Extracto de un artículo del diario mexicano El Universal que me ha resultado muy interesante. Trata sobre el petroleo y los efectos del CO2 en la atmósfera, con unos resultados realmente alarmantes y de efecto casi inmediato.
Colapso de la civilización del petróleo

Hace unos pocos días se publicaba en un periódico científico mexicano, El Universal, una opinión que me impactó, el título era FRACTAL: Colapso de la civilización del petróleo, y la noticia u opinión la firmaba Andrés Eloy Martínez Rojas. Creo que vale la pena, al menos, leer algunos fragmentos de la misma.

Según el autor asegura, en los próximos años la humanidad tendrá que resolver un profundo dilema: seguir utilizando el petróleo como fuente de combustible o enfrentar una catástrofe climática global en la que nuestra civilización o aun nuestra propia especie podrían desaparecer.

Paulatinamente se han acumulado evidencias acerca del costo que nuestro sistema económico-energético ha significado para el medio ambiente, y el precio ecológico que hemos tenido que pagar por cada una de las comodidades de cada ser humano en la Tierra, que se suman diariamente al estilo de vía despilfarrador de nuestro tiempo. El balance es apabullante. Extinción de aves y plantas nativas en un 54 y 28% respectivamente, mariposas en un 71% en los últimos 30 años, estadísticas que nos hablan de una tasa de extinción mil veces mas rápida que la del registro fósil reciente, (de hecho se cree que cada año se extinguen entre 10 mil y 50 mil especies), destrucción de grandes extensiones de selvas tropicales, y bosques que disminuyen la biodiversidad, aniquilamiento de ecosistemas marinos por la sobre pesca, destrucción de la capa de ozono, calentamiento global , acidificación de los océanos y un largo etc.

El petróleo es un recurso finito, cuyas reservas mundiales están probadas por lo menos para los próximos 40 años, equivalentes a entre 970 y 1003 billones de barriles de petróleo, que una vez liberados en la atmósfera equivaldrían a 4 billones de toneladas de CO2, que se sumarían a las 175 mil millones de toneladas que han sido arrojadas desde el inicio de la revolución industrial (6 mil millones se agregan cada año, lo que equivale a un ritmo 14 mil veces más rápido al de los procesos naturales que lo inyectan a la atmósfera). Cuando los científicos miden la cantidad de carbono presente en la atmósfera antes de la revolución industrial, las cifras llegan a 280 partes por millón (ppm), elevándose paulatinamente a lo largo de los últimos 200 años, hasta llegar a las 380 ppm (lo que significa que 380 moléculas de CO2 fueron agregadas por cada millón de moléculas de aire) de hoy en día, cifra no vista en los registros del clima terrestre en 650 mil años. Tan sólo en 1973 la cifra llegaba a las 330 ppm, elevándose en 30 ppm en únicamente 35 años.

Cuarenta años parece tiempo suficiente para que la humanidad inicie la transición hacia otra fuente energética, sin embargo el asunto no es tan fácil, ya que como vimos, de utilizarse tan descomunal cantidad de petróleo inyectaríamos a la atmósfera, cientos de millones de toneladas de dióxido de carbono exacerbando los efectos del calentamiento global. Los vehículos automotores de nuestro tiempo podrán haber incorporado computadoras que controlen el motor del vehiculo y desplazarse guiados por GPS, sin embargo en esencia siguen utilizando para moverse gasolina, como lo han hecho sus antecesores desde que fueron ofrecidos por primera vez en producción masiva al público a principios del siglo pasado. Esta fuente sucia de energía, los ha convertido en una verdadera amenaza para el medio ambiente, hasta que la tecnología de hidrogeno (o alguna otra), que produce agua como desecho para mover vehículos se implante.Las decisiones dolorosas que se deberán tomar en los próximos años, llevan además una cuenta regresiva.

Solo 7 años restan para comenzar a cambiar las cosas, ya que al ritmo de inyección de gases de invernadero a la atmósfera, la temperatura promedio global podría subir un grado más en menos de una década, con consecuencias catastróficas e irreversibles para el clima en la Tierra (el incremento de un grado durante los últimos 100 años ha ocasionado los grandes deshielos y fenómenos extremos atmosféricos en años recientes). Los climatólogos Ken Caldeira y Damon Matthews recientemente simularon la respuesta del clima de la Tierra a niveles diferentes de emisión del dióxido de carbono durante los próximos 500 años. Poniendo a cero las emisiones en las simulaciones, el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera decayó lentamente a medida que el carbono resultaba absorbido por los "sumideros" tales como los océanos y la vegetación de la tierra. Sorprendentemente el modelo predijo que las temperaturas globales permanecerían altas durante por lo menos 500 años después de la fecha en que las emisiones de dióxido de carbono cesasen.

De acuerdo a los científicos "al igual que una sartén de hierro sigue durante un rato caliente y capaz de freír después de que el fuego se ha apagado, el calor contenido en los océanos mantendrá un clima cálido aunque la acción calorífica de los gases de efecto invernadero esté disminuyendo. Agregar más gases de efecto invernadero, incluso a un ritmo más lento que el actual, empeoraría la situación y los efectos persistirían durante siglos". La conclusión es contundente; "Para impedir que la Tierra se siga calentando aún más, deben eliminarse por completo las emisiones de dióxido de carbono, o reducirse casi a cero". Caldeira optimistamente señala "No es tan difícil resolver los desafíos tecnológicos. Podemos desarrollar y distribuir turbinas eólicas, automóviles eléctricos, y así sucesivamente, y vivir bien sin dañar el ambiente. El futuro puede ser mejor que el presente". Si embargo la situación empeora diariamente cada vez más, como lo demuestra el perturbador anuncio hecho por científicos del centro nacional de datos de hielo y nieve de los Estados Unidos, que han pronosticado el primer verano de que se tenga noticia en el polo norte sin nieve ¡para este 2008!. Apenas dos años atrás, los científicos esperaban que esta alarmante situación se produjera hasta el 2040.

El uso cotidiano del petróleo como combustible y que ayudo al desarrollo de la moderna civilizaron, amenaza hoy a la humanidad y miles de especies más en el planeta, la pregunta que debemos contestar es ¿estaremos dispuestos a pagar el precio de seguir utilizándolo?, de la pronta respuesta que demos, dependerá la supervivencia o colapso de la civilización y de gran parte de la vida en la Tierra.

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