
Allá por el siglo XVI, en el apogeo de la Inquisición, había mujeres que se salían de las normas habituales de aquella sociedad masculina, y hacían cosas como por ejemplo preparar remedios en base a plantas y diferentes tipos de medicina natural.
Entonces se las acusaba de brujas y las quemaban vivas.
Afortunadamente, ahora podemos pensar de otra manera.
Antes de sugerir qué cosas podemos hacer las mujeres, me interesa señalar que no estoy haciendo un alegato contra los hombres; en absoluto, los hombres han hecho muchísimo para conseguir esta sociedad tan cómoda, atractiva y acogedora que tenemos – lo que se les tiene que agradecer - y además como compañeros de familia, de amistad, de trabajo etcétera, son excelentes. ¡Bien por los hombres!
Lo que ocurre es que, en general, esta sociedad está diseñada por y para los hombres. Las mujeres no tenemos suficiente protagonismo. Se trata, pues, de conseguirlo a la par con ellos para integrar nuestro quehacer, nuestra manera de ver y nuestra manera de sentir en la gestión en general de esta sociedad en la que estamos hoy.
Un ejemplo curioso: en Islandia tienen como primera ministra a Kristrún Frostadóttir y como jefa de estado a Halla Tómasdóttir. Dos mujeres al frente de un país que recientemente ha formulado (por primera vez en la historia) la emergencia climática por el problema que tenemos con la AMOC, que como sabes es el sistema de corrientes oceánicas que regula el clima global. Dos mujeres dando un paso decisivo para afrontar la enorme crisis climática que hemos provocado.
Estamos en verdadero peligro, así que en vez de seguir con el “más de los mismo” vamos a ver cómo podemos hacer para que las mujeres podamos aportar algo en esta visión tan masculina de la vida que tenemos.
Existen diferentes artículos científicos explicando que las mujeres tenemos mucha inteligencia emocional, mucha empatía, capacidad de explicarnos de una manera asertiva, que somos resilientes, que tenemos ganas de colaborar… parece que la ciencia está empezando a resaltar algo: no es que los hombres no tengan también esas capacidades, sino que nosotras las mujeres estamos acostumbradas a utilizarlas de una manera más frecuente.
Veamos, pues, cómo aprovechar esa diferencia exhortando a las mujeres a aplicar el modelo de Liderazgo Biomimético, que tiene muchos paralelismos con los rasgos mencionados. “Bio” significa vida, y “mímesis” copia o emulación; ergo, el liderazgo biomimético copia y aprende de la naturaleza.
¿Y dónde podemos las mujeres aplicar este modelo? Teniendo en cuenta que alcanzar las cimas de gobierno que han alcanzado las islandesas no es demasiado fácil para las mujeres, podríamos buscar otro ámbito de influencia que tuviera mucha repercusión en
la sociedad. No son los gobiernos porque, por otra parte, son normalmente complejos, difíciles de gestionar, tardan en tomar decisiones, tardan en asignar presupuestos, etc. etc.
Pensemos pues en otro ámbito, un tipo de organizaciones que estén en todo el mundo: las empresas.
Las empresas tienen la ventaja de que son mucho más rápidas y mucho más ágiles que un gobierno o un estamento público, tienen un organigrama mucho más ágil, pueden tomar resoluciones de una forma más rápida, pueden asignar presupuestos de una manera mucho más sencilla, pueden recoger los resultados de sus actuaciones para verificar y poder cambiar lo que sea necesario en forma mucho más fácil…
Por lo tanto, si pudiéramos dar más protagonismo a las empresas en que respeten a la naturaleza y copien de ella habríamos dado un paso increíble para evitar esta crisis climática que está amenazándonos muy en serio, no solo a nosotros como animales humanos, sino a todo el conjunto de la vida en el planeta.
Propongámonos que las mujeres tengan el adecuado protagonismo en el mundo de la empresa aplicando el Liderazgo Biomimético, dado que tiene unos cuantos puntos que casualmente coinciden en bastantes detalles con ese perfil que hemos dicho que las mujeres muestran con bastante frecuencia.
Algunos ejemplos:
Las mujeres, con esas capacidades que utilizamos más a menudo que los hombres, podemos copiar a la naturaleza y así trabajar conjuntamente con ellos en igualdad de condiciones para conseguir entre todos un mundo mejor. ¿Vamos a ello?
Referencias:
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