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Vivimos en un mundo en continuo movimiento donde la innovación emerge no sólo como un vehículo de crecimiento y progreso, sino también como catalizador para generar nuevas soluciones que permitan hacer frente a los retos del planeta.
Innovación sostenible: claves para un futuro empresarial responsable

En el dinámico escenario empresarial actual, nos enfrentamos a desafíos globales que requieren de una visión a largo plazo. Grandes retos que hacen que las empresas redefinan sus prácticas, procesos y productos con el fin de generar valor para la sociedad, para el negocio en sí mismo y, por supuesto, para el planeta.

Sin embargo, la realidad es que la mayoría de empresas continúan teniendo un enfoque a corto plazo que limita a la hora de actuar y tomar decisiones de calado. A mí parecer, para cambiar esta visión y trabajar en este largo plazo sin la presión de los números del día a día, es imperativo que las organizaciones abracen una filosofía muy sencilla: pensar a lo grande, empezar desde lo pequeño y escalar rápido. Esta mentalidad permite desarrollar soluciones innovadoras que, si bien comienzan en una escala menor, tienen el potencial de generar un gran impacto en todos los niveles.

Otra de las claves a la hora de construir un ecosistema empresarial responsable es comenzar a pensar más en sus usuarios, clientes o consumidores. Ponerlos en el centro realmente y entender que si el entorno social empeora, estos clientes no tendrán capacidad de interactuar y, al final, consumir nuestros productos o servicios. Esto requiere enfocar la innovación en los modelos de negocio o touch points que pueden mejorar la relación, la manera de consumir y, sobre todo, las cadenas de valor que hay detrás de un servicio o producto.

Si bien puede dar la impresión de que estamos avanzados en este aspecto, la realidad es que la implementación de innovación a gran escala se encuentra lastrada por la lentitud en la aplicación práctica. Por ello, es imprescindible acelerar este proceso para impulsar un cambio real en la estructura empresarial.

Asimismo, las organizaciones deben ser capaces de visualizar y medir el impacto de sus acciones de manera clara y tangible. Una de las grandes barreras a la que se enfrentan muchas compañías es su capacidad de convertir los resultados en números y comprender, de forma sencilla, el impacto que están generando sus acciones. Para ello, es necesario adoptar una estrategia que permita medir el impacto a pequeña escala para luego escalar a niveles más grandes.

Con todo este contexto, queda claro que la urgencia de actuar frente a los retos globales es innegable. Necesitamos provocar un cambio en las empresas y activar esta urgencia. Así, compartir casos de éxito, conocimiento, best practices puede ser un elemento clave para movilizar a las organizaciones hacia la acción y encontrar soluciones efectivas.

Del mismo modo, es hora de colaborar, de establecer nuevas sinergias, de hacer alianzas. En este sentido, la colaboración entre compañías, incluso si son del mismo sector, es esencial para impulsar la innovación empresarial con impacto positivo. Esto podría sonar imposible o romántico, y no me refiero a compartir todo y hacerlo todo juntos, ya sabemos que eso sería imposible, pero hay muchas formas de colaborar si pensamos en las personas y en el planeta en lugar de solo en los márgenes y los beneficios. Y vuelvo a lo mismo, los beneficios han de ser también intangibles y económicos pero a largo plazo. No sirve tener una utilidad a corto importante si en unos años agotaremos los recursos o dejaremos de tener clientes que no puedan pagarnos.

En mi opinión, debemos superar ese miedo a compartir estrategias y trabajar juntos para generar procesos compartidos que beneficien tanto a nuestro entorno empresarial como a las personas. Hay muchos casos de éxito y créanme: se puede hacer mucho.

Sin duda, estamos en un punto de inflexión crucial. Por esta razón, las organizaciones deben asumir la responsabilidad de generar un cambio positivo en nuestro entorno y en las propias empresas ya que estas cuentan con una enorme influencia y capacidad de generar impacto real. Y es que no podemos olvidar que sin planeta, no hay negocio. Por tanto, es fundamental actuar ahora para evitar consecuencias irreversibles en un futuro, que cada vez está más cerca.

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