La alerta de crisis energética tanto en España como en el resto de Europa ha sacado de nuevo a la luz la crítica situación que caracteriza al parque residencial español. En nuestro país, el 92% del parque residencial ha sido edificado antes del 2006, año en el que entró en vigor el Código Técnico de la Edificación en España, por lo que la mayoría de los edificios “se salvaron” de la aplicación de este código. Esto explica que actualmente solo 2 de cada 10 edificios españoles cuenten con una certificación energética entre la A y la B. La ausencia de criterios energéticos a la hora de construir el parque residencial ha puesto de manifiesto la necesidad de pisar el acelerador y empezar a trabajar para conseguir los objetivos marcados, sobre todo a nivel estatal.
Sectores públicos y privados en España deben dar respuesta inmediata a la rehabilitación energética

En 2021 España rehabilitó un total de 33.000 casas de las 1.200.000 que han propuesto rehabilitar para antes del año 2030. El ritmo es muy lento y la situación reclama inmediatamente actuaciones más contundentes y más rápidas para no quedarse todavía más atrás en los objetivos que se marcan desde la Unión Europea, pero sobre todo para mejorar el bienestar y el ahorro energético de todos los residentes. España necesita, por un lado, empezar a tomar medidas más drásticas y, por el otro, aunar fuerzas. Es crucial que tanto sector público como privado se comprometan para responder de forma tajante a las necesidades de rehabilitación. Los precios de la energía y la situación climática son razones más que suficientes para actuar de forma unida y aplicar las medidas de forma igualitaria, ya que a día de hoy cada Comunidad Autónoma responde a su manera y con unos incentivos concretos, lo que implica una mejora a ritmos dispares.

Ciertos datos, como el hecho de que España vaya a invertir 3.420 millones de euros en descarbonizar y mejorar la calidad del parque residencial español, pueden sonar a un innegable avance, y así es. Pero no es suficiente. Para ello, el sector privado debe contribuir a una indispensable rehabilitación energética. Llevar a la práctica esta rehabilitación supone una infinita lista de ventajas, entre las cuales se encuentran algunas más conocidas como la mejora del bienestar y la salud de los residentes, el ahorro energético y económico o la contribución a la lucha contra el cambio climático, pero también conlleva otras ventajas también importantes como la autosuficiencia, la revalorización del inmueble e incluso mejora en cuestiones de estética.

Desde Kokono, plataforma digital orientada a la rehabilitación energética de activos inmobiliarios, mantenemos ya un compromiso con la urgencia de transformar el parque residencial español. España tiene mucho potencial y es un país que, si aúna fuerzas y pone empeño en esta transición energética, puede obtener resultados muy positivos. Se trata de conseguir un nuevo concepto de industria y de sector inmobiliario, que se rija por valores que hasta ahora no eran tan prioritarios, como la economía circular o el uso de materiales sostenibles por encima de otros independientemente de su precio.

Transformar la forma en la que vivimos pasa inevitablemente por cambiar la visión que tenemos de cómo producimos, consumimos y vivimos. Es tarea complicada y requiere desmontar los pilares sobre los que siempre se ha regido la sociedad en su conjunto. Sin embargo, la situación medioambiental actual requiere que Gobiernos y empresas de carácter privado prioricen el bienestar de los ciudadanos y del resto del planeta por encima de otras opciones. El cambio climático y todo lo que este conlleva se debe combatir con otro cambio, que debemos liderar y lograr unidos. 

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