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En mi anterior Tribuna, en la que critiqué la visión de un opinador que escribió un artículo en contra de la forma en la que se prestan las subvenciones a los vehículos eléctricos en España. Que el árbol no nos impida ver el bosque: las subvenciones y la forma de repartirlas serán mejores o peores, pero el vehículo eléctrico es una buena herramienta, que debemos utilizar para empezar a descarbonizar nuestra economía. Además, es un paso que podemos tomar como consumidores individuales. Para ello, es importante que pangamos en valor las auténticas virtudes del vehículo eléctrico. ¡Vamos a ello!
Las virtudes de electrificar tu vehículo II

Primeramente, analicemos el rendimiento financiero de los vehículos eléctricos frente a los vehículos de combustión interna: su ventaja es innegable. Aunque requieren una inversión inicial mayor, a lo largo de su vida útil, los propietarios ahorran significativamente en combustible. La electricidad suele ser más barata que la gasolina o el diésel y, con la creciente infraestructura de carga, es cada vez más fácil y conveniente recargarlos. Esto se traduce en ahorros sustanciales a lo largo del tiempo. Si te interesa profundizar en este tema, te invito a que entres en la Calculadora de la Fundación Renovables, en el siguiente enlace, donde puedes ver los gastos de cada tipo de vehículo en función de su combustible: https://fundacionrenovables.org/fr-apps/calculadora/public/general. Según la calculadora, en 15 años de vida útil de un vehículo eléctrico, un coche eléctrico sin recargarlo mediante autoconsumo fotovoltaico en tu vivienda acaba saliendo un 13% más barato que un vehículo de combustión interna. Recuerda que, además, a medida que vayamos instalando plantas de generación de energía renovable, su coste se reducirá y, por tanto, ese porcentaje irá aumentando, haciendo al vehículo eléctrico aún más interesante a nivel económico.

Pero la ventaja de electrificar tu vehículo va más allá del ahorro económico. Es una elección que también beneficia al medio ambiente. Los vehículos de combustión interna emiten gases de efecto invernadero y partículas contaminantes que contribuyen al calentamiento global y afectan negativamente a la calidad del aire. Por otro lado, los vehículos eléctricos producen cero emisiones en el tubo de escape, lo que tiene un impacto directo en la reducción de la huella de carbono y en la mejora de la calidad del aire en nuestras ciudades. Por si fuera poco, su eficiencia es mayor que la de un vehículo de combustión: mientras que convertir la electricidad (de origen renovable, naturalmente) en la energía necesaria para mover el vehículo supone una pérdida de energía (primaria) de alrededor del 50%, llevar a cabo el mismo procedimiento con energía fósil supone una pérdida de alrededor del 75%.

Otro aspecto a considerar es el mantenimiento. Los vehículos eléctricos tienen menos piezas móviles en comparación con los vehículos de combustión. Esto se traduce en menos desgaste y una menor necesidad de mantenimiento. No necesitan cambios de aceite, filtros de aire, correas o ajustes de motor. Esto no solo reduce el coste de mantenimiento a lo largo del tiempo, sino que también disminuye la frecuencia de visitas al taller, lo que ahorra tiempo y molestias.

La durabilidad (entendida como la vida útil) de los vehículos eléctricos también es notable. Están diseñados para ofrecer una vida útil más larga que los vehículos de combustión. Uno de los puntos de preocupación recurrente es la duración de las baterías, pero en la actualidad, las tecnologías de baterías han mejorado significativamente en términos de durabilidad y rendimiento. Muchos fabricantes ofrecen garantías de larga duración para las baterías, lo que demuestra su confianza en la resistencia y durabilidad de estos vehículos. Concretamente, los fabricantes suelen ofrecer una garantía de que la salud de la batería se mantendrá por encima del 75% (sobre su estado inicial, al 100%) hasta, por lo menos, los 150.000 km recorridos.

La transición a un vehículo eléctrico no solo es una elección inteligente desde el punto de vista económico, sino que también es una decisión sostenible que beneficia al medio ambiente y a la sociedad en su conjunto. La combinación de eficiencia económica, reducción de emisiones y eficiencia energética, reducción de costes de mantenimiento y mayor vida útil hace que los vehículos eléctricos sean una opción cada vez más atractiva.

Escribiré otra Tribuna más sobre vehículos eléctricos en las próximas semanas, resolviendo algunas dudas más concretas sobre éstos que no he comentado hasta ahora. En cualquier caso, si te preguntas si deberías cambiar tu vehículo de combustión por uno eléctrico, la respuesta es clara: son innegables las virtudes de electrificar tu vehículo.

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