Supongo que a mucha gente a quien el futbol le importe un carajo podrá sentirse próxima a no leer esta reflexión por el título. Pues tranquila, que no va de eso. Ciertamente hago referencia inicial al hecho de que finalmente el FC Barcelona ha sido avalado por el tribunal máximo en no tener que ceder a su jugador Lionel Messi a la selección argentina para jugar los JJOO. No voy a posicionarme ni a favor ni en contra, no creo que haya una reflexión socialmente responsable que hacer al respecto, pero sí sobre la respuesta de la FIFA y lo que habría opinado de ella el "señor de los anillos"...

 

"La FIFA está sorprendida y decepcionada por la decisión, pero la respetamos. No obstante, les pido a los clubes: ¡Dejen que sus jugadores participen en los Juegos Olímpicos! Sería un acto solidario que armonizaría perfectamente con el espíritu olímpico", declaró el presidente de la FIFA, Joseph Blatter.

 

Allende del hecho que la FIFA poco tiene que enseñarle de ‘solidaridad’ a este club (que consulten a Unicef), me pregunto a qué espíritu olímpico hace referencia: ¿al que le hace un lifting a la dictadura china?, ¿al que facilita que todas la conexiones de TV se hagan desde la plaza de Tiananmen para desvincularla de los asesinatos perpetrados en ella en 1989?, ¿al que se tapa los ojos por los asesinatos del Tíbet?, ¿al que permite la violación sistemática de los derechos humanos y laborales?, ¿al que se tapa la nariz para no respirar la contaminación que cubre Beijing?, ¿al que se tapa los oídos para no tener que escuchar la voz de millones de personas?, ¿o al que se llena los bolsillos con el dolor del prójimo?

 

China es un estado donde el contrato social no se basa en la cesión de poder de la ciudadanía al gobierno, como en las democracias, sino en un laissez faire mutuo, en un yo el Gobierno te dejo en paz para que tú Ciudadanía te hagas rica sin preguntar cómo y tú Ciudadanía me dejas en paz en las cuestiones políticas a mi, el Gobierno. No es pues un diálogo social, sino un ‘déjame en paz’ consentido. Añadamos a ello la gran trayectoria de transparencia, falta de de corrupción y ‘espíritu olímpico’ del COI o la FIFA, ¿y qué nos queda? Nada bueno.

 

Estoy seguro que el barón de Coubertin, el señor de los anillos, habría luchado contra tan infame "espíritu"… o acaso simplemente habría dicho: "dejadme en paz".

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