
Un cambio donde las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) no son meras espectadoras, sino actores esenciales de la transformación. Y es que las pymes tenemos mucho que aportar. En el tejido empresarial hay diferentes tipos de players a los que hay que tener en cuenta y en este artículo vais a entender por qué lo digo.
El gigante que aprendió a escuchar los datos
Los datos son el petróleo del S.XXI, como bien señaló el matemático británico Clive Humby. Ya nadie duda de que el valor generado por los datos es inmenso. Empresas y organizaciones a nivel global han visto que es un activo estratégico a tener en cuenta.
La sostenibilidad medioambiental, la mitigación del cambio climático o la seguridad energética han motivado que la transición energética adquiera un papel muy relevante en la actualidad. La transición climática hacia energías renovables busca descarbonizar la economía, aumentando el peso de fuentes limpias como la energía solar o eólica para reducir los gases de efecto invernadero y limitar el calentamiento global.
En este ámbito, Siemens Energy, con su filial Siemens Gamesa, representa un caso paradigmático de cómo la inteligencia artificial está impulsando el sector eólico. Con el proyecto Hermes, la compañía ha desplegado drones autónomos equipados con cámaras de alta resolución que capturan aproximadamente 400 imágenes de cada turbina en apenas 20 minutos. Estas imágenes son analizadas por algoritmos de IA que identifican posibles daños o defectos en las palas con una precisión que hubiera sido impensable hace una década.
El resultado es una reducción del tiempo de inspección, detección temprana de fallas y una optimización del mantenimiento que puede reducir costes entre un 30% y un 50% en comparación con los métodos tradicionales. Pero lo más significativo no son las cifras, sino el cambio de modelo: del mantenimiento reactivo al predictivo, de la intervención cuando el problema es evidente a la prevención inteligente.
Sin embargo, este salto tecnológico no habría sido posible sin un ecosistema más amplio donde las PYMEs aportan innovación, agilidad y especialización porque no todo son grandes estructuras, las pymes se han convertido en el vehículo ágil y flexible que activa la innovación.
El ecosistema invisible: Cuando las PYMEs escriben el futuro
Mientras los titulares de los medios suelen destacar a las grandes corporaciones, existe un tejido empresarial de pequeñas y medianas empresas que están redefiniendo diversos sectores empresariales como el sector energético renovable desde la base:
Splight, una startup española fundada en 2021, utiliza inteligencia artificial para estabilizar las redes eléctricas ante la intermitencia de las energías renovables. Su plataforma analiza datos masivos en tiempo real para optimizar el flujo energético, evitando cortes y maximizando la integración de fuentes renovables.
Green Eagle Solutions, especializada en soluciones SCADA para el sector renovable, ha desarrollado CompactSCADA, una tecnología que gestiona más de 2 GW de potencia instalada en 150 instalaciones. Su herramienta de automatización ha incrementado la productividad de los parques eólicos entre el 0,5% y el 2%, cifras que se traducen en millones de euros de rentabilidad adicional y miles de toneladas de CO₂ evitadas.
Estos son dos casos que ilustran claramente el camino que se comienza a nadar: la transición energética no es un proyecto liderado exclusivamente por grandes corporaciones, sino un ecosistema donde las PYMEs aportan especialización, innovación y capacidad de adaptación rápida.
La nueva legislación: Del desafío a la oportunidad
La entrada en vigor del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) en 2024 ha generado inquietud en muchas empresas. Se trata del primer marco regulatorio integral sobre IA a nivel mundial, con sanciones que pueden alcanzar los 35 millones de euros o el 7% de la facturación anual mundial.
Sin embargo, para las PYMEs este marco regulatorio puede convertirse en una ventaja competitiva. El AI Act establece obligaciones específicas según el nivel de riesgo de los sistemas de IA, con medidas de apoyo explícitas para pequeñas empresas y startups (artículo 62). Los espacios controlados de regulación (regulatory sandboxes) que se establecerán a partir de 2028 permitirán a las PYMEs probar sus innovaciones en entornos supervisados, reduciendo barreras de entrada.
Empresas como Iberdrola España han adelantado pasos, certificando su Sistema de Gestión de la Inteligencia Artificial (SGIA) conforme al estándar internacional ISO/IEC 42001, convirtiéndose en referentes de buenas prácticas. Pero la diferencia fundamental es que las PYMEs, al desarrollar soluciones específicas y especializadas, pueden diseñar sus sistemas cumpliendo con la normativa desde el origen, evitando los costosos procesos de adaptación que enfrentan los sistemas legacy de grandes corporaciones.
Además, la Directiva NIS2 sobre ciberseguridad, que estará plenamente implementada a lo largo de este 2026, establece requisitos específicos para el sector energético, todas las empresas, independientemente de su tamaño, deben cumplir con estándares mínimos de ciberseguridad. Esto lo convierte en un factor de competitividad donde la especialización de las PYMEs puede ser determinante.
Competitividad y nuevas relaciones de mercado
El mercado de IA en el sector energético está experimentando un crecimiento exponencial. Se prevé que pase de 5.230 millones de dólares en 2023 a 22.920 millones en 2030, con una tasa de crecimiento anual del 23,5%. Esta expansión está generando nuevas dinámicas competitivas donde la colaboración entre grandes corporaciones y PYMEs se convierte en la mejor combinación.
Siemens Energy no trabaja de manera aislada. Su solución de mantenimiento predictivo requiere la integración con empresas de sensórica, proveedores de plataformas cloud, especialistas en análisis de datos y compañías de servicios de drones. Cada uno de estos nichos está siendo ocupado por diferentes PYMEs que aportan innovación específica.
El modelo de colaboración que emerge es muy diferente al tradicional:
Hacia un modelo regenerativo
La analogía con la minería de datos no es casual. Durante años, el enfoque en big data se basaba en extraer información de los sistemas sin devolver valor al ecosistema. Los parques eólicos generaban datos que eran procesados de forma centralizada, con poco retorno para los operadores locales o las comunidades donde se instalaban.
El nuevo paradigma impulsado por la IA tiene un enfoque regenerativo del que otros sectores debe tomar buena nota:
De la minería de datos a la regeneración hay un largo camino, pero las señales son esperanzadoras. La inteligencia artificial aplicada a parques eólicos no es solo una herramienta de optimización técnica, sino un catalizador de nuevas relaciones económicas más distribuidas y sostenibles.
El desafío ahora es triple: garantizar que el marco regulatorio no asfixie la innovación de las PYMEs mientras protege derechos fundamentales; asegurar que las inversiones en infraestructura digital y energética sean suficientes para soportar el crecimiento; y construir ecosistemas de talento que permitan a empresas de todos los tamaños acceder a profesionales cualificados. Iremos viendo cómo va evolucionando estas tres vías y esperemos que no se quede en colaboraciones puntuales sino en un mercado con espacio para todos para no caer en la oligarquía de las grandes empresas tecnológicas.