Los desafíos económicos, sociales y medioambientales que enfrentan nuestras sociedades modernas plantean la necesidad de avanzar a un modelo de crecimiento sostenible, que desde el respeto de los derechos fundamentales y del medio ambiente, articule el progreso económico a la reducción de la pobreza y la exclusión social. Qué las evidencias históricas no muestren avances en estos derroteros nos plantea la posibilidad de que los tradicionales modelos de crecimiento económico son insuficientes.
Nuestra aldea global según estimaciones de la Fundación Alemana para la Población Mundial (DSW) 2008 tiene 6.215 millones de habitantes. En ella, 621 millones (10%) viven en condiciones dignas, mientras que más de 5.000 millones conviven en la pobreza y en la indigencia. La inequidad en la distribución del ingreso en países emergentes parece no presentar mejoría si revisamos la tendencia histórica de las mediciones del coeficiente de gini, medida económica utilizada para esos fines.Contrastado con esto, la lista Forbe 2007 que incluye la lista de riquezas personales que asciende al US$1 mil millón de dólares (€760 millones de euros) ha incrementado el número de millonarios en un 15.4% de 2006 a su fecha de publicación, pasando de 800 a 946 personas. Es decir, de un año a otro, se incremento de 2,6 a 3,5 billones de dólares (€2.65 billones de euros).el total de fortunas de los más ricos de los más ricos pasaron Estas paradojas nos muestran que si hay crecimiento económico en el mundo pero que está acumulado por muy pocos y sirve para generar riqueza de forma endógena para ellos. ¿Habrá alguna alternativa para qué a su vez genere riqueza para otros?. El estudio Poverty Reduction and Growth: Virtuous and Vicious Circles World Bank 2006 de la Universidad de Harvard nos señala que si se puede con políticas públicas de redistribución de la riqueza. Para los autores del estudio, Guillermo E. Perry; Omar S. Arias; J. Humberto López; William F. Malone y; Luis Servén argumentan que crecimiento y la pobreza se interrelaciona y que pueden incidir una sobre otra y generar entre ellas círculos virtuosos o defectuosos entre ellas. Para que se den unos u otros círculos depende de que las políticas públicas de crecimiento y de reducción de pobreza se conciban de forma interdependiente, uno al servicio del otro: la política de reducción de la pobreza a favor del crecimiento.Un ejemplo de circulo defectuoso, es la política de crecimiento económico de apertura comercial que ha tenido lugar en muchos de nuestros países latinoamericanos y que estadísticas han demostrado hasta la saciedad han tendido a aumentar la desigualdad y hasta la pobreza en el corto plazo. El mismo estudio reconoce que cualquier política de crecimiento a largo plazo ayudará a mitigar la pobreza, razón que quienes apoyan esta alternativa suelen aducir para legitimizar las medidas adoptadas. Para evitar ese penoso corto y mediano plazo de empobrecimiento, el fin no justifica los medios, esas mismas políticas pueden ir acompañada con políticas para igualar las oportunidades por medio de un acceso más igualitario de los activos, salud, educación, infraestructura, para que permitiese la creación del circulo virtuoso de beneficio para todos. Es dejar de ver las políticas para los pobres y las de crecimiento como dos lados opuestos de una orilla, sino por el contrario como las partes de un todo. El “techo de cristal” que impide progresar a las capas más deprimidas económicamente no es exclusivamente la falta de ingreso, sino también la educación de baja calidad, el acceso limitado a mercados financieros, la baja salud, el acceso de nuevas tecnologías. Unos activos sin los otros no nos dejarán contar con los resultados esperados.La apuesta latinoamericana debe ser avanzar a un modelo de crecimiento sostenible, que es uno que articule el crecimiento económico con las necesidades sociales y medioambientales. Aquí juega un papel fundamental los gobiernos que crearán las condiciones a través de políticas públicas integrales, pero quienes estarán llamados a asumir el papel protagónico en el terreno de campo, in sitú, serán las empresas quienes que tendrán que adoptar un modelo de gestión de su negocio en la misma línea para poder ser parte de ese círculo virtuoso, que es lo que conocemos como Responsabilidad Social Empresarial.Las economías nuestros países no pueden seguir siendo como ese río de que se hablo antes, el que aún lado de la orilla tiene el retraso económico y con ellas las necesidades básicas insatisfechas de un porcentaje tan significativo de sus ciudadanos y `por el otro lado del río y con porvenir financiero. La misma lista Forbe presenta que el mayor incremento de 2006 a 2007 lo registro un mexicano, Carlos Slim Helú, dueño del emporio de telecomunicaciones América Móvil, con $19 mil millones de dólares (€14.4 mil millones de euros); y se prevé que para el 2008 sea un latinoamericano quien ocupe el puesto del hombre más millonario del mundo por primera vez en la historia. Hasta cuando vamos a establecer correctivos para no seguir manteniendo estas paradojas que nos hacen tanto daño tantos a unos como a otros.

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