“No pueden pasar otros 8 años de batalla para que entre en vigor otro acuerdo”, afirma Rémi Parmentier, asesor de los movimientos sociales para la COP15. “No habrá compromiso vinculante en Copenhague, es evidente que no va a haberlo antes de finales de año”, aseguraba a principos de diciembre David Robinson, investigador del Oxford Institute for Energy Studies, y añadía: “sería un error esperar que EE UU lidere la negociación, hay que hacerlo desde la UE. Incluso China va a adelantarse en este campo.

EE UU está perdiendo su liderazgo, dejando pasar las oportunidades de negocio que vienen de la innovación, señalarles esto es mejor que acosarles con críticas, lo que puede ser contraproducente”.
Eran algunas de las primeras afirmaciones del debate Cambio Climático, Expectativas de la COP 15 en Copenhague y presidencia española de la UE organizado por el Foro Permanente de la Sostenibilidad (FPS). Los expertos ya mencionados; Isabel Navarro, secretaria de medio ambiente de UGT; Carlos Itoiz, director general de Desarrollo Tecnológico de Acciona; y Alicia Montalvo (directora de la Oficina Española de Cambio Climático) manifestaban la necesidad de una política energética basada en la eficiencia, una reorganización industrial dirigida al recorte de emisiones y una planificación que otorgue a la industria la predictibilidad que necesita para desarrollarse.
La mayoría concondaron en que sobre España recaerá el peso de las negociaciones finales para dar a luz al heredero de Kioto, algo que Parmentier definió como un “reto transatlántico, ya que la presidencia española de la UE coincidirá con la entrada en vigor del nuevo plan energético de EE UU.