Opinión

El futuro del trabajo para las ONG ya está aquí

El futuro del trabajo para las ONG ya está aquí

Las organizaciones no gubernamentales no son empresas convencionales. Son diferentes tanto por sus necesidades como por los retos a los que se enfrentan. La mayoría de las veces las fundan y dirigen líderes con una pasión que se convierte en la misión fundamental de la organización, la voluntad de marcar la diferencia y tener impacto. Pero la pasión por sí sola no puede sostenerlas. Al final, las ONG tienen que pensar en su funcionamiento y en su desempeño. Aunque no están destinadas a ser rentables, necesitan fondos para servir a las causas que defienden. Y las pérdidas pueden tener consecuencias graves. Entre sus horarios imprevisibles y un presupuesto igualmente voluble, planificar el éxito puede ser una tarea muy complicada.
El reto de la Transformación Sostenible

El reto de la Transformación Sostenible

La sostenibilidad con los criterios ESG (Ambientales, Sociales y de Gobierno corporativo, por sus siglas en inglés) tienen el potencial de renovar exitosamente la forma en que las organizaciones planifican, implementan y operan en los mercados. Desafíos de gran alcance como el cambio climático, la economía circular, la salud, la diversidad o las finanzas sostenibles, están haciendo reflexionar a las empresas en la importancia del largo plazo y de la información no financiera, prestando gran atención no solo a los intereses de los accionistas, sino a los intereses de todas sus partes interesadas.
Ciudades participativas para la transición energética

Ciudades participativas para la transición energética

Desde hace décadas, la contaminación atmosférica, el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad y el agotamiento de recursos parecen abocarnos aceleradamente a una catástrofe sin precedentes. Vivimos, así, una emergencia sistémica que puede constatarse en cualquier rincón del planeta y cuyos elementos, íntimamente relacionados entre sí, dan lugar a crisis igualmente severas en otros órdenes, como constatamos actualmente en el ámbito sanitario. Preguntarnos acerca de cómo hemos llegado a este antropoceno nos debería hacer reflexionar sobre nuestro actual modelo de desarrollo urbano-agroindustrial gracias al cual la huella del ser humano ha sobrepasado los límites planetarios.
 La caña de azúcar: monocultivos que amargan vidas

La caña de azúcar: monocultivos que amargan vidas

Un monocultivo es un desierto alimentario. La frase no es mía, pero la escuché el mismo día que se presentaba la investigación realizada por Alianza por la Solidaridad-ActionAid sobre los impactos de la caña de azúcar en tres países de Centroamérica y Colombia, lugares todos ellos en una dramática situación social y económica. En el caso de Colombia, ahora en pleno estallido. El informe, en el que se han invertido muchos meses de trabajo en los territorios del otro lado del Atlántico, no deja lugar a dudas sobre la expansión de cultivos que generan gravísimos impactos ‘disfrazados’ de un desarrollo que no sabe de responsabilidad ambiental, ni social, ni tan siquiera legal en algunos casos.
Una oferta con propósito o cómo ser parte de la solución

Una oferta con propósito o cómo ser parte de la solución

¿Cómo impacta la nueva realidad al crecimiento de la empresa? Covid, cambio climático, el impacto de la transformación digital en el empleo, ciberseguridad y protección del dato, el poder del algoritmo y la ética en la inteligencia artificial, la innovación social, el garantizar una cadena de valor responsable, diversidad-inclusión-igualdad, la transparencia, etc… ¿Conocen las empresas cuáles son los aspectos ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) más relevantes para sus grupos de interés y el impacto que tienen en el negocio? ¿Cómo los prioriza e integra en la estrategia y la gestión diaria?
Las métricas de impacto social y medioambiental: esenciales para dirigir las estrategias de cambio positivo

Las métricas de impacto social y medioambiental: esenciales para dirigir las estrategias de cambio positivo

Medir es necesario, hablemos de lo que hablemos, lo que no se mide se desconoce y lo que no se conoce no se puede cambiar, para bien o para mal. Para hacerlo debemos echar mano de métricas, que no son más que sistemas de medición que sirven para cuantificar y evaluar el desempeño de las organizaciones, de forma que pueda compararse con las de su entorno y también para conocer si las estrategias aplicadas están contribuyendo adecuadamente a los resultados esperados. No tienen por qué concluir en una certificación ad hoc, como reconocimiento por una entidad independiente que verifica que la organización efectivamente hace las cosas bien, de forma genérica, de acuerdo a determinados procedimientos.
La responsabilidad social de las universidades

La responsabilidad social de las universidades

¿De qué estamos hablando? Hace un par de años, en una jornada sobre Responsabilidad Social Empresarial organizada por una fundación universitaria, el Vicerrector encargado de su inauguración expuso con aplomo que el tema a tratar era de máximo interés para fundaciones y empresas, pero no aplicable a la universidad al ser ésta, por sus propios fines y actividad, socialmente responsable. Estaba en la mesa como ponente y, al escuchar las palabras del Vicerrector, no pude evitar un ligero estremecimiento ante la seguridad que otorga el desconocimiento; la incomprensión de un concepto íntimamente ligado a la sostenibilidad de las organizaciones, sean éstas de naturaleza privada o pública, fabriquen tuercas o impartan enseñanza.
Día de la tierra: la lentitud de la diplomacia ambiental cuesta vidas

Día de la tierra: la lentitud de la diplomacia ambiental cuesta vidas

La diplomacia que tiene que ver con los derechos humanos y el medio ambiente camina tan lenta que parece mentira que la misma especie sea capaz de romper la velocidad del sonido para un vuelo comercial. Camina lenta y en la polvareda de ese deambular van quedando miles de personas muertas, presas y perseguidas de las que casi no hay recuentos y llegan pocas noticias. La reflexión viene a cuento del Acuerdo de Escazú que entra en vigor este 22 de abril de 2021 -el Día de la Tierra- , en América Latina y el Caribe, una región que acoge a 630 millones de personas (el 8% de todos los seres humanos) y donde apenas una docena de gobiernos de los 46 existentes ha dado el visto bueno a un convenio que trata de proteger vidas, cuidar los recursos naturales y evitar expolios.
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