Hace unas semanas tuve la ocasión de departir con el alumnado del Tecnológico de Monterrey en Córdoba, en el veracruzano estado de México, sobre contradicciones y dilemas de la RSC. Y es que a alguien de ahí le gustó un antiguo posteo que escribí (Cuatro dilemas de la Responsabilidad Social), y me invitaron a hablar de ello. Inicialmente parecía que tendría que esmerarme a fondo para sacar del tema una conferencia entera. Pero a la postre, la cuestión da mucho de si.

 

Y es que tener que dirimir entre si es buena o mala la total erradicación del trabajo infantil (cuando nuestros padres y madres trabajaron siempre antes de los 14 años o cuando la alternativa a la fábrica es la calle y la cola para esnifar), o entre biocombustibles que emiten menos CO2 pero que afectan la soberanía alimentaria y provocan deforestación, no es tarea fácil pero sí extensa.

Tesco, Kellogg"s, Eli Lilly, Samsung y Toyota, han sido "premiadas" como las Peores Empresas de 2008 por parte de la organización Consumers International. Y me centro en dos casos. En el caso de Tesco por acallar las palabras de tres periodistas que denunciaron el impacto que la apertura masiva de 106 tiendas en Tailandia en un año tendría sobre el pequeño comercio local. El de Toyota por doble moral: publicitar medio ambiente y lanzar una línea de auto híbrido, y a su vez fabricar mastodontes 4x4, auténticos "habanos" expulsores de CO2.

 

Pero, como la mayoría de dilemas y contradicciones, nos hacen pensar y dudar, aunque a priori pueda parecer que son "claras" irresponsabilidades. La aparición de grandes centros comerciales en todo el mundo, siguiendo los modelos estadounidense y francés, provocó un fuerte impacto, en general negativo, sobre el comercio local, que desapareció en muchos lugares. Lo que no está claro es de quien fue la irresponsabilidad: si de la empresa que se expande siguiendo la lógica del mercado, o de las gentes que en masa asaltaron dichos centros comerciales abandonando los tradicionales hábitos comerciales locales y artesanales.

 

La apuesta de Toyota por una línea de automóvil de tecnología híbrida (gasolina-electricidad) hace ya diez años, puede parecer un maquillaje de lo que realmente es el grueso de sus ventas, esos mamuts sobre ruedas llamados 4x4. Pero cabe la posibilidad de que no sea tan clara la "irresponsabilidad". Está claro que los 4x4 son el vehículo de masas más contaminante, pero no está claro que cuando hace 10 años lanzaron el modelo híbrido Prius fuera por la imagen ecológica, cuando a penas se hablaba de cambio climático. Y más aún, ¿por qué sólo se han vendido un millón de Prius en 10 años y en cambios muchos millones de 4x4 de la marca Toyota?

 

¿Quién es responsable? ¿Quién vende o quién compra? Todos los dilemas y todas las contradicciones requieren de una reflexión, en una parte crítica, pero otra de mea culpa: es muy fácil culpar las empresas de todos los males de la Humanidad y el Planeta, pero muy difícil asumir responsabilidades sociales individuales.

 

La RSC no es algo sólo de las empresas, compete también a las personas en cuanto consumidoras, y no podemos escurrir el bulto con ello. La RSC será corresponsabilidad o no será.

 

Posteo anterior: Cuatro dilemas de la Responsabilidad Social

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