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La comunicación de la maldita crisis está llevándose por delante la ilusión, el ánimo, y las pequeñitas esperanzas de los que aún tienen alguna. No le robes a una persona sus sueños- dijo el poeta- puede que sea lo único que tiene...

 

Me niego a que nadie me diga cómo va ser 2009. A finales de 2007 nadie nos dijo lo que iba a pasar en 2008, y fíjense lo que hemos visto. Pero sobre todo, me niego a que, de inicio, tengamos que asumir que será malo, malísimo, peor que 2008. No se puede comenzar un año pensando que los 12 meses que hay por delante serán negros como un pozo. La comunicación de la maldita crisis está llevándose por delante la ilusión, el ánimo, y las esperanzas de muchos. No quiero.

 

 

Ya lo decía el gran J. Kenneth Galbraith, últimamente muy citado: hay dos tipos de economistas: los que no saben lo que va a pasar y los que ni siquiera saben que no lo saben. Desde luego que puede haber previsiones económicas, que se puede predecir más o menos cómo va a funcionar tal o cual indicador; para eso existen metodologías muy sofisticadas, y ciencias o pseudosciencias como la estadística, el marketing, y otras muchas que mi estulticia numérica nunca me ha permitido comprender. De acuerdo en que hay que ser prudente y no temerario. De acuerdo también en que aún tendremos que ver cosas que no quisiéramos ver. Pero meses y meses de titulares en prensa, debates radiofónicos, tertulias televisivas ahondando en lo mal que estamos y en lo peor que vamos a estar….francamente, desmoraliza. Y sobre todo, además de desmoralizar, es que no ayuda nada.

 

 En primer lugar no ayuda porque, como dice un buen amigo mío, las actitudes negativas y pesimistas conducen al  negativismo y al pesimismo, como las positivas y optimistas conducen al positivismo y al optimismo. En 1903, en su libro "Optimismo", Hellen Keller, sorda, muda y ciega desde niña, escribió: "Ningún pesimista ha descubierto el secreto de las estrellas, ni ha navegado por mares desconocidos, ni ha abierto una nueva puerta al espíritu humano.". Sería bueno que, si hay alguien que ve luz al final del túnel, lo dijera. Pero claro, o no hay nadie, o si hay alguien probablemente tendrá miedo a parecer un loco en este clima de ecatombe. 

 

En segundo lugar, ¿es que nadie le va a dar una oportunidad a este pobre 2009? Me explico: que a base de decir lo que va a ocurrir, es que al final ocurre. Hay quien vive bajo el lema de ver para creer, pero muchas veces se trata de creer para ver: creer que sucederá, es lo primero que se necesita para que suceda, y si (soñemos…) todos creemos un poquito que 2009 no será tan horrible, le ayudaremos a que no lo sea.

 

 

No sólo con la fe se sale del bache, está claro que hay que aplicarse al ahorro, al trabajo y otros nobles oficios. Que todos tenemos una responsabilidad, y un trocito de acera que barrer;  el que no la tiene como jefe, la tiene como padre de familia o como gestor de proyectos o como miembro de la comunidad. El paro es la mayor de las amenazas y ese tema me parece demasiado serio siquiera para debatir o dejar aquí mis reflexiones. Ante las personas que se enfrenten a ese monstruo, también tenemos todos los ciudadanos una responsabilidad, la de ser solidarios en la búsqueda de soluciones. Y para esto también, actitud positiva como aliño.

 

 

Todos hemos de poner un granito de arena, un poquito de "yes we can". Y por cierto, creen que Obama se pasó dos años diciéndose "total, no voy a ganar…"? Puede parecer una frivolidad pero aunque es poco probable que eso  nos vaya a sacar de la crisis, es seguro que lo contrario no hará que vaya mejor.

 

 

Finalmente, un apunte sobre algo llamativo. En las últimas semanas hemos escuchado cómo el Euribor, enemigo público número uno de los españolitos de a pie, está conociendo sus niveles mínimos en muchos años. Su desaparecido hermano, el MIBOR, rozaba el 16% hace solo 15 años. También hemos visto como el precio del petróleo ha pasado de los 143 dólares, el verano pasado, a rondar los 50. Pero esto no suele ser titular; luce más una mala noticia sobre la crisis, y está más alineada con la tónica catastrofista que todo lo inunda. Pero noticias buenas, aunque quizá no muchas, haberlas haylas, como las meigas.

 

 

Como creo que mucho de todo esto es, al final, una cuestión de actitud, lo que muchas veces mueve el mundo, vaya desde aquí esta tribuna que seguro será tachada de poco seria, muy infantil, superficial y facilona. Pero es que a mi, con tanta crisis y tanto pesimismo, lo que me pide el cuerpo es decir: que viva el 2009!  Que va a ser un año inmejorable para aprender, para distinguir, para repensar, y para practicar la solidaridad y la empatía. Y sin perder la sonrisa, como Obama, que menudo panorama tiene…!

 

 

Feliz 2009 a todos! Pase lo que pase, y pese a quien pese....

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