Diario Resonsable.com Señor presidente, el año pasado tomamos la palabra en este mismo espacio para pedirle a Repsol que adoptara, sin demora, una Política de Relación con los pueblos indígenas que respetara los derechos internacionalmente reconocidos a estas comunidades. Esto beneficiaría a los millones de indígenas que se ven afectados por su actividad en 14 países de América Latina. Esta es una petición que Intermón Oxfam hace a Repsol YPF desde 2004.
En la Junta de Accionistas del año pasado el Sr. Brufau se comprometió a aprobar esta política específica sobre pueblos indígenas, y durante 2008 la compañía ha trabajado en ese documento. En este proceso, la compañía ha recabado la opinión de Intermón Oxfam y de otros organismos nacionales e internacionales. El texto que ha aprobado Repsol recoge los principios y derechos establecidos en el Convenio 169 de la OIT y en la Declaración sobre los derechos de los PPII de la Asamblea de NNUU, y en particular, reconoce el derecho de las comunidades indígenas a la consulta libre, previa e informada con el fin de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento para que Repsol pueda operar en esa comunidad. Este es un paso en la buena dirección.
Sin embargo, todo este esfuerzo puede quedar en papel mojado. Por una parte, la última propuesta que conocemos de la Política aprobada por Repsol no prevé qué opción adoptará la compañía si se realiza la consulta a las Comunidades Indígenas de acuerdo con el espíritu y letra del Convenio 169, pero éstas no otorgaran su acuerdo para operar. Por otro lado, la empresa no se ha comprometido públicamente a aplicar esta política en todas las explotaciones actualmente en funcionamiento en los países de América Latina que cuentan con realidad indígena. Esperamos sinceramente que la Política final haya solventado estos aspectos, dejando patente así el compromiso de Repsol YPF con los derechos indígenas. De otra manera su esfuerzo habrá sido en vano.
Pero los retos de Repsol, como empresa global, se extienden más allá de la relación con las comunidades indígenas. Repsol explota gas y petróleo en países que a pesar de ser ricos en estas materias primas son cada día más pobres. 3.500 millones de personas, es decir, aproximadamente dos tercios de los pobres del mundo, viven en países ricos en recursos naturales. La falta de transparencia que reina en el sector extractivo favorece sin duda el expolio y la corrupción que impide el derecho a una vida digna a tantos millones de personas.
Con el objetivo de poner luz en este sector, surgen distintas iniciativas internacionales como la Iniciativa a favor de la Transparencia de las Industrias Extractivas , ITIE; a la que Repsol se ha adherido en 2003, y es hasta la fecha la única compañía extractiva española firmante de la misma. Otras empresas como Cepsa y Gas Natural no lo han hecho. Su compañía ha demostrado además recientemente su apertura al diálogo en este tema al ser de nuevo la única empresa española que participó en la Mesa en favor de la Transparencia de las Industrias Extractivas que coorganizamos en el Congreso de los Diputados hace unos días.
Pero la adhesión de Repsol a ITIE, de la que también forma parte Intermón Oxfam y el Estado español, con ser un hecho significativo, no es suficiente. Y así posiblemente lo consideran ustedes mismos, al señalar en su Plan estratégico 2008/12 que una de sus líneas prioritarias de trabajo es precisamente ser "líderes en Transparencia y en Responsabilidad Social".
Es necesario que informe a sus accionistas, a sus socios y a la ciudadanía en general de lo que pagan e ingresan en cada país, igual que hacen en España o Argentina. Es también necesario acabar con la práctica de las cláusulas de confidencialidad en los contratos que firman las empresas y los Estados.
Una empresa líder como es Repsol debe adoptar ahora estas medidas de forma voluntaria, aunque tanto en los Estados Unidos como en Europa la legislación a favor de la transparencia en los pagos está ya avanzando. En EEUU se está preparando una ley que tras aprobarse obligará a las empresas extractivas de cualquier nacionalidad que coticen en la bolsa de NY a hacer públicos el reporte país por país de los pagos efectuados en todos los países en los que operan. Y algunas compañías ya se están anticipando a ello.
Le pedimos a Repsol que siga el ejemplo de empresas que están realizando una política muy activa en este terreno. Una de ellas es la canadiense Talismán que de forma voluntaria, sin imposición legal alguna, desglosa y hace públicos los pagos que realiza en todos los países en los que trabaja (y entre ellos, Sudan, China o Malasia). Otro caso es Río Tinto, que recientemente ha optado por desglosar voluntariamente los impuestos y tasas que paga en 13 de los países en los que opera. Otras compañías con buenas prácticas en favor de la transparencia son TOTAL; StatoilHydro (Noruega) o la Americana Newmont.
No sólo son las organizaciones de la sociedad civil las que piden públicamente a Repsol que profundice en su compromiso real con la transparencia. Inversores y fondos éticos de EEUU; Noruega y España así como numerosos accionistas minoritarios se han puesto en contacto con nuestra organización durante los últimos días, para cedernos sus acciones y derecho de asistencia, para que les hagamos llegar esta petición. La pelota está en el tejado de Repsol. Sólo si es capaz de asumir el reto de la transparencia podrá mantener su posición de liderazgo y aprovechar las oportunidades de futuro en un mundo cada vez más global.
Repsol y sus accionistas tienen hoy una oportunidad de comprometerse así con el desarrollo de millones de personas que viven en la pobreza rodeados de recursos naturales sumamente valiosos.