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El impacto de las soluciones digitales disruptivas en las empresas

La irrupción de tecnología supone toda una revolución en el mundo empresarial ya que ayuda a las empresas a desarrollar negocio, incrementar su productividad, mejorar su eficiencia operativa o gestionar sus intangibles, entre otras muchas cosas.

Sin embargo, la transformación digital que genera no solo tiene que ver con la implantación y el desarrollo de herramientas tecnológicas con sus equipos internos. También suele llegar acompañada de un cambio de mentalidad en las organizaciones en el que la transformación digital se entiende además como algo que trasciende los muros de la propia empresa porque todo cambia muy deprisa, y avanzar rápido requiere además especialistas externos.

Es decir, la innovación y la transformación digital no sólo implican el desarrollo de procesos innovadores dentro de la empresa, sino que también incluyen la búsqueda de innovaciones desarrolladas fuera de su entorno. En otras palabras, la transformación digital no se entiende sin la “innovación abierta”.

Pero ¿qué entendemos por innovación abierta? Se puede decir que es una estrategia en la que una empresa busca soluciones para las necesidades de todas sus áreas a través de colaborar, conocer casos de otras empresas y aprovechar el conocimiento, ideas y recursos externos para crear valor. No solo en su negocio principal, que es la evolución de la tradicional innovación de laboratorio y bata blanca, sino en todas las áreas de gestión habituales en su Comité de Dirección.

Se trata, por tanto, de que las empresas se abran al exterior para aprovechar las oportunidades e innovaciones que se desarrollan fuera de ella. Una idea inspiradora que vemos que aún está lejos de darse a gran escala en el mundo empresarial español. Porque, habitualmente, cuando hablamos con grandes empresa, nos remiten a sus direcciones de innovación, transformación digital o tecnología, cuya prioridad suele ser el desarrollo del negocio principal o la evolución de su ERP para ciertos procesos.

Pero todo empieza a cambiar, porque las innovaciones más vanguardistas no solo están en el interior de las empresas de siempre ni en sus áreas de siempre.

Así que, teniendo en cuenta la velocidad con la que avanza la tecnología, es clave que las empresas conozcan y valoren las soluciones digitales que se crean y desarrollan fuera de ellas, sobre todo para aprovecharlas en sus diferentes áreas.

En este sentido, desde Fundación Empresa y Sociedad, proponemos a las grandes empresas que se fijen en un tejido empresarial joven y nativo digital, que está creciendo mucho porque está generando soluciones digitales que pueden ayudar a las grandes empresas a mejorar cualquiera de sus áreas.

Algunas empresas dicen que ya lo hacen, y así lo parece en una primera aproximación. Pero sus programas suelen tener un toque o bien paternalista (programas de incubación, aceleración…) o bien inversor (identificación de oportunidades tempranas con alto potencial de revalorización, absorción del emprendedor en una de las áreas de la empresa…). Todo ello un tanto paradójico, porque en el primer caso se suelen invertir los papeles ya que nos encontramos con directivos tutelando a empresarios y en el segundo porque no todo va de identificar un potencial unicornio y subirse a su accionariado en sus primeros pasos.

Hay una laguna importante, que es intuitivamente sencilla: considerar a los emprendedores como proveedores. Unos proveedores especiales porque ofrecen soluciones digitales disruptivas. Pero proveedores. Y tratarles simplemente como a cualquier otro proveedor, a los que la empresa no acoge sistemáticamente para enseñarle o para invertir en él.

Por ejemplo, los emprendedores ya cuentan con soluciones específicas para desarrollo de negocio, marketing o ventas, utilizando inteligencia artificial generativa, aprovechando el marketing automático o trabajando con analítica predictiva para prospectar mercados, identificar oportunidades, predecir escenarios futuros, captar clientes o mejorar la experiencia de los consumidores.

Además, entre otras cosas han creado soluciones para mejorar la eficiencia operativa de los procesos, desde la producción a la logística, o la puesta en valor de grandes volúmenes de información. Todas ellas, iniciativas que servirían para departamentos tan dispares como marketing y ventas, operaciones, capital humano, sostenibilidad o compras.

Los emprendedores que consiguen dar el salto e implantar estas soluciones digitales en grandes empresas, demuestran con casos que sus proyectos tienen salida en el mercado, y lo que comenzó siendo una startup pasa a convertirse en lo que ya se denomina una scaleup.

Llegados a este punto, podemos decir que las scaleups son fundamentales para la innovación abierta del mundo empresarial. No cabe duda de que las scaleups pueden ayudar a las grandes empresas a mejorar su transformación digital, siempre y cuando, las compañías apuesten por la innovación abierta y estén dispuestas a descubrir los avances e innovaciones que se producen fuera de su entorno.

Ahora bien, ¿qué impacto tienen ahora mismo las scaleups y cuál será el potencial que ofrecen a las empresas en el futuro? Se aben dos dimensiones, una de cambio empresa a empresa y otra de cambio social.

En primer lugar, las soluciones digitales que ofrecen las scaleups permiten a cualquier empresa generar una actividad con mejores perspectivas de futuro y vender más y mejor. Pero no solo eso, sino que también les pueden ayudar a ser más eficientes en el uso de sus recursos, a gastar e invertir mejor, fomentan la creación de una cultura diferenciada con sus equipos (en un momento en el que es necesario atraer talento y abordar nuevos métodos de trabajo) y construyen activos intangibles en el ámbito de la reputación, la sostenibilidad o el compromiso con la sociedad. Todo ello con una alta velocidad de implantación y sin grandes inversiones, ya que se suele tratar de soluciones escalables y de pago por uso.

En cuanto al cambio social, podemos asegurar que se está desarrollando un tejido empresarial joven y digital, que consolida una nueva tipología de empresa caracterizada por su rápida velocidad de crecimiento.

Por todo ello, desde Fundación Empresa y Sociedad trabajamos para potenciar el ecosistema emprendedor como proveedor de soluciones disruptivas para el mundo empresarial. No tanto como un tipo de empresas al que hay que tutelar o que representa oportunidades de inversión para las empresas, que de eso ya se encargan otras iniciativas. Esta es nuestra diferenciación y el nicho sobre el que nos toca predicar y concretar para impulsar el cambio en la sociedad al que en nuestro caso aspiramos como Fundación.

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