Standard Ethics lanzó el “SE Mid Spanish Index”, una visión general de la Sostenibilidad en España

Standard Ethics lanzó el SE Mid Spanish Index con el objetivo, por un lado, de proporcionar una visión general de la Sostenibilidad en España en relación con las empresas cotizadas de tamaño medio y, por otro, de supervisar los pasos que están dando las empresas españolas   en el ámbito de la transición ESG. Se seleccionaron los valores constituyentes del Índice en función de su tamaño de mercado y más concretamente se tuvo en cuenta una capitalización bursátil cercana a los mil millones de euros. Las ponderaciones de los diferentes valores constotuyentes se derivan de la Calificación Corporativa Standard Ethics (SER) solicitada o no solicitada, asignada a cada empresa.

A este respecto, cabe recordar que Standard Ethics es una Agencia de Calificación de la Sostenibilidad Autorregulada cuyos clientes son empresas cotizadas y no cotizadas que han solicitado una calificación de sostenibilidad. Standard Ethics no vende su base de datos, no colabora en actividades de gestión de activos, no asesora a terceros y deja al Cliente la decisión de divulgar la calificación.

Paralelamente, al entrar en un nuevo mercado o sector nacional, Standard Ethics analiza las principales empresas y les asigna una calificación no solicitada (no pedida y por tanto no pagada) para crear un punto de referencia.

Los índices de Standard Ethics son autofinanciados, públicos y de libre acceso, tanto con respecto a sus valores constituyentes como a las calificaciones asignadas a cada uno de ellos.

A la hora de elaborar el SE Mid Spanish Index, los analistas de Standard Ethics observaron que la aceleración de España hacia la sostenibilidad en los últimos años ha sido ambiciosa y coherente con las directrices internacionales. Un enfoque que se ve reflejado en los actuales estándares de sostenibilidad de muchas de las empresas del índice.

En la mayoría de los casos, la información extrafinanciera está en consonancia con las mejores prácticas del sector y las empresas están progresando de manera notable. Entre las calificaciones más altas encontramos la empresa Applus Services, que  cuenta con una calificación EE+ publicada en diciembre de 2021 y parece  cumplir con las recomendaciones de las principales organizaciones internacionales (ONU, OCDE y UE), que se toman como referencia dentro de las herramientas de gobernanza y gobierno de la sostenibilidad. El rating Standard Ethics (SER) es, de hecho, una evaluación del nivel de cumplimiento de las empresas y los países con los principios de sostenibilidad de la Unión Europea, la OCDE y las Naciones Unidas. Aplicando esta metodología, el enfoque de Standard Ethics es "éticamente neutral". Esto significa que ningún sector queda excluido del análisis y, según la metodología de Standard Ethics, incluso entre los sectores juzgados por algunos como controvertidos (por ejemplo, el aeroespacial y de defensa, los equipos médicos o las industrias petroleras) hay empresas que alcanzan un nivel sostenible porque respetan los requisitos de las organizaciones internacionales.

En la misma línea que Applus, con una calificación conforme a las directrices internacionales (EE-) encontramos las empresas Faes Farma y Grenergy Renovables. Inmediatamente detrás de las empresas que cuentan con la calificación más elevada tenemos un abanico de compañías de diferentes sectores (por ejemplo, el farmacéutico, el mercado inmobiliario y los servicios industriales) que no consiguen una calificación de plena sostenibilidad, pero en muchos casos ya han empezado un camino que podría llevarlas a lograr este objetivo.

Si, por un lado, parece que está cada vez más extendido entre las empresas el compromiso de cumplir con los requisitos de las organizaciones internacionales en el ámbito de la sostenibilidad, por otro, aún hay márgenes de mejora en el ámbito del gobierno corporativo y la gobernanza de la Sostenibilidad.  Por ejemplo, la composición cualicuantitativa del Consejo de Administración, haciendo hincapié en elementos como la independencia de sus miembros, la protección de los accionistas minoritarios, la igualdad de género, la internacionalidad y la gestión del riesgo ESG. Así como en una definición más efectiva de los objetivos ESG para que estén en consonancia con los requisitos internacionales.

No menos importante es la relevancia de una nomenclatura más puntual con respecto a la distinción entre Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidad, donde la primera sitúa a la empresa  al centro,  con la posibilidad  de definir libremente su aporte  al calado socio-medioambiental, mientras que la segunda pertenece a una dimensión sistémica, en la que ya no es la empresa la que define las macroestrategias en el ámbito de los factores ESG, sino que son los decisores mundiales, esas organizaciones internacionales delegadas por los Estados nacionales (y aguas arriba por sus ciudadanos),  quienes deciden las políticas planetarias en el interés de la humanidad y de las generaciones futuras.

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