
Las señales del cambio climático son cada vez más contundentes. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia especializada de la ONU, advirtió en su más reciente boletín que las concentraciones de gases de efecto invernadero alcanzan niveles sin precedentes, el retroceso de los glaciares y del hielo marino se acelera, y los eventos meteorológicos extremos continúan multiplicándose con consecuencias devastadoras para personas y ecosistemas.
De acuerdo con los datos publicados por la OMM, cada uno de los últimos once años (2015–2025) figura entre los más cálidos jamás registrados. Los tres más recientes encabezan la lista, con una temperatura media global cercana a la superficie de 1,42°C por encima de los niveles preindustriales, un valor que refleja la magnitud del calentamiento actual.
Durante 2024, las concentraciones de dióxido de carbono (CO₂), metano (CH₄) y óxido nitroso (N₂O) marcaron los niveles más altos de la historia moderna, y las estimaciones preliminares de 2025 confirman que siguen aumentando. Solo el CO₂ se ha incrementado un 53% respecto a la era preindustrial, una cifra que evidencia la insuficiencia de las políticas de mitigación actuales.
El contenido térmico de los océanos también alcanzó un nuevo máximo, superando los valores de 2024. Según la OMM, más del 90% del exceso de energía atrapada por los gases de efecto invernadero se acumula en el mar, provocando olas de calor marinas, pérdida de oxígeno y graves alteraciones ecológicas.
El hielo polar se encuentra en mínimos históricos. La extensión invernal del Ártico fue la más baja desde el inicio de las observaciones satelitales, mientras que la Antártida registró algunos de los valores más reducidos tanto en invierno como en verano. Los glaciares perdieron masa por tercer año consecutivo, y el nivel medio del mar continúa aumentando: ha pasado de crecer 2,1 mm por año en la década de 1990 a 4,1 mm anuales en el último decenio, impulsado por el deshielo y la expansión térmica del agua.
El informe también documenta un año marcado por fenómenos extremos: inundaciones en África y Asia, incendios forestales devastadores en Europa y Norteamérica, olas de calor mortales y ciclones tropicales con altos costes humanos y económicos. La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que esta tendencia “de temperaturas récord sostenidas y niveles récord de gases de efecto invernadero hace prácticamente imposible mantener el calentamiento global por debajo de 1,5°C sin sobrepasar temporalmente ese umbral”.
Por su parte, el Secretario General de la ONU, António Guterres, recordó que cada año que se supera ese límite “golpea a las economías, agrava la desigualdad y causa daños irreversibles a las personas y al planeta”. El boletín de la OMM será uno de los documentos clave durante la COP30, que se celebra este mes en Belém (Brasil), y donde los líderes mundiales buscarán avanzar en los compromisos climáticos del Acuerdo de París.
Entre las noticias positivas, el informe destaca la expansión de los sistemas de alerta temprana: de 56 países en 2015 se ha pasado a 119 en 2024, aunque el 40% del planeta sigue sin contar con mecanismos básicos para anticipar desastres climáticos.
También crece el número de servicios meteorológicos nacionales que ofrecen información climática: casi dos tercios lo hacen actualmente, frente al 35% de hace cinco años. Si esta tendencia continúa, más del 90% de los países podría disponer de estos servicios para 2027, apunta la OMM. En palabras de la agencia de Naciones Unidas, “2025 vuelve a romper récords de calor y pone en riesgo los objetivos climáticos globales”, pero aún existe margen de acción. “Actuar ahora no es una opción, es una necesidad urgente”, concluye el organismo.