructuras, las restricciones a la entrada de ayuda, los recortes de financiación, el incumplimiento del Derecho Internacional Humanitario y el abandono de emergencias prolongadas.
A este escenario se suma el creciente peso de la crisis climática. Oxfam Intermón sostiene que existe una profunda desigualdad climática, ya que las comunidades y países que menos han contribuido históricamente al calentamiento global se encuentran entre quienes soportan con mayor intensidad sus impactos.
La evolución de Oxfam Intermón también está vinculada a su base social, formada por personal profesional, voluntariado, organizaciones colaboradoras y ciudadanía movilizada. Actualmente, más de 243.000 personas integran la comunidad que apoya a la entidad. En España, tiene presencia en cerca de 40 ciudades y, durante el último año, apoyó directamente a 95.717 personas a través de 184 organizaciones socias.
Otro de los ámbitos que ha ido ganando espacio es el comercio justo. La organización comenzó a impulsarlo en España en 1994 como una alternativa basada en ingresos dignos para las personas productoras, relaciones comerciales estables, criterios ambientales y una mayor capacidad de decisión. En el último ejercicio, 61.481 personas de 42 países de América Latina, África y Asia se beneficiaron de esta actividad.
La movilización ciudadana completa esta trayectoria. Desde 2011, más de 35.000 personas han participado en Oxfam Intermón Trailwalker, una marcha deportiva y solidaria que ha conseguido recaudar más de nueve millones de euros.
Para Cortada, alcanzar las siete décadas no significa haber mantenido inalterada la forma de trabajar, sino precisamente haberla adaptado a las distintas expresiones que la pobreza y la desigualdad han adoptado con el tiempo. La organización resume ahora ese aprendizaje en una premisa: responder a las emergencias continúa siendo imprescindible, pero resulta insuficiente sin abordar al mismo tiempo las causas que las generan y perpetúan.