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Son muchos los personajes tóxicos (socialmente irresponsables), que habitan en las organizacionesn, perjudicándolas enormemente.Entre estos personajes deberemos hablar de los "Vendedores de Humo"

 

No es fácil conocer las distintas clases de humos: los hay aromatizados, como los del incienso; contaminantes, como los de los vehículos que utilizamos; grandes humos de industrias; pequeños humos de cigarrillos, perjudiciales para la salud.

 

La sociedad moderna que nos ha tocado vivir, ha parido, desde la llamada era de la tecnología, multitud de profesiones especializadas. Hay que saber mucho de algo, aunque sea fabricar y vender humo.

 

Normalmente, el EXPERTO EN HUMO, tiene una actividad laboral principal, siendo "experto en humo" un complemento añadido. Hoy día hay que saber inglés, informática, marketing, y además conocer en profundidad la esencia de los humos suspendidos en el ambiente.

 

La sociedad del conocimiento, representa el futuro (como siempre, a lo largo de la historia de la humanidad). Desde las administraciones públicas y desde las instituciones universitarias se habla mucho de la necesidad de innovar, de investigar, para ser más competitivos en los mercados internacionales.

 

Afortunadamente, muchas empresas, con una cultura corporativa enfocada hacia la excelencia empresarial, desarrollan investigaciones propias, intentando innovar también en las ciencias sociales.

 

Desde mi punto de vista, el ámbito empresarial privado, va muy por delante del académico y de las administraciones públicas. Los que vivimos la aventura de emprender, desde el gran riesgo que ello supone, le exigimos a nuestra maquinaria mental un doscientos por cien de rendimiento en la generación de ideas innovadoras, productivas, que sean prácticas, útiles, para la sociedad y económicas.

 

Les puedo asegurar, y demostrar, como en los ambientes universitarios y de las administraciones públicas, hay mucho EXPERTO EN HUMO, no producen, ni siquiera rinden a un nivel aceptable en sus funciones profesionales, pero eso sí, COPIAN Y VENDEN HUMO, pues carecen de ideas, y lo más lamentable, carecen del entusiasmo que la vocación profesional genera.

 

Los "EXPERTOS EN HUMO", ni siquiera tienen la capacidad de oler humos hogareños, olor a sardinas asadas, a un buen potaje; han perdido el sentido de su trabajo, preocupados por su statu quo, y por el rendimiento económico que las ideas de otros le van a aportar.

 

¡Cuantas, buenas e innovadoras ideas, surgen de miles de pequeños y medianos empresarios y profesionales, en el día a día, de la aventura empresarial! Y ¡qué pocas son apoyadas! Eso sí copiadas y puestas en marcha (con mucha facilidad), por los expertos en humo; desde la seguridad (del sueldo fijo) y del patrocinio de las subvenciones europeas (que muy bien conocen) para proyectos de investigación.

 

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