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En un escenario en el que las empresas tienen que seguir apostando por la integración de personas desfavorecidas, los medios de comunicación son clave.

Me da envidia cómo tratan los medios de comunicación al deporte. Parece que es donde concentran su potencial de ilusionar a los ciudadanos. Predominan titulares sobre buenos resultados, habitualmente acompañados de anécdotas de su lado más humano, que demuestran que hay luz al final del túnel incluso en un contexto tan competitivo, donde el éxito requiere a la vez de esfuerzo, técnica y creatividad.

 

Ojalá trataran así a lo económico, clave también para vislumbrar un futuro mejor. Por ejemplo, fomentando el debate constructivo o divulgando pautas e ideas para mejorar la realidad social. Que hoy requiere dar una especial relevancia a la protección del empleo. Pero también a fomentar la competitividad y el espíritu emprendedor. Y a que las principales empresas y cajas mantengan el nivel de su actividad relacionada con la integración de personas desfavorecidas. Porque quizá tienen menos recursos pero han aumentado mucho las necesidades. Por lo que deben poner en juego su inteligencia para ayudar a que no se deteriore el bienestar general. En beneficio nada menos que de su legitimidad en la sociedad. Todo ello con la humildad de un escenario generalizado de reducciones de plantilla. Que también afecta al sector mediático. Aunque no sea un indicador del GRI ni se encargue de ello el CERSE. O precisamente por eso.

 

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